Rincón del poeta


Ana 


Marco Rodríguez 


Ana la llaman, Ana “La Nana”. Cada mañana abraza la danza amarga: alza la casa, lava, plancha. 

La carga cansa, acaba. La ama maltrata, paga mal. Ana calla, agachada. La ama, Sara Lara (dama malvada, capataz), la manda a labrar. 

Ana acata cansada, labra la granja, amarra las parras, trabaja, trabaja, trabaja... Al acabar, Sara la amarra a la cama. Hasta la mañana la para. ¿A yantar? ¡Para nada! 

—¡A trabajar, haragana pagana! ¡A trabajar, zángana! 

Ana acata. Cansada, abraza la danza amarga. Al acabar, acaba amarrada. 

Ana trama matar a la ama. Al llamarla para trabajar al aclarar la mañana, Ana agarra la pala, ataca sagaz, la mata. Sara sangra. Ana la ata, agarra la pala, cava... Al acabar arrastra a la canalla al parral, a la zanja cavada. Al zamparla, la tapa. 

—¡Rata malvada! ¡Larva! 

Acabada la zangamanga tramada, Ana “La Nana” va tras la gata, la atrapa, la abraza. 

Ana danza sardanas, alaba a Satanás. Satán alaba la hazaña. 

Ana danza halagada, canta... canta...

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