Nicolás Suescún: el personaje de 2010 para la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Posted by Libros y Letras on miércoles, diciembre 29, 2010 No comments

El poeta, cuentista, traductor, editor y periodista bogotano Nicolás Suescún, galardonado con el Premio Vida y Obra 2010, fué el personaje del año, según la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. 

Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte 



El Premio Vida y Obra entregado a Nicolás Suescún el pasado mes de noviembre, destaca, cada dos años, a un artista de, por lo menos, 65 años, que haya realizado un aporte fundamental a la cultura de la ciudad durante, mínimo, 20 años. 

Suescún recibió como premio la suma de 50 millones de pesos, además de la
publicación de un libro de carácter biográfico, que editará en 2011 la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.. 

Nicolás Suescún nació en 1937, estudió humanidades, historia y literatura en la Universidad de Columbia (EE. UU.) y en la Escuela de Altos Estudios de París. Desde los años 60, su aporte al desarrollo cultural de la ciudad ha sido enorme: en esa década fue librero de la mejor librería de la época, la Librería Buchholz. 

Su obra literaria abarca libros de cuentos como El retorno a casa (1971), El último escalón (1974), y El extraño y otros cuentos (1980). 

Pero él sólo se dio cuenta de que podía escribir años después de que su tía, Lucía Meek, lo envío a estudiar en una escuela militar en Estados Unidos, para ver si así dejaba de volarse del colegio a fumar en el parque Nacional... Allá, en el norte, se leyó a todo Dostoievski y aprendió francés con un profesor rumano y con esas armas regresó a Colombia a dictar clases de inglés en los que él mismo llama "institutos electrónicos de idiomas"... 

Con eso pudo ahorrar plata para volverse a Nueva York, en donde le tocó hasta dormir en el metro antes de conseguir chanfa en la biblioteca médica de la Universidad de Columbia... Un empleo que tuvo que abandonar el día en que lo llamaron del Ejército estadounidense para que se fuera a la Guerra de Vietnam... 

Así que regresó, como buen hijo pródigo, otra vez a Colombia, sin haber escrito todavía una palabra pero con todo un tesoro de libros leídos en la cabeza... Sólo cuando aprovechó que su compañera de entonces se había ganado una beca en París, fue que empezó a garrapatear en un cuaderno los apuntes de sus primeros cuentos y poemas, que luego vieron la luz en la Ciudad Luz... 

A la vuelta fue que el señor Buchholz lo dejó dirigir la librería del centro y la revista Eco, en donde publicó por primera vez textos de autores de la talla de Rafael Humberto Moreno Durán, Oscar Collazos, Umberto Valverde, Ricardo Cano Gaviria... 

Otra beca para escritores hizo que, otra vez, Nicolás Suescún desempolvara el pasaporte y se fuera para Iowa. Allá conoció al editor de la Editorial Universitaria de Chile, quien publicó sus primeros cuentos de "El retorno a casa", en 1971, en una colección en la que estaban también Mario Vargas Llosa, Salvador Garmendia, Hernando Téllez, José María Arguedas, Alejo Carpentier... 

A partir de ese momento, Colombia ganó un artista integral, que arrancó una fructífera carrera. En Europa, Nicolás Suescún se dedicó a la literatura, a la poesía, a la pintura (recordamos, entre paréntesis, su primera exposición de "Nicollages" que hizo en Berlín) y a la traducción literaria... No sólo se le midió a traducir a Rimbaud, a Yeats, a Flaubert, sino que sus traducciones del español al inglés han permitido que se conozcan en ese idioma autores nuestros como Raúl Gómez Jattin, Mario Rivero, Porfirio Barba Jacob y Jota Mario Arbeláez... 

Su obra más popular, y curiosamente lo es entre los jóvenes, son "Los cuadernos de N", que escribió en 1994 mientras ejercía como periodista sui géneris en revistas como Cromos, o como director de la biblioteca de la universidad Nacional. Ella misma publicó la totalidad de la obra poética de Nicolás Suescún en 530 páginas con un titulo que lo define: "Este realmente no es el momento". 

Y es que este creador que hoy recibe el premio a la vida y obra del Programa Distrital de Estímulos es un artista tímido, introvertido. Una vez declaró, y abro comillas: "Me siento relativamente satisfecho de lo que he hecho, aunque nunca acabo de estar seguro si lo que escribo vale la pena. Siempre he sido un poco desdeñoso con mis propias cosas. No me he hecho propaganda, ni he tratado de figurar...". 

Pero hoy sí le tocó. No podrá escabullirse del reconocimiento como lo hace "El onirómano", que es como se titula uno de sus libros, sobre un tipo que "Vive con sus sueños y para sus sueños"... 

Ojalá que el premio que le entregamos sirva para cumplirle sus sueños.

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