Todos tenemos que sufrir

Por: Alfonso Lobo A. “Lobito”. 



Todas las personas, en todos los países y culturas, tienen que pasar por la experiencia del sufrimiento. Todos tenemos que sufrir, es ley universal. Todos los seres vivos tenemos que comer para vivir porque el cuerpo de todo ser vivo está hecho de comida y cuando no hay nada para comer el ser vivo sufre. No importa si es un gusano o una persona. El hambre es el mismo en ambos. El sufrimiento y el dolor son experiencias ineludibles en la existencia de todo ser vivo 

Todos los seres vivos, sobre la faz de la tierra, tenemos que sufrir porque el sufrimiento es inherente a la vida. El dolor y el placer aparecen simultáneamente con el nacimiento. La respiración, inhalación-exhalación, es inherente al nacimiento, así también el sufrimiento y el placer son inherente a la vida; es decir, al nacer el uno nace el otro, ambos están presentes en el nacimiento; igual que el binomio vida-muerte. Con el nacimiento también nace la muerte. Así como no pudimos evitar nacer tampoco podemos evitar morir. ¡Todo lo que nace tiene que morir! Es ley cósmica. 

La humedad es latente en el al agua y el fuego es latente en la madera; no se pueden separar, poner el agua en un lugar y la humedad en otro. Cuando nace la vida con ella también nacen el placer y el dolor. El latido del corazón del nonato es diástole-sístole, no se pueden separar; luego de la diástole viene la sístole, así mismo luego del placer viene el sufrimiento y luego del sufrimiento viene la felicidad. Ambos están presentes simultáneamente en la vida. Porque la ausencia del uno es la presencia del otro. 

En el mundo, en el mismo momento que miles experimentan felicidad, otros miles experimentan sufrimiento. Mientras muchos, en el mismo intervalo de tiempo, padecen dolor otros disfrutan del placer. En un hospital, a la misma hora, cuando todos duermen, muchos sufren pesadillas y otros tienen hermosos sueños relajantes. La pérdida y la ganancia son la cara de la misma moneda, la vida. Mientras millones sufren la pérdida, también millones gozan las ganancias. Todo esto es así porque la vida es dual, polos opuestos interrelacionados, antónimos y sinónimos. Nacimiento y muerte. 

No podemos evitar, una vez nace el niño, impedir su crecimiento, tampoco podemos impedir que el pelo crezca en la cabeza, de igual forma no podemos evitar el sufrimiento en la vida. Placer y dolor, felicidad y sufrimiento, son la diástole y la sístole del vivir. Todos, por el camino de la vida, experimentamos dolor y sufrimiento. El hambre que experimenta un animal o un gusano es el mismo que siente un ser humano y si no hay comida para saciarlo hay sufrimiento en el cuerpo. 

Cuando salimos de la matriz nacemos en un mundo físico ya hecho: montañas, ríos, océanos, cielo, nubes, vegetación, animales, sol, lluvia, noche, día, estrellas, lunas, planetas, galaxias. etc. No nacemos para construir el mundo en el cual nacemos, porque ya está hecho. Cuando morimos igualmente nacemos en otro mundo que ya está hecho, es la dimensión espiritual. Nacemos para morir y morimos para nacer. Una enfermedad es un embarazo para nacer en otro mundo. El que nace no sabe que ha nacido y el que muere no sabe que ha muerto. 

La pregunta aquí es: ¿Si todos nacemos para sufrir cómo se puede evitar el sufrimiento? 

La no aceptación del sufrimiento lo intensifica y lo aumenta. La aceptación del sufrimiento lo debilita y lo disminuye. 

Aceptar el sufrimiento es disfrutarlo. Igual que se disfruta la acidez. Y deja de estar señalando culpables porque el único culpable del sufrimiento mes el nacimiento. Sino hubieras nacido no estarías sufriendo.

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