Revista Libros y Letras edición 92

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#GraciasJorgeConsuegra

Por: Fernando Araújo Vélez
Tomado de: El Espectador

Jorge Consuegra, caricatura por: Rubens
Jorge Consuegra, caricatura por: Rubens 



Pocos como él habrán entendido y padecido la rutina, la infernal y humillante rutina de tener que esperar una y dos y tres horas en una oficina para que el gerente de turno lo atendiera. O el presidente de turno, o el director, daba igual. Pocos como él se habrán tenido que tragar la ira de retirarse de esas misma oficina, horas más tarde, con la vaga promesa de que, tal vez, le patrocinarían un proyecto, a sabiendas de que jamás lo harían, y jamás lo harían porque desde hace años, los estudios de mercadeo que todo lo saben y controlan, determinaron que la cultura no vendía, dentro de un sistema en el que sólo importaba e importa vender. Pocos como él lo habrán sabido, sufrido y lamentado.

Pocos como él habrán sentido el dolor de que lo que antes se llamaba cultura, pasó a denominarse entretenimiento, y en lugar de escritores que se demoraban cinco o diez años en escribir un libro, o en vez de músicos y pintores que trataban de explicar el mundo y sus avatares, o darle otro sentido, empezaron a aparecer modelos promocionando al cantante de moda o al libro de superación personal. Pocos como él habrán comprendido la falsedad de los premios literarios, los pormenores interesados alrededor de las editoriales, la guerra del centavo por una página impresa, la explotación de quienes en realidad hacen y crean, la indignación de constatar que un solo personaje puede decidir que la obra de un alguien no sirve.

Jorge Consuegra, caricatura por: Rubens
Jorge Consuegra, caricatura por: Rubens 


Pocos como él se habrán arriesgado a continuar con su inalterable fe en el arte, sea cual sea, y en sus propios proyectos, forjados peso tras peso: un programa en la radio, uno en la televisión, una revista, sus clases. Todo lo que creó fue un incesante luchar contra los poderosos y los escépticos; contra aquellos, a los que jamás les interesó que el pueblo pensara, y contra éstos, que se dejaron derrotar ante el primer obstáculo. Pocos como él habrán podido cantar, como Mercedes Sosa, “cuántas veces me mataron, cuántas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando, gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando”, y pocos como él habrán preferido una sonrisa de gratitud a un viaje en primer clase.

Pocos como él habrán dudado de lo que le decían, y muchos menos habrán intentado inculcarle a sus alumnos esas dudas, o todas las dudas. Pocos como él habrán escrito sin cobrar y se la habrán jugado por los anónimos que en el mundo han sido, leyéndolos y promoviéndolos, motivándolos y protegiéndolos, convencido de que una sociedad, esta sociedad, sólo podrá cambiar cuando haya más gente que escriba y más gente que haga música, y pinte y actúe. Pocos como él, en fin, se la habrán jugado por cambiar las cosas desde abajo y con pequeñas detalles, siempre luchando, siempre creyendo.


#GraciasJorgeConsuegra

Falleció el periodista colombiano Jorge Consuegra, editor de Libros & Letras


Tomado de: Letralia


Jorge Consuegra, fotografía por Andrés Barriga
Jorge Consuegra, fotografía por Andrés Barriga 


Este viernes 20 de mayo falleció en un centro asistencial de Bogotá el escritor y periodista colombiano Jorge Consuegra, como consecuencia de una leucemia que le fuera diagnosticada en 2014. El editor de la reconocida publicación Libros & Letras había sido hospitalizado hace dos semanas en la Clínica de Marly.

“Gracias a Dios mi papá, el amor de mi vida, mi pedazote de cielo, ganó la batalla y ahora descansa en la paz de Dios. Su vida será una vela de amor y vida que nunca se apagará”, publicó Natalia, una de sus hijas, en Twitter.

En los años 80 del siglo pasado creó Libros & Letras como agencia de información cultural, a la que en 2001 se sumarían la web y la revista.

En la misma red lamentó su muerte el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos: “Lamentamos fallecimiento del maestro Jorge Consuegra. Su espíritu perdurará en sus letras y enseñanzas”.

Además de su trabajo periodístico en diversos medios colombianos, Consuegra se destacó como docente. A los trece años se trasladó de Bucaramanga, donde había nacido en 1949, a Bogotá. Al año siguiente se inició en los medios cuando entró a trabajar como mensajero en el periódico La República. Poco después le darían la oportunidad de escribir. A partir de ahí, desarrolló una dilatada trayectoria de más de cuarenta años como periodista cultural, investigador y catedrático.

Estudió periodismo en la Universidad Industrial de Santander. Entre 1973 y 1988 trabajó como redactor del diario El Espectador, donde entrevistó a escritores y otros personajes de la cultura. También trabajó para Cromos, El Tiempo, Caracol Radio y Arcadia en temas de cultura, literatura y ensayos. Fue profesor y catedrático en la Universidad Externado de Colombia.

Publicó los libros 365 formas de decir cómo te quiero, Colombia (1999), Curiosidades literarias (2001), Diccionario de periodismo, publicaciones y medios (2002), Bogotá curiosa (2012) y Colombia curiosa (2012), entre otros.

Jorge Consuegra, fotografía por Andrés Barriga
Jorge Consuegra, fotografía por Andrés Barriga 


En los años 80 del siglo pasado creó Libros & Letras como agencia de información cultural, a la que en 2001 se sumarían la web y la revista. Desde Libros & Letras impulsaría a novelistas, ensayistas, poetas, cuentistas, docentes y periodistas.

“Era incrédulo con los premios literarios que entregaban las organizaciones cuando había un jurado de por medio”, escribió Ileana Bolívar, codirectora de Libros & Letras, para la revista colombiana Semana, este sábado 21 de mayo. “Por eso creó el Premio Nacional de Literatura Libros & Letras, el cual se entregaba por votación de los mismos lectores. Escritores como Manuel Zapata Olivella, R. H. Moreno Durán, William Ospina, Mario Mendoza, Evelio Rosero, Jairo Aníbal Niño, Jorge Eliécer Pardo, entre otros, recibieron este galardón como el más gratificante de todos los que pudieron recibir”.

Consuegra coincidió con Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia, el 2 de noviembre de 2008, cuando ambos participaron en el conversatorio “Las publicaciones seriadas en el entorno digital”, en el que —con la moderación de Jaime Alejandro Rodríguez, de la Pontificia Universidad Javeriana— conversaron sobre sus experiencias al frente de estos medios digitales puntales de Colombia y Venezuela.

Los restos de Jorge Consuegra están siendo velados en la sala 3 de la Funeraria Los Olivos, en la Caracas con calle 42 (Bogotá). Este lunes 23 de mayo serán las exequias en el Templo Adventista de Palermo (carrera 24, Nº 47-07) y posteriormente se procederá a la cremación en el Cementerio del Norte.

Sus familiares han solicitado a quienes deseen acompañarlos que vistan de blanco o de colores, y que en vez de llevar coronas de flores donen ese dinero para medicamentos para pacientes trasplantados que no cuentan con los recursos para comprarlos.

Fuentes: El EspectadorLa OpiniónLibros & LetrasSemana

#GraciasJorgeConsuegra

Inmemorian


Por: Jorge Eliécer Castellanos


Jorge Consuegra


Justamente en un mes de mayo, cinco años anteriores, tuve la ocasión de realizar una breve semblanza, para El Nuevo Siglo, y para la revista Eje 21, de Jorge Consuegra, un destacado periodista defensor ahincado de la cultura, quien ha tomado la inexorable partida a la eternidad. Lo asechó una enfermedad catastrófica hasta su último instante de vida.

Se transcribe, entonces, sustancialmente, la nota publicada.

"Promover el desarrollo cultural en un país donde a diario solo nos presentan en los noticieros de la pantalla chica el 1, 2 y 3, es decir, los titulares del conflicto interno y de la violencia intrafamiliar, posteriormente los goles y luego la sección de las niñas del entretenimiento, es una labor titánica y admirable, empero, descorazonadora y porque no decirlo, muchas veces, por demás, indiferente. Jorge Consuegra ha dedicado sus horas existenciales a persistir en este empeño, —dejando a un lado cualquier interés personal y económico—, ejecutando la tarea sin claudicaciones, siempre poniendo en alto los objetivos y metas propositivas en favor de Colombia. A esta defensa en pro de la comunidad que también cree que un pueblo que carece de cultura es esencialmente pobre, también se suma con sus escritos, sus historias y sus libros, pletóricos de anécdotas y de gran amor por el país, su innegable pasión desenfrenada. Su lucha ha pretendido que la cultura tenga siempre una gran ventana abierta para bien de todos los colombianos que deseamos ahincadamente que ese aspecto de la vida humana, en todas sus facetas, haga parte sustancial y transformadora de nuestro vivir cotidiano.

Si ha tenido desilusiones en el loable propósito, —que seguramente las ha sufrido en carne propia—, Consuegra nunca las ha dejado permear en su epidermis, pues su actitud férrea, como buen santandereano, se sobrepone a cualquier tropiezo, indiferencia social o reticencia de los medios. Ciertamente, todo el esfuerzo vital que ha desarrollado ha sido para conseguir el apoyo a la cultura, al arte y a sus diversas manifestaciones.

Ha sido un líder comprometido y caracterizado plenamente con la lucha por la cultura, con alma, vida y… Su visión ha sido clara: el despertar del pueblo comienza cuando sus atributos culturales y su conciencia por el arte, las letras, la música y los libros, crecen como la sombra cuando el astro rey declina. Ciertamente, no hay meta de desarrollo social que se ponga en marcha y que culmine exitosamente, sino incorpora el contenido cultural de manera preponderante y prevaleciente. Nos ha enseñado también, Consuegra, que la base de transformación social de los pueblos radica y permanece con el decisivo impulso del desarrollo cultural en todas sus connotaciones, niveles y tejidos. Consuegra lo admite con su vida y con sus vestiduras, y así lo ha venido pregonando durante varias décadas de labor incansable y titánica, procurando un mejor país, deseando una Patria con horizontes culturales insospechados y, lo más trascendente, buscando un futuro prometedor para que las generaciones venideras moren en un ambiente de paz dentro de un contexto de gran dinámica social, donde la cultura se irradie hasta en los más lejanos poblados del territorio nacional.

Allí sonarán los violines y trompetas de las sinfónicas, se oirán las baterías y tamboras, se escucharán los versos y poemas, se deleitarán propios y extraños con melodías memorables, con retretas y conciertos inolvidables. Sonarán el bombardino, el clarinete y el bandoneón, las gaitas, el saxo y el acordeón, dejando a un lado los resquemores colombianos. Se transformarán nuestros connacionales poderosamente en un hábitat proclive a la música y al arte, con niveles de cultura e hidalguía a borbotones. Ese es el sueño que nos quiere dejar para proseguir construyéndolo. Esta es una bandera, por supuesto, que debe continuarse tanto por las generaciones del momento como por quienes vengan después.

El bumangués, Jorge Consuegra, no se da por vencido en sus labores. Mantiene siempre viva la esperanza, la fe, su don de gentes y señorío trascendente que le permiten superar las adversidades que la vida le propone. Nunca deja a sus amigos. Al lado de ese cartabón personal, y siempre asido en su mano, está la cultura, multifacética como es él, pero llena para él del dulce encanto de ser una de las pocas y verdaderas herramientas con que debe contar la humanidad, para ser integralmente mejor, a cada paso, en cada segundo de su existencia.

Así lo conocí cuando estuve liderando a Inravision, en el CAN; así lo entiendo, así lo comprendo, y fue allí donde él, en ese entonces, iba a presentar su programa cultural por las emisoras de la Radio Nacional de Colombia, y me contó, en muchas tardes, —con citas espléndidas y anécdotas de sus peripecias y luchas corajudas—, todo cuanto ha venido haciendo en favor de la defensa de las políticas y contenidos de la radio y la televisión públicas, a las cuales hay que promover, y a la televisión privada a la cual, también a su juicio, hay que regular y vigilar; y también, con el mismo desvelo e interés, así mantiene hoy el muy leído diario virtual “Libros y Letras”, un rincón en donde todas las expresiones de la cultura tienen cabida, y cuya lectura, trasciende las fronteras de nuestro país. Cuatro son hasta ahora sus maravillosas obras: “365 formas de decir cómo te quiero Colombia”, “Curiosidades bibliográficas”, “Diccionario de Periodismo” y “Bogotá curiosa”; esta última, magnífica obra en la cual ofrece y entrega su amor por la urbe capitalina colombiana con datos y anécdotas de excelso calibre.

El paradigma existencial de Jorge Consuegra es legado fortunoso, una manera de ser y vivir ejemplarizante que ha brotado desarrollo cultural inmenso por toda la extensión de sus membranas y epidermis, y un modelo que debe seguirse por todos los colombianos".Paz en su tumba.
#GraciasJorgeConsuegra

Jorge Consuegra


Lamentamos fallecimiento del maestro Jorge Consuegra. Su espíritu perdurará en sus letras y enseñanzas.

Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia.


Tuve oportunidad de verlo de lejos cuando ejerció su oficio periodístico en la Orquesta Filarmónica de Bogotá, realizando reseñas y comentarios sobre este oficio musical con calor humano y profesionalismo; igual que era conocedor de libros, tenía un aprecio y era conocedor de la música que realizaban grupos musicales de diferentes formatos. Que tristeza que se haya ido este profesional y buen hombre.

"Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo pueda de llenar, la llegada de otro amigo".


José Higinio Garavito.

Siempre estaré agradecido de este queridisimo amigo, quien siempre valoró mi obra literaria para los niños, pues tenía un gran aprecio por mi literatura infantil. Y la impulsó en programas de tv y en su revista libros y letras, tanto en sus ediciones impresas como virtuales,.

Jorge fue una excelente persona y escritor, impulsor de la cultura en colombia, por años. Dedicó su vida a las letras y a la docencia.

Magnifico profesor....mi corazón de niño está triste....es una tristeza tan grande del tamaño de una galaxia.


Alfonso Lobo Amaya ("Lobito").


Sintiéndolo mucho.

Ánimo y fortaleza. Adelante con las letras y los libros!

Un abrazo para todos


Juan Carlos Silva Salguero.


Gracias maestro Consuegra por esa pluma certera. Nuestro mejor homenaje será seguir escribiendo todos los días.
Manuel José Rincón.


Falleció el querido @Jorge_consuegra Escritor, crítico pero sobre todo profesor. De los mejores. Buen viaje querido maestro.
Andrés López López.


Con todo el dolor del alma me entero de la noticia de la muerte de @Jorge_consuegra Adiós al mejor ser humano y jefe. Te llevo en mi corazón.

Ana María Vélez.


¡Buen viaje, apreciado #JorgeConsuegra! Que las letras te lleven a un mejor lugar. Tu legado, sin duda, queda entre nosotros, @librosyletras
Carolina Cuervo.


Jorge Consuegra batalló día a día desde portal Libros y Letras por la literatura. Nadie lo hizo como él Abrazo solidario Natalia.
Gustavo Álvarez Gardeazabal.


Un sentido adiós y reconocimiento para @Jorge_consuegra. Incansable amante y divulgador de Libros y Letras.

Félix de Bedout.


Yo también guardaré un recuerdo grato de Jorgito, gran colega y maestro. Mi abrazo para @ileana_Bolivar y la familia Consuegra.
Jaime Andrés Monsalve.


Desde MinCultura lamentamos fallecimiento de Jorge Consuegra. Periodista, escritor y apasionado por la cultura. Condolencias a su familia.

Ministerio de Cultura de Colombia.


Me entristece profundamente la partida del Maestro Jorge Consuegra. Inspirador, generoso, honesto, amable, sabio. Su recuerdo será luz.
Álvaro González Villamarín.


@ileana_Bolivar @Jorge_consuegra @librosyletras Fuerza, Ileana a continuar su legadoo con tantos libros y miles de letras.

Mabel Rocio Castillo.


@Jorge_consuegra amó a los libros, pero más a la gente. Un honor haberlo conocido. A su familia, mucho cariño.

Gustavo Gómez.


Imposible olvidarlo... Abrazos por montones.

Tina Alarcón.

‎#GraciasJorgeConsuegra‬

¡Gracias Jorge Consuegra!


Despediremos a Jorgito con amor y con alegría. 
Le daremos un último adiós rodeado de su familia, amigos y cercanos.

Velación: 
Domingo 22 de Mayo a partir de las 11:00 a.m., Sala número 3 de la Funeraria Los Olivos de la Caracas con calle 42, Bogotá. 

Exequias: 
Lunes 23 de Mayo, 11:00 a.m. 
en el Templo Adventista de Palermo (carrera 24 # 47-07) 

Cremación en el cementerio del norte, 
carrera 30 con 68 

Sus familiares solicitan a quienes desean acompañarlos que vistan de blanco o de colores, y que ojalá en vez de coronas de flores, donen ese dinero para medicamentos para pacientes trasplantados que no cuentan con los recursos para comprarlos.

‪#‎GraciasJorgeConsuegra‬

Por: Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)


Jorge Consuegra, gestor de amistad


Jorge Consuegra


Hoy es uno de esos días en que duele despertarse. Leo en la edición virtual de El Espectador la noticia del fallecimiento del querido amigo Jorge Consuegra, periodista, investigador, profesor universitario, pero sobre todo gestor cultural, una especie de mecenas que sin dinero pero con ideas, impulsaba a escritores y artistas colombianos. Va un testimonio de agradecimiento al activista cultural, pero sobre todo al amigo. Las imágenes que ilustran esta nota, las he tomado de Libros & Letras (Libros & Letras), la creación de Jorge, su equipo de colaboradores lo entenderá.

Mi relación con Jorge Consuegra se inició cuando cierta vez envié un artículo para Libros & Letras, la revista cultural que se inventó en papel y que sigue su travesía en el mundo en Internet. En aquella época Libros & Letras se anunciaba como “agencia cultural de noticias”, luego ya como revista alcanzó notoriedad al lanzar el Premio Nacional de Literatura que ha reconocido a destacados escritores colombianos, un premio que tuvo la novedad de ser democrático, al entregarse por voto de los lectores. Recuerdo que a Jorge le gustó aquel artículo y desde entonces no dejé de publicar colaboraciones para la revista, mientras se cimentaba nuestra amistad.

Gracias a Jorge, conocí a varios grupos musicales, conformados por jóvenes intérpretes dedicados a rescatar los aires auténticos de la música colombiana como el bambuco, ha sido uno de los mejores descubrimientos de la vida y una reconciliación con la misma, pues no dejo de lamentarme que la música colombiana vernácula haya perdido la batalla en las emisoras de radio frente a esperpentos como la llamada “música del despecho”, auténtica apología de la ordinariez, el sexismo e incluso el delito.

Sin embargo, Jorge me convenció que no todo estaba perdido y me contactó con grupos como Campanitas (entrañable formación familiar de donde surgiría Diana Hernández, más conocida como María Mulata), Barrockófilo, Guafa Trío, a quienes tuve oportunidad de promover durante mis servicios diplomáticos en Nicaragua, aclarando que en su labor como promotor, Jorge no cobraba un peso, su pago era la satisfacción de ver a los grupos salir al exterior. Eran actos de amor como los que le caracterizaban.

Uno siempre veía a Jorge con un bonito sweater rojo de lana que combinaba con corbata, era su señal de identidad en el mundo, es probable que tuviera toda una colección de estos confortables sacos, pues siempre se veía impecable. Así como era un hombre sencillo y afable en su trato, resultaba de gustos refinados, recuerdo con cariño una cena que compartimos en su casa hace algunos años, que se condimentó con bossa nova brasileño y un vino caliente que contrastaba con el frío de la sabana bogotana. Ahora bien, con Jorge nos vimos pocas veces, nuestra relación fue la epistolar cibernética afectiva, es decir, una cantidad de correos electrónicos que atesoro, como recuerdo de una bonita amistad.

Ahora cuando Jorge ha decidido marcharse, me permito compartir un párrafo que le escribí hace varios años. “El afecto no pesa, no se convierte en carga cuando es sincero. Afortunadamente todavía no lo venden en los supermercados, es de las pocas cosas que escapan a la globalización mercantilista. Se da y se recibe con una sonrisa.” Debo agregar ahora, con una sonrisa como la que siempre vestía Jorge Consuegra.

Como propuesta a Ileana Bolívar y demás herederos de Jorge en Libros & Letras y como homenaje al legado de su fundador, sugiero que el Premio Nacional de Literatura que promueve la revista, desde ahora lleve el nombre de Jorge Consuegra.

Jorge igual que el suscrito, era también habitante intermitente de Twitter, de vez en cuando entraba y dejaba algún mensaje; sobre todo promocionaba los artículos de Libros & Letras y precisamente el último trino aludía a la sinfonía No. 2 de Gustav Mahler, titulada “Resurrección”.

Querido Jorge, mientras escucho esa pieza sinfónica, aquí me quedo esperando tu resurrección para que me contestes el último correo que te escribí. Con el afecto de siempre,

Dixon Acosta Medellín

En Twitter no me gusta despedir a los amigos, pero en ocasiones debo hacerlo como @dixonmedellin

#‎GraciasJorgeConsuegra‬

Jorge Consuegra
Jorge Consuegra, el profesional, el colega, el ejemplar esposo y padre, el insuperable amigo.
Descanse en paz.


Por: Ricardo Rondón Ch. Tomado de La Pluma y La Herida

Twitter: @PacoApostol

A mi amigo Jorge Consuegra le debe estar sonando en este momento el Magnificat de Joan Sebastián Bach, uno de los conciertos preferidos del periodista, escritor, editor, gestor cultural, pero por encima de todo, Señor y Amigo, con mayúsculas, en su franqueza y legitimidad, tan escasos en estas épocas fariseas.

El Magníficat, apenas uno de los subrayados en su larga lista de querencias y afectos con la música clásica, de la que se preciaba tener una buena colección en su refugio del sector de Quinta Paredes, en Bogotá. El Magnificat como entrada triunfal a los reinos prometidos, con la sonrisa amable que siempre lo distinguió, y con la satisfacción del deber cumplido.

Porque fue un incansable Consuegra en el oficio que hizo suyo y de todos como catedrático y colega, el Periodismo, incluso en los últimos años en que transcurrió su batalla de yelmo y lanza con una leucemia mieloide aguda, la misma que puso fin a su existencia en la noche del pasado viernes 20 de mayo de 2016.

Cuando no estaba al frente de sus estudiantes de claustros docentes como INPAHU, la Universidad Central o el Externado de Colombia, entre otros, le sorprendía el alba escribiendo los libretos para un programa de radio o de televisión, preparando el chat para un nuevo entrevistado de su habitual columna de El Espectador, redactando el comunicado para medios de un escritor o un artista al que estaba asesorando, o reunido con Carlos Eduardo Castro Arias, Ileana Bolívar y Hache Holguín, para el cierre de la revista Libros y Letras que él fundó y dirigió.

La Cultura fue el ‘Rocinante’ de este Hidalgo a contra molinos en una región no precisamente la de La Mancha, donde a la farándula y al chismorreo se le dedican veinticinco minutos y más de un noticiero televisivo, y a la cultura, veinticinco segundos.

Conocí a Jorgito —como lo llamaba cariñosamente— de hace más de veinticinco años, cuando él, además de su rango de profesor universitario, se desempeñaba como director de comunicaciones de Editorial Planeta. Le pareció un golpe de estado al rotativo donde yo trabajaba, el desaparecido diario El Espacio, que le hubiera propuesto al editor una columna de reseñas de libros y cultura.

El editor, Alberto Uribe Gómez, que años atrás había recibido su cartón de periodista de la Universidad Complutense de Madrid, de manos del generalísimo Franco, y que veía a los poetas, los libros y la cultura como manifiestos patéticos y peligrosos del comunismo, aceptó a regañadientes mi proposición, pero me mandó la columna a la misma página donde pautaban los brujos, las clínicas de embarazo, los trasnochaderos alegres de Chapinero, y el consultorio sexual. Me dio grima.

—Hágale, Negro, no desfallezca. Sea puntual con la columna que yo lo apoyo con libros—, fue la moral que me dio Jorge.

Ese fue el comienzo de una amistad fortalecida en el tiempo, en la cercanía y en la distancia, hasta hace un par de meses que me envió un correo para recordarme que pasara a su apartamento por unos libros, y para darme positivas noticias de su recuperación.

Fue Consuegra el que intercedió por mí hará unos veinte años en un hotel del norte de Bogotá, donde el cantautor español Joan Manuel Serrat concedía un carrusel de entrevistas. La jefe de prensa de BMG, sello en ese entonces del catalán, dijo altisonante que solo estaban autorizados El Tiempo, Semana, Cambio y Cromos. A mí me dejó por fuera.

Sin embargo, yo llevaba como plan B un cuestionario de 50 preguntas escrito a máquina en un rollo de teletipo, y Consuegra, ante el desplante de la comunicadora arribista con este levantamuertos de El Espacio, se camufló en el lobby, ubicó al manager de Serrat y le entregó el enrollado.

No había pasado veinte días cuando timbró el teléfono en mi escritorio:

-¿Aló?

-¿Rondón?

-Sí, ¿con quién?

.-Le habla Serrat. Estoy en Santiago de Chile y le acabo de poner por fax las respuestas al cuestionario que me hizo llegar. No se las respondí todas, pero sí la mayoría. Me gustaron. Hasta luego.

Sin palabras.

De ese calibre era la amistad que depositaba en uno Jorge Consuegra, el del espíritu magnánimo y condescendiente.

En otra época, cuando él era titular de comunicaciones de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, convenimos en publicar una serie de entrevistas con los integrantes del colectivo musical para que explicaran el origen, las características y la función de cada instrumento.

Así los lectores se enteraban de la historia del fagot, del corno francés, de todos los vientos, de los conjuntos de cuerdas, de la percusión, de la compleja labor del director, de las partituras, etc. En ese proceso hubo un cambio administrativo y Consuegra, por presiones políticas, se vio obligado a renunciar. A la periodista de etiqueta fashion que lo sucedió no le pareció interesante continuar con la serie. Y hasta ahí llegó la labor pedagógica.

Consuegra era una turbina para generar ideas encaminadas al respaldo y a la divulgación cultural. Golpeaba puertas a diestra y siniestra. Hacía cualquier cantidad de esfuerzos para conseguir patrocinios. Muchas veces sacrificaba hasta su propio bolsillo. Era un filántropo sin pretensiones. Nunca tuvo una mínima muestra de revanchismo o codicia.

Tuvo el ojo certero de apuntarle al Premio Nacional de Literatura respaldado por su agencia de noticias culturales y su revista Libros y Letras. Un galardón honesto que partió diferencia con los de los inflados del glamour y el mercadeo de las grandes editoriales, donde los lectores tenían la última palabra para reconocer por puntaje al mejor de cada año. Por ese pedestal desfilaron, entre otros: Germán Espinosa, David Sánchez Juliao, Manuel Zapata Olivella, Rafael Humberto Moreno Durán, Laura Restrepo, Jairo Aníbal Niño, Evelio Rosero, Jorge Eliécer Pardo.

Para destacar también el gesto que tuvo con Milciades Arévalo, director de hace 30 años de la revista literaria Puesto de Combate, quien el año anterior ganó el premio a Mejor Gestor Cultural del Ministerio de Cultura. Consuegra le hizo una entrevista tan extensa y por lo mismo sustanciosa, que fueron necesarias dos ediciones de su revista.

Arévalo, que se ha comido todo el asfalto y el polvo callejero del mundo como vendedor de pauta, fotógrafo, entrevistador, redactor, mensajero, cobrador, editor y hasta diagramador, para no dejar morir su proyecto, sabe más que nadie de estas faenas quijotescas en pro de la cultura que, como las de Consuegra, muy pocos tienen en cuenta y agradecen.

En todo el tiempo que lo conocí, a Jorge nunca le vi el ceño fruncido de disgusto. Quienes aprendieron de él en la cátedra o en la práctica, dan testimonio de un caballero en todo el sentido de la palabra. Mamagallista, sí, como buen santandereano. Su chispa, sus bromas, sus gracejos, eran de colección. Conversar con él, una delicia.

Uno no acaba por entender cómo el destino impío y rocambolesco se ensaña de la noche a la mañana con personas íntegras en todo sentido como Jorge, a quien nunca le vi un cigarrillo entre labios. Muy de vez en cuando una copa de vino por razones sociales. Por el contrario, los domingos, camino al periódico por la avenida 26, me lo encontraba a primera mañana de cortos y casco sobre su bicicleta.

-¡Neeeegro!, exclamaba desde la biela rumbo al aeropuerto, meta final de la ciclovía. Y se le escurría por todo el cuerpo la alegría.

Por eso ahora que escribo estas líneas en su memoria no me duele su partida. Por el contrario, celebro todos sus logros y quimeras a pesar de las durezas, los intentos fallidos, las fatigas. Cumplió como profesional, como amigo, como esposo, como padre de su tierna e inteligente Natalia, que era su pedazo de cielo, su adorada niña.

Que siga sonando en la eternidad el Magnificat y todo Bach, sus cuartetos barrocos, sus conciertos de Brandenburgo, sus tocatas y fugas.

Sólo un guiño Jorgito al último verso del réquiem de Amado Nervo, a manera de colofón de tu pródiga y ejemplar existencia:

Amé, fui amado/ el sol acarició mi faz
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


The Best of Bach, banda sonora de Jorge Consuegra: http://bit.ly/1fDdydX
‪#‎GraciasJorgeConsuegra‬

Jorge Consuegra

Me acabo de enterar leyendo Libros & Letras de hoy, que madrugó más que los últimos días, de su muerte, que me dolió mucho aunque nunca lo conocí. Él creyó, más que todo el mundo, que mis exabruptos literarios tenían algún valor y publicó algunos en los últimos dos años, lo cual agradezco. Me gustaría saber si habrá una velación o si puedo ir a su entierro, aunque no dé condolencias a ninguno pues a ninguno conozco. Para mí, don Jorge Consuegra queda inmortal en mi memoria. Gracias y saludos,

Amílcar Bernal Calderón



Triste, muy triste noticia… Profundo dolor nos ocasiona la inesperada partida del noble y gran amigo, Jorge Consuegra… a quien tantos y tantos le debemos tanto.

Abrazos de profunda solidaridad y pésame, con acompañamiento desde el alma, para la familia y allegados. Una flor de nuestro “jardín aleph”, en su memoria y honor.


Carlos-Enrique RUIZ, Livia, Flia.


Hoy quiero desde la distancia, muy lejos de Colombia, pero siempre cerca del corazón de sus gentes, compartir con ustedes un poema que hace referencia a este momento triste y duro, así como inevitablemente real en toda vida.

Sé que para su familia, amigos, colaboradores y lectores este día deja una huella profunda de melancolía en sus corazones, aunque la luz de su obra mantendrá en todos la luz de su esperanza.


Silencio y Paz

A la orilla (Nana triste)

He seguido tus pasos
hasta esa orilla,
donde no existen lazos
y el sol no brilla.

Donde canta el silencio
ecos de antaño
y enmudece el murmullo
de tantos años.

Hay abrazo de encuentro
y de despedida,
al vaivén que nos mece
siempre la vida.

Y mi lágrima rota
surca tu frente,
pues tu llama se agota
pálidamente.

Lo poquito que queda
junto a esta orilla
es la flor de mi beso
en tu mejilla.

Y al compás de mi llanto,
se van tus huellas,
mientras huyes al cielo
con las estrellas.


Mi gratitud para siempre a un promotor de la cultura que creyó en mis escritos desde el comienzo. 

Jorge Franco Ramos.


Fue una de las primeras personas que conocí en la Feria del Libro de Bogotá, siempre presente y apoyando la difusión de la cultura en Colombia. Un abrazo fraterno a su hija Natalia Consuegra, a Ileana Bolívar por mantener el proyecto de Libros y Letras, a mis queridas periodistas Carolina Vélez Gómez, Mónica Ocampo, Angie Carolina Ocampo Castillo.

Dulce María Ramos.


Jorge Consuegra es (tiempo presente, aunque acabe de irse) uno de los más importantes hombres de la cultura en el continente. Apostó por medios culturales masivos como Libros y Letras, difundió los libros y el arte en la radio y la tele, escribió en diarios y revistas, habló de autores que los grandes medios ni siquiera miraban, dio abrazos, dio amor, dio apoyo, se dio entero.

Lo confieso: quiero ser un poco como él, al menos en su grandeza de dar. Para mí él es (siempre tiempo presente) uno de los pocos seres en los que he creído con devoción. Gracias a quienes lo acompañaron y rodearon, como Ileana Bolívar y Natalia Consuegra.

Gracias, maestro.

Enrique Patiño


Sin duda el maestro hizo la diferencia en la academia, tanto a nivel intelectual como humano, sabía exigir pero también brindarse, es uno de los referentes en mi vida y el cariño seguirá intacto.

Diego Alarcón


No puedo creer que Jorge se haya ido. Inolvidable ser humano, personaje maravilloso y cálido, periodista cultural como pocos en este país. Lo siento mucho... Nunca me imaginé que una enfermedad tan dura como la que mató a mi hijo también se ensañara con Jorge. Paz en tu tumba.

José Fernando Cortés.


Jorge es un genio y ese genio vive en todos nosotros. Un educador de ese nivel no deja el mundo porque habita en el corazón de los afortunados que lo conocieron.

Juan Camilo Villareal


Siempre estará con nosotros, nos deja la más bonita de las enseñanzas, el valor de los amigos, el valor de la vida, el valor de la cultura, el valor de la profesión. Mi sentimiento de solidaridad para su familia, especialmente para Nathalia, y para Ileana Bolivar batalladoras hasta el final, gracias por habernos mantenido informados de la forma como avanzaba el estado de salud de Jorge. QEPD.

Orlando Supelano.


Grande, Jorge Consuegra. Grande, Natalia; grande tú, Ileana. Grande el proyecto cultural que Jorge se soñó y del que nos dejó ser parte. Que Dios los bendiga y los acompañe en este momento tan doloroso en que se llora la muerte pero también se celebra la vida.

Andrés Mauricio Muñoz.


¿Qué decir de un hombre al que solo le interesó servir a sus amigos y colegas, y también a los desconocidos, a través de las palabras? Tengo una enorme deuda de gratitud con Jorge Consuegra porque en todos los lugares en donde trabajó me dio sus manos para mis trabajos en el libro y la cultura. En especial, recuerdo dos momentos: su apoyo para la divulgación de "Las huellas de Villamil" y el regalo de la colección completa de la Filarmónica de Bogotá. De estos discos recuerdo su frase: "guárdelos porque le van a servir toda la vida". Y sí, hace más de 15 años los tengo como compañía y como guía de buena música, pero sobre todo, como prueba de afecto de un hombre sensible y generoso, desprevenido y servicial para quien el periodismo era, antes que nada, servicio, servicio a los demás sin esperar nada a cambio. Buen viaje, amigo caminante. Cada vez que vuelva a escuchar la Filarmónica te veré con esa alegría desbordante de siempre y tu irrenunciable manía de convencernos a los rojos de la grandeza de un etéreo equipo azulado. Como decía De Greiff: "¡Señora Muerte que se va llevando todo lo bueno que en nosotros topa!...

Solos —en un rincón— vamos quedando los demás... ¡gente mísera de tropa!"


Vicente Silva Vatgas.


Paz para el gran Jorge y mucho consuelo para toda su familia. Su legado de amistad y lealtad perdurará entre quienes lo conocimos y quisimos.

Eccehomo Cetina.


Nos deja su ejemplo de coraje. Gracias, Jorge. Solidaridad total.

Lina María Pérez.


Mucho ánimo sabemos que dio la vida por todo y todos y desde alla cuidara a cada uno, pero en especial a su familia, que sentimiento tan grande deja Jorgito Dios lo tenga en el pedestal que merece, por su sabiduría y bondad.

Carlos Amaya.


No hubo ni habrá una persona que me haya enseñado tanto sobre el periodismo, la cultura y la gestión artística como Jorge Consuegra. Lo hizo con su ejemplo y carácter. A sus programas entraba siempre yo, como Pedro por su casa. Los primeros vídeos de mi incipiente empresa los contrató él. Las primeras entrevistas en mi carrera musical, cuando Periferia era un demo de 2:20min, fueron gestión suya. Fue tanta la ayuda y tan sincera, que lo apodé Padrino. De tantas veces que lo llame así, el terminó diciéndome ahijado. Lo voy a extrañar como quien extraña a un maestro, a un amigo, a un ejemplo, a un mentor. Me da una rabia ciega saber que no lo voy a ver más. Me siento orgulloso de haber sido parte de su vida.
Chris Mosquera.


Gracias Jorge por haberme permitido compartir entrevistas y comentarios en radio, televisión y en Libros y Letras. Inolvidables aquellas mañanas de sábado en los viejos estudios de INRAVISIÓN.

Enrique Lécaille


Gracias Jorge por compartir tu amor por la cultura y enseñarnos tanto. No perdiste la esperanza y dejaste firmes bases en Libros y Letras para continuar haciendo realidad ese sueño que hoy es de muchos. Bellos recuerdos desde Aulas con Ileana Bolivar.

“Creo que la cultura, en su más bella acepción, es un bello entretenimiento. Pero acá confundimos entretenimiento con farándula, faldas cortas, escotes llamativos, chismes fáciles... Sin embargo, aunque el periodismo cultural tiene enormes altibajos, no debemos perder la esperanza de que la cultura siga siendo noticia”.

Valeria Garzón.


Hoy no publicaremos nada diferente referirnos brevemente a Jorge Consuegra; amigo y maestro ...."Viví se los confieso" titula El Espectador su fallecimiento....

Fue mi guía en el libro
Tras la huella del almirante y me orientó muchas veces en la redacción del mismo; hizo de corrector al final y en él publicó una entrevista al Almirante Gabriel Arango Bacci que no pierde actualidad especialmente por acontecimientos vigentes alrededor de este caso y lo pasado por el Almirante , marrado de su propia boca.

Con Jorge hablamos de literatura muchísimas ocasiones pero especialmente de la vida, esa vida que él dice "vivió".

Tristeza inmensa es que nos queda por su muerte además de un gran recuerdo por haberlo conocido y tratado.

Acompañamos a Natalia Consuegra y toda la familia como también a Ileana Bolívar, su brazo derecho en Libros & Letras.

Hernando De La Rosa Anaya


Muy tristes por la partida del gran Jorge Consuegra, a quien mucho debe la cultura en Colombia. ¡Gracias, maestro! Te queremos mucho.

Vivian Murcia.


Lamentando muchísimo la muerte del periodista Jorge Consuegra.

Erika Diettes


Nuestro corazón está con el gran @Jorge_consuegra, con @librosyletras, con @ileana_Bolivar.

Un abrazo grande.

Guillermo Tovar.


Jorge Consuegra amó a los libros, pero más a la gente. Un honor haberlo conocido. A su familia, mucho cariño.
Gustavo Gómez.

#GraciasJorgeConsuegra

Tomado de El Espectador


El escritor, maestro, gestor cultural y ante todo periodista, falleció tras pasar dos semanas en la Clínica de Marly de Bogotá, víctima de una leucemia que lo aquejaba desde hace dos años. Se despidió la vida acompañado de toda su familia.
Jorge Consuegra


A Jorge Consuegra el amor por la lectura no le llegó en dosis mínimas. Como si fuera poco el revolcón emocional que produce la pubertad: sus ires y devenires, los pensamientos encontrados y la sensación de que nunca nadie ha pasado por eso, Consuegra decidió meterse en la cabeza los 20 tomos de El tesoro de la juventud (1915), una enciclopedia que daba una mirada confiada y optimista de la Humanidad, logrando captar con ello el asombro de los niños a través de los avances científicos, las maravillas de la naturaleza y los progresos que la creatividad humana.

El resto se sabe: que fue gestor cultural, escritor, periodista, docente y que trabajó en televisión. “Ser gestor cultural es a veces una utopía, pues tratar de dialogar con los directores editoriales es casi imposible; y, además, convencerlos de que hay autores nuevos, con temas novedosos es complicado, pero fascinante. Y lo otro; hacer televisión... es muy, pero muy complicado. No sólo porque algunos directores de los canales no saben el significado de la palabra cultura y la confunden con farándula. Pero, además, los costos son enormes y aunque produce un enorme placer, a veces nos acaban los molinos de viento”.

Durante cinco años fue colaborador en El Espectador entrevistando escritores y distintos personajes que tenían que ver con su tema favorito, la cultura. Por su sección, Un chat con, pasaron escritores como Daniel Ferreira, Pablo Montoya, Flor Romero. Caricaturistas: GoVa, Beto, entre muchos otros. Nunca renunció a la idea de que el público colombiano cada vez se acercaría más a temas tan trascendentales como la pintura, la escritura, el arte y la música. Temas que para él “le daban sentido a nuestra existencia”.

A pesar de que a veces el oficio del periodista cultural puede convertirse en el registro de la obra de otros: enumerar libros escritos, cuadros pintados, exposiciones montadas, discos grabados; Jorge Consuegra mantuvo un lineamiento excepcional: “Creo que la cultura, en su más bella acepción, es un bello entretenimiento. Pero acá confundimos entretenimiento con farándula, faldas cortas, escotes llamativos, chismes fáciles... Sin embargo, aunque el periodismo cultural tiene enormes altibajos, no debemos perder la esperanza de que la cultura siga siendo noticia”.

En una entrevista con este diario Consuegra resumió en pocas palabras sus sueños, “Sueño con un país que piense más en encuentros culturales, en festivales de cine y de teatro gratis, en grandes conciertos para todos los públicos. Pero mi mayor sueño es hacer el gran Congreso de Novela Negra y mantener viva la esperanza con lo que hace mi equipo de Libros y Letras”.

La revista que fundó hace 10 años y cuya prioridad ha sido la de impulsar, desarrollar, y difundir todas las expresiones culturales de Colombia y América Latina.


Su batalla contra la leucemia


En la vida de Consuegra quizá el único exceso que se le conoció fue su amor a las letras y al cine. Sin embargo, esta tranquilidad se vio interrumpida el día que la hematóloga Iris Córdoba le entregó los resultados de unos exámenes y frunciendo el ceño le dijo: “Acá hay algo que no me gusta”, estas palabras fueron el inició de una pelea contra la leucemia.

“Jamás me imaginé que cuando el médico de turno vio la orden, me hizo seguir hasta un módulo especial en urgencias, inició un breve interrogatorio y me dijo: ‘Lo que usted tiene es Leucemia Mieloide Aguda y debe quedarse inmediatamente hospitalizado’”.

En ese momento Consuegra narró que tomó la noticia con tremenda calma, se repetía mentalmente “calma, calma, calma”. No se angustió cuando pensó en el momento en el que su familia recibiría la noticia.

El tratamiento, la batalla, comenzó con largas quimioterapias algunas lo hicieron pensar largamente, “pues veía cómo y muy lentamente, gota a gota, las bolsas trataban casi asmáticamente de desocuparse, pero era tan lenta la operación que creía que jamás se iba a acabar”.

A pesar de que su cuerpo estuviese cambiando, su ánimo permaneció intacto: logró mantener con buen humor el drama de ese proceso. Sus defensas, como era de esperarse, no respondían. Una infección bacteriana en el tejido de la piel le produjo celutitis perinal, los médicos no tardaron en atenderla, aunque los dolores de un monstruo como el cáncer nunca cedieron.

Semanas después Consuegra presentó una complicación pulmonar. La tranquilidad con la que se inicia una enfermedad terminal es como el comienzo de un duelo: primero, hay que conocer al oponente, verlo a los ojos y luego, rogar para ser el primero en desenfundar el arma y asesinarlo. El duelo iba a la mitad, y Jorge Consuegra desenfundó la única arma que queda cuando se está frente a la muerte: la fe.

“Gracias a Dios los días fueron pasando hasta completar casi dos meses. Cuando recibí la extraordinaria noticia que iba a ser dado de alta. No lo podía creer, pues aunque el doctor Guillermo Quintero aseguraba que ya estaba pasando el peligro de las células malignas, nos correspondía, pero en forma ambulatoria, seguir con más quimioterapias; cada 27 días. Así fui cumpliendo disciplinadamente a lo largo de los siguientes meses”.

Quintero, sin embargo, hizo una recomendación decisiva: Consuegra debía someterse a un transplante de médula óseal. la última vez que Jorge Cosnuegra habló de su enfermedad mencionó un término al que le atribuía seguir con vida “Diosualidad”, casualidad con Dios.

“Yo derroté la leucemia y volviendo a ser un volcán en erupción en esta profesión que me fascina, el periodismo y esperando con ansias regresar a las aulas de clases para enseñar un poco más el oficio más hermoso del mundo..."El 20 de mayo de 2016, el volcán como después de las más grandes convulsiones, cesó. Jorge Consuegra no perdió ninguna batalla, sin embargo. El cáncer no pudo reducir su espíritu a cenizas, no pudo, si quiera alejarlo de lo que más amaba hacer: vivir sin miedo a que, como los mejores libros, su final no fuera feliz.
#GraciasJorgeConsuegra

Jorge Consuegra




La muerte

(Fermina Ponce)

Cuando llegues, hazlo en silencio.
Entra descalza y de puntillas.

Desmayarme entre tus brazos,
purificarme entre el miedo,
volcarme en tu aliento,
beberme el éxtasis completo.

Comer de tu mirada,
saciarme con tu sueño,
levitar entre el recuerdo,
gozar de tu llegada,
en el frío amor eterno.

Eres tú,
amante mía, 
quien un día 
robará mi aliento.

Fermina Ponce de su libro Al desnudo.
Twitter: @ferminaponce




"Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma"

Era una de esas frases que siempre caracterizaba al dinámico, solidario y afectivo Jorge Consuegra. Quien lo conocía, sabía muy bien que él jamás desfallecía ante la importante labor cultural que desarrolló en Colombia y Latinoamérica. Sus aportes fueron enormes desde el periodismo y la literatura.

Desde Libros & Letras, proyecto que creó en la década de los 80 y que se convirtió en revista desde el 2001, Jorge contribuyó a enriquecer y difundir la cultura en nuestro país. Pocas veces se le escuchaba un "No" cuando de emprender una idea se trataba. Era incansable, expresivo, cálido, amigo, compañero, cómplice.

Ejerció el periodismo con pasión, esa misma que enseñaba en las aulas de clases a sus estudiantes, los cuales solía repetirles que el periodismo había que vivirlo y sentirlo.

Su otra pasión, los libros. Siempre llevaba uno consigo y no pasaba un solo día sin leer y recomendar un libro.

Hablar con Jorge era más que un divertimento. Era aprender hacer periodismo, era entender la realidad de un país, era compartir experiencias… era abrazar la vida.

Desde Libros & Letras agradecemos a Jorge que tanto nos enseñó y nos apoyó en el qué hacer cultural.

Todo nuestro equipo de trabajo expresa con dolor su partida y expresamos nuestras condolencias a su familia.

Libros & Letras continuará su legado y velando por la cultura.

























No. 7417 Bogotá, Sábado 21 de Mayo de 2016 



Bogotá.

El Día Mundial de la Diversidad Cultural se celebrará este 22 de mayo desde las 12m hasta las 6:00 p.m. en el Escenario al aire libre la Media Torta, un concierto en el que todos somos uno.

En el 2001 fue proclamado por las Naciones Unidas el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, que se celebra anualmente el 21 de mayo con el fin de sembrar la reflexión sobre el respeto y la convivencia de una sociedad multicultural, que se ha visto fracturada continuamente a través de la historia por pensamientos radicales.

Esta fecha se ha convertido en el trampolín para trabajar más a fondo a nivel mundial el tema de la Diversidad Cultural, proyectando el mensaje hacia el fortalecimiento personal que puede dejar la diferencia de lenguas, costumbres, razas, religiones, género y demás, en lugar de crear divisiones sociales.

Para esta fecha en todo el mundo se realiza un banquete de actividades en torno a esta conmemoración como talleres, jornadas de integración, foros, seminarios, entre otros con el propósito de trabajar con niños, jóvenes y adultos, logrando replicar el mensaje sobre la importancia y el respeto hacia los demás.

La riqueza cultural estará presente en uno de los escenarios emblemáticos de la capital colombiana como lo es La Media Torta, espacio que ha servido de reflexión, pero además de tolerancia frente a un tesoro inmenso que existe en el país, permitiendo que se congregue toda una sociedad multicultural.

El Concierto Conmemorativo del Día Mundial de la Diversidad, es una iniciativa del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal IDPAC junto con el Instituto Distrital de las Artes IDARTES quienes han pensado en un gran show encaminado a festejar el respeto hacia el ser humano sin importar la diferencia cultural que lo cobije.

La Media Torta está preparada para recibir cientos de almas que disfrutarán de agrupaciones como Sidestepper, Elkin Robinson, Rancho Aparte, Walka, Unión Romaní y Danza Kapital, todo un componente musical que hará resonar Bogotá.

Aliste su mejor pinta y toda la disposición para disfrutar del gran concierto el próximo domingo 22 de mayo desde las 12 m. hasta las 6:00 p.m. en la Media Torta (calle 18 # 1 – 05 este) con entrada libre.



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