Entrevista con Cristian Sánchez “Xtian”

No. 7327 Bogotá, Domingo 21 de Febrero de 2016 



Cristian Sánchez “Xtian” 
El más joven de los caricaturistas colombianos 


Admira a Fontanarrosa, Quino, Sempe y a Betto 

Jorge Consuegra (Libros y Letras) 




- ¿Primero fueron las témperas, el lápiz o el pincel? 

- Primero y como siempre debe ser fueron las ideas, la técnica para mí siempre ha sido lo de menos. A lo mejor por eso para muchos soy tan mal dibujante. 

- 2. ¿En dónde fueron esos primeros dibujos: en los cuadernos o en la pared? 

- Cuando estaba en octavo grado empecé a llenar un cuaderno donde hacía caricaturas diarias, ese cuaderno rotaba por el salón, luego empezó a rotar por el grado y finalmente pude tener un espacio, una pared, para que mis caricaturas las viera todo el colegio. Ser caricaturista siempre fue mi sueño y así fue que empezó todo. 

- ¿Usted sacaba mejores calificaciones en dibujo que en geografía, religión o historia? 

- Yo era un nerd, sacaba buenas notas en todo menos en vida social, conquista de niñas, y popularidad. 

- 4. ¿Cuáles fueron los temas de sus primeros dibujos? 

- Creo que todos empezamos copiando. Yo dibujaba a Los Picapiedra, a los Simpsons, los Caballeros del Zodiaco, todo lo que veía en televisión, luego, más grande, me fui por personajes mucho más caricaturescos: los políticos. 

- ¿Se burlaba de sus profesores y compañeros haciéndoles caricaturas? 

- Por supuesto que sí, pero a ellos les gustaba, yo marcaba mis cuadernos con la caricatura de cada profesor, y ellos al final del año me pedían que se los regalara. Siempre fui el sapo del salón y eso lo puse en práctica luego en mi oficio, intentar ser “el sapo” de la realidad política de este país. 

- ¿En su adolescencia o juventud cobraba por hacer dibujos o las tareas de los compañeros de colegio? 

- He sido siempre un terrible negociante, seguramente lo hice un par de veces pero me faltó “espíritu emprendedor” como lo llaman ahora, debí haber cobrado comisión por dibujo, a lo mejor hoy en día sería un excelente alcalde de Bogotá. 

- ¿Cuándo empezó a pensar en serio en ser caricaturista? 

- Desde mis seis años (lo constata una entrevista que me hicieron en el periódico de mi ciudad natal) decía que quería ser caricaturista, pero fue ya el 2007 cuando entré a la universidad y en redes sociales mi trabajo empezó a visualizarse que me di cuenta que me hacía profundamente feliz compartir mi opinión, y la de muchos, a partir de una imagen humorística, supe que era lo que quería hacer por el resto de mi vida. 

- ¿Cuál fue el tema de su primer trabajo en El Espectador

- Fue en diciembre de 2010, me pidieron unas caricaturas para un especial de Navidad, yo no me lo creía, creo que en mi casa compraron 5 periódicos ese día, fue un día muy especial, yo tenía 21 años y me estaba viendo publicado en el periódico que siempre había soñado. Luego llegó “Anfabio” los festivos y este año el sueño más grande, verme publicando caricatura de opinión. 

- ¿Cómo surgió el personaje de los festivos "Anfabio"? 

- Yo soy un caleño en Bogotá, me vine a estudiar mi pregrado absolutamente solo, me hice amigo de mucha gente, incluidos literatos que enfocan su vida en lo tristes y solos que están, todo eso fue material para crean un personaje melancólico, aburrido, alcohólico, depresivo y en busca de pareja. “Anfibio” nació como un estilo de catarsis de mis domingos deprimentes con ganas de burlarme de las relaciones interpersonales de hoy en día basadas en lo superficial y lo virtual. 

- ¿Qué tanto tiene "Anfabio" de usted? 

- Más bien que tengo yo de él. Aunque muchos me ven todo el tiempo muerto de la risa tengo mis ratos de malparidez existencial, mis días melancólicos, que siento que no encajo. De resto Anfabio y yo no nos parecemos en nada, tengo un buen grupo de amigos, una familia amorosa, una novia genial, y muy pocas ganas de enfocar mi vida en el sufrimiento y la soledad. 

- ¿Aún se siente el eco de "Charlie Hebdo"? 

- Sí, ese terrible suceso ayudó a visibilizarnos más, a hablar más de caricatura y libertad de expresión, a pensar en el humor y los límites (si es que los tiene), le recordó el valor de nuestro oficio a muchos, como dicen por ahí, utilizando el mismo humor de aquella revista, lo de Charlie Hebdo “nos disparó”. 

- ¿Cuáles han sido los caricaturistas mundiales que usted les ha seguido la huella? 

- Me encanta Tute, Quino, Fontanarrosa, Olea, Sempe entre otros. 

- ¿Además de ser buenos amigos y colegas, cuáles son los maestros nacionales a quienes usted sigue y admira? 

- Mi gran amigo y maestro ha sido Betto, su generosidad y enseñanzas me hicieron creerme el cuento de esta profesión, le debo mucho. Quiero mucho también a Gova otro amigo del que aprendo. Me gusta mucho el trabajo de Papeto y de Mheo, siento que van muy por mi línea de textos e imagen y me inspiro mucho en su forma de trabajar. Me gusta el trabajo de Leo, de Bacteria, y de muchos otros. 

- ¿Qué lo diferencia del resto de los caricaturistas? 

- Ser uno de los caricaturistas más jóvenes del país me ha ayudado a apuntarle a una nueva generación, con intereses en lo político-social, y a otro público incauto de redes sociales que se entera de la realidad nacional gracias a mis dibujos. Puedo manejar mucho la independencia gracias a internet. Convertirme en un vocero y al mismo tiempo dibujar lo que muchos quisieran decir, intentando ser crítico, mordaz, y políticamente incorrecto es lo que considero que me destaca de los demás.

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