Entrevista, Juan Arnau

No. 6.796, Bogotá, Jueves 21 de Agosto de 2014 

Juan Arnau
habla de su más reciente libro
Manual de Filosofía Portátil 


La filosofía es algo que ocurre en la vida, y no la vida en la filosofía 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras

Cuando hace varios años apareció el libro El mundo de Sofía, decenas de lectores de todo el mundo se enteraron ¡por fin! de lo que significaba la filosofía y la entendieron, la comprendieron e hicieron parte de ella, de su vida, de su relación con los demás, de su forma de pensar. Ya se podía hablar abiertamente de filosofía como algo natural, cotidiano, afectivo. Era el mundo de Sofía y de José y de Gabriela y de Daniel, de todos, era una forma de ver la vida, de entenderla, de comprenderla. 

Juan Arnau quiso abordar el mismo tema de la filosofía pero como un manual cálido, cercano, cargado de historias y casi de aventuras, testimonios y anécdotas que se pueden leer casi como una historia interminable de experiencias de la vida. 

- ¿Por qué la vida de los filósofos es tan importante en el Manual de Filosofía Portátil
- Una de las máximas de este libro es que la filosofía es algo que ocurre en la vida, y no la vida en la filosofía. Esto supone un acercamiento a facetas de la vida de los filósofos que no son estrictamente filosóficas, como su correspondencia, su vida afectiva, su pasión por los viajes o por el sedentarismo, su forma de ganarse la vida. Hace poco, tras la muerte de José Emilio Pacheco, un crítico destacaba que el poeta dejaba de ser escritor cuando dejaba la pluma y salía a la calle. Entonces era José Emilio, simplemente, un ciudadano más, una persona. Pues bien, lo que he intentado es, además de analizar los contenidos de cada una de las filosofías, ver es cómo se comportaban los filósofos cuando no representaban su papel de filósofos. 

- ¿Hay un patrón común en la vida de los filósofos? 
- No, no lo hay. Y sin embargo hay una vida filosófica. En qué consiste ese tipo de existencia es algo difícil de decir. El libro, publicado por Ediciones Urano, se centra en algunas categorías básicas. Una de ellas es la vida afectiva. Es asombroso comprobar cuantos de los filósofos de los que habla el volumen fueron solitarios, o al menos eligieron la soltería. Pero ello no implica que carecieran de una vida afectiva. Spinoza tuvo a sus amigos, Leibniz a sus princesas, Plotino a sus discípulos, Platón a sus alumnos, Kierkegaard se enamoró de joven, pero renunció al matrimonio por que tenía la sensación de estar destinado a cumplir una misión. Nietzsche también se enamoró, pero la dama le fue arrebata por un amigo. Algunas mujeres se hicieron célebres por abandonar o ser abandonas por filósofos: Regina Olsen, Lou Salomé o Sophie von Kuhn. Kant y Hume tantearon el matrimonio, el primero se escabulló aduciendo que no se lo podía permitir, el segundo prefirió la celebridad literaria. Es curioso que dos de los filósofos más sistemáticos tuvieran familias: Aristóteles y Hegel. Otros tuvieron amantes, como Agustín, o amigos de una intimidad férrea, como Montaigne y Wittgenstein. A Sócrates le pesaba la familia, y entre los más familiares encontramos a Berkeley

- ¿Cómo se gana la vida un filósofo? 
- Ese es otro factor que resulta interesante. La mayoría de ellos no entrarían en la categoría de filósofos profesionales. Wittgenstein y Nietzsche fueron académicos a regañadientes. Hegel y Kant fueron profesores toda su vida, aunque al último le llevara mucho tiempo acceder a una cátedra, cátedra que le fue negada a Hume. Otros vivieron de rentas, como Kierkegaard y Montaigne, otros de su enseñanza (no académica en un sentido moderno) como Plotino y Platón, otros vivieron de la Iglesia, como Agustín y Tomás de Aquino (que también fue profesor universitario). Spinoza rechazó una cátedra en Heidelberg y vivió de sus protectores y amigos y del tallado de lentes. Novalis fue inspector de minas. 

- ¿Son los filósofos viajeros o sedentarios? 
- El tema de los viajes es uno de los aspectos más fascinantes es. Hubo filósofos que apenas se movieron del terruño, como Spinoza, Kierkegaard, Novalis o Kant. Otros que se embarcaron, cuando no era fácil navegar, en pos de ambiciosos proyectos, como Platón y Berkeley. Leibniz y Tomás de Aquino viajaron muchísimo. También Plotino, Hume y Montaigne viajaron en su juventud. Aristóteles y Hegel, sistemáticos y familiares, fueron más bien sedentarios. ¿Y qué decir de Lévi Strauss, que abandonó su carrera de filósofo en París para ir a buscar certezas entre los indios del Brasil? 

- ¿Quién es el filósofo portátil? 
- El filósofo portátil es un comentarista discreto. Aparece esporádicamente en el libro para hacer algunos comentarios al tiempo que observa la vida de los filósofos y transita por sus diferentes sistemas de pensamiento. Queda para el lector, si gusta, configurar explícitamente qué es la filosofía portátil y cuáles serían sus directrices fundamentales. Que sean claras para el autor del Manual no significa necesariamente que sean comunicables. Quizá algún día sea capaz de exponerlas o quizá no. ¿Quién sabe? El conocimiento concreto siempre nos hace más sabios que el abstracto y, en este sentido, el portátil dispone en el Manual de múltiples ocasiones donde poner de manifiesto su perspectiva del asunto. Así, se sugiere, más que se expresa, la filosofía portátil en una serie de acotaciones breves que jalonan el texto. Comentarios puntuales, algunos de ellos de sesgo budista, sobre lo que los filósofos afirman o niegan, y, quizá todavía más importante, sobre la forma en que cada uno de ellos aborda los problemas y se sitúa ante ellos. Perspectivas, horizontes, eso es la filosofía, más que afirmaciones y sentencias. 

- ¿Se trata de una nueva filosofía? 
- No, en absoluto. La filosofía portátil está en William James y está en Wittgenstein, también en Sócrates, en Berkeley o Spinoza, a pesar de que este último fue un forjador de sistemas y el portátil es intencionadamente periférico respecto a los grandes sistemas de pensamiento. El portátil también se aleja de la filosofía profesional, sabe que muchos de los grandes filósofos carecieron de instrucción filosófica formal, no sólo en la época en la que ésta no existía, sino en épocas recientes: Nietzsche, Hume, Novalis y Wittgenstein nunca estudiaron filosofía y, sin embargo, filosofaron como los mejores, también Leibniz o Montaigne

- La filosofía ha disminuido mucho en importancia, tanto en el mundo anglosajón como en Latinoamérica, ¿pretende el libro contrarrestar este hecho? 
- En cierto sentido el libro mismo es un intento de responder a esa decadencia. La filosofía ha disminuido mucho, tanto en importancia como en influencia, desde que trata de imitar a las llamadas ciencias de laboratorio. Esa ansiedad es ya vieja, comenzó a finales del XIX, con el auge del positivismo, y ha ido creciendo hasta ahora. En las primeras décadas del siglo veinte la física era la ciencia a imitar, hoy son la neurobiología y las neurociencias. En todo el tema de la conciencia, la filosofía tarta de adaptarse a ellas, a sus procedimientos y metodologías, a su cosmovisión y perspectivas. Pero el laboratorio del yo es bien distinto al laboratorio del científico. Toda ciencia presupone una antropología, una idea del hombre, y se supone que era la filosofía la encargada de elaborarla. 

- ¿El libro podrá ser leído por todo tipo de lectores, incluso por los lectores no habituados a la filosofía? 
- Entre los filósofos encontramos algunos escritores geniales y muchos de ellos podrían figurar entre los grandes novelistas. Kierkegaard y Nietzsche probablemente fueron los mejores, pero también Hume, que siempre buscó la celebridad literaria, y en general los ilustrados franceses, Voltaire, Rousseau, Diderot escribían muy bien. Hegel era un pequeño desastre, tampoco destaca Kant, pero sí Schopenhauer y Berkeley, que tiene un inglés perfecto. De los antiguos el genio supremo es sin duda Platón. Cuando empecé el libro, hace diez años, en la Universidad de Michigan, me puse como objetivo una atención continua al lector. He tratado de cuidar mucho la escritura, que fuera un libro ameno, ágil. De hecho, el Manual tiene algo de novelesco y podría leerse como una novela.

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.