El camino de ascenso

Por: Alfonso Lobo A. “Lobito”.


Cuando dejes el utópico concepto de pretender cambiar al mundo, el ridículo pensamiento de pretender cambiar los demás y la pésima idea cambiarte a ti mismo, como lo quiso hacer El Quijote de la mancha, y aceptes a los demás como son y te aceptes a ti mismo como eres… es que vas muy bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando trates a todos, extraños, amigos, familia, compañeros de trabajo, pobres y ricos, con verdadera bondad, con compasión genuina, con desinterés por la acción, sin esperar nada a cambio por la ayuda que das… es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando comprendas y entiendas que al daño, de cualquier tipo, que haces a los demás te lo haces a ti mismo, ya que el mismo principio divino que hay en ti también está en el otro. Es como si te miraras en un espejo e insultaras a tu propia imagen… es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando en verdad caigas en la cuenta que definitivamente el dinero, las riquezas materiales la fama, el prestigio y los puestos de poder sólo pueden darte efímeros momentos de placer y que jamás podrán darte la verdadera felicidad permanente o bienaventuranza interior…es que vas muy bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando comprendas y aceptes que lo que No tiene que suceder nunca sucederá por más empeño que le pongas, y que lo que tiene que pasar, pasará por más que trates de evitarlo, y dejas de preocuparte por lo que pueda pasar… es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando llegues a la comprensión, no intelectual, sino intuitiva de que el hombre no hace nada sino que todo en la vida le sucede, es decir, que todo lo que una persona hace, siente o piensa, simplemente le sucede…es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando reflexionas sobre el nacimiento y la muerte de los cuerpos físicos, de humanos y animales, y observas que es un evento que se da por miles cada minuto del reloj en toda la tierra y caigas en cuenta de que la vida es un evento muy corto, por un ratico de tiempo, y que no vale la pena gastarla preocupándose por nimiedades…es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

Cuando observas a un niño entretenido haciendo tortas de barro en la arenera, absorto y contento con lo que hace, deduces que para ser feliz se necesitan muy pocas cosas.

Desde tiempos inmemorables, poetas, sabios, budas, místicos, filósofos y seres iluminados, observaron que la verdadera felicidad, se encuentra en las cosas más sencillas y aparentemente ordinarias, pero que la codicia humana no deja emerger esa alegría divina que hay en el interior del ser humano… es que vas bien por el camino de la realización espiritual.

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