Bogotá curiosa -3-


Tomado del libro Bogotá curiosa de Jorge Consuegra. 

  • Fundado en 1969, el Museo Taurino de Bogotá, ubicado en la Santamaría expone la historia gráfica del toreo y las prendas de diferentes matadores. Se compone de una única sala en la cual los objetos expuestos han sido catalogados por edades: antigua, moderna y de oro, y desde 1939 hasta nuestros días. En la colección de fotografías vemos muertes de toreros colombianos y extranjeros especialmente españoles. También se hallan objetos relacionados con la tauromaquia, como trajes de luces, capotes, monteras, banderillas, reliquias de Pepe Cáceres, muestras de las diferentes plazas de toros del mundo y esculturas. Adicionalmente cuenta con una completa biblioteca taurina. Tiene algunos servicios complementarios, además de la biblioteca, como la Escuela Taurina en donde se dictan conferencias y hacen exposiciones. Son aproximadamente 1.800 piezas muy bien cuidadas y cada una con las respectivas referencias e historias. 
  • Durante una de sus habituales caminatas por los cerros orientales de Bogotá en búsqueda de los tesoros escondidos de los indígenas, un fuerte resplandor proveniente de una montaña vecina (que no era de la luz natural del día), llamó la atención de Bernardino Rodríguez de León. Tras varios recorridos por un terreno difícil, este reconocido joyero de la Colonia llegó hasta el lugar y encontró esculpida sobre una roca de 400 kilos de peso, la imagen de la Sagrada Familia y el arcángel san Gabriel. Ese extraño descubrimiento ocurrió el Viernes 10 de Agosto de 1685. Entonces en ese lugar se construyó un templo que por su debilidad, unos años después se vino al suelo. Luego en 1714, el albañil Dionisio Peña la volvió a levantar, pero volvió a caerse dos años después quedando hoy solo los cimientos. 
  • En 1939 se inauguró el restaurante “La Puerta Falsa”, en la Calle de la Catedral, actual propiedad de la familia Rubio. Se presta servicio desde muy temprano y se venden deliciosos desayunos con tamal, almojábanas, queso, pan, chocolate, café con leche y galletas. Y aunque el lugar es bastante estrecho, siempre vive colmado de clientes, no solo nacionales que conocen algo de la historia, sino también de extranjeros que son atraídos por su nombre y por la nostalgia que encierra el lugar. 
  • La Avenida de “La Esperanza” realmente se llama Avenida Luis Carlos Galán y se inicia en el Centro Urbano Antonio Nariño y Corferias y va hasta Fontibón, en inmediaciones del aeropuerto El dorado. En la parte oriental del sector de El Salitre, hay una inmensa cabeza en bronce del inmolado líder liberal, infortunadamente y aunque hay amplia señalización, esta avenida se sigue llamando “La Esperanza”. 
  • En 1572, Diego Torres, cacique de Turmequé, elaboró el primer plano de la Provincia de Santafé de Bogotá y aunque no tenía ni idea de las proporciones, es un plano muy importante porque allí podemos conocer más o menos cómo era la ciudad en el siglo 16. Juan López de Velasco, la describió así: “La ciudad de Santafé de Bogotá y la de Villeta de San Miguel son las más pobladas…el temple de la tierra de la primera es frío y el de la segunda es más caliente; Santafé está de Tocaima a 14 leguas, las 9 de tierra caliente, y las 6 de tierra fría y cabañas, que se anda todo por recuas”. Juan López de Velasco fue un cosmógrafo e historiador español del reinado de Felipe II. Fue Cronista mayor de Indias en la segunda mitad del siglo, durante el reinado de Felipe II, desde que sucedió en el cargo a Fray Antonio de Guevara y hereda los papeles de Alonso de Santa Cruz, que había sido Cosmógrafo Mayor, reuniendo ambos cargos. Intervino en la realización de las Relaciones Topográficas, previamente encargadas a Juan Páez de Castro y Ambrosio de Morales
  • La Avenida Carrera 68 recibió el nombre de Avenida El Espectador cuando el periódico funcionaba allí, pero al trasladarse a la Avenida El dorado, dejó de llamarse como tal; también se conoce como Avenida Congreso Eucarístico, ya que este se realizó en 1968 y está entre las Calles 26 y 63, en donde hoy se encuentra el parque Metropolitano Simón Bolívar. 
  • Según la geometría, las líneas paralelas jamás se unen, pero en las paralelas de la Autopista Norte, sí. La paralela oriental- Sur Norte- se une con la Autopista al llegar a la Calle 170 y en el sentido Norte Sur, se une a la altura de la Calle 82. 
  • La Carrera 14, de Bogotá, se conoce como Avenida Caracas; al llegar a la Calle 76 deja de ser 14 para convertirse en Carrera 20, esto confunde a propios y extraños pues no entienden cómo atravesando la calle haya cinco cuadras de diferencia. 
  • El primer bus que llegó a Bogotá fue importado por José Antonio Carrasquilla en 1840 y se llamó “El coclí” que era jalado por caballos. Cuando se estaba armando, se formó tal aglomeración, que tocó llamar a la policía y luego, cuando se puso el bus en la calle, a sus lados y detrás de él, se organizó una especie de procesión por la cantidad de curiosos que lo acompañaban. En ese entonces era “in” montar en “El coclí”. 
  • El primero que intentó traer transporte a Santafé de Bogotá, fue el ingeniero militar Alonso Trujillo de Yebra, concesionario y fundador de la Casa de Moneda de esta ciudad y gobernador de la provincia de Antioquia. Este llegó al Nuevo Reino de Granada, donde inicialmente hizo funcionar “una especie de herrería con hornos para fundir y afinar”, para la producción artesanal de monedas. La construcción fue ampliada durante el reinado de Fernando VI y reinaugurada más tarde por el virrey Solís, como está inscrito en la portada de piedra de la Casa. Desde los años 70 se han realizado obras en el claustro colonial para recuperar sus características arquitectónicas originales. Actualmente la Casa y su Colección Numismática son conservadas y enriquecidas gracias al Banco de la República. En el patio interior de la Casa se pueden realizar exclusivas cenas para 130 personas y cócteles hasta para 600 personas. Así mismo, los amigos corporativos de las Colecciones o las organizaciones interesadas en realizar un evento memorable, tienen la posibilidad de ofrecer una cena en alguna de las salas de la Colección Permanente. Concretamente se encuentran disponibles para este propósito la Sala de Grandes Maestros, la Sala de Paisaje y Retrato y la Sala de Artistas Contemporáneos. 
  • La construcción del acueducto de hierro en 1887 marcó una nueva historia en el manejo de las aguas en la ciudad. Antes, estas bajaban por la ciudad mezclada con las aguas residuales y cuando llegaban las temporadas invernales, se formaban enormes pantanos y verdaderos arroyos que impedían el paso de un lado a otro, por lo tanto, con la construcción del acueducto, todo empezó a cambiar y la calidad de vida para los bogotanos mejoró ostensiblemente. 

Nota: el libro puede ser pedido en Bogotá en el 212.4012, Ediciones B, Bogotá.

Bogotá curiosa
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