80 años del inicio la Guerra Civil Española y del asesinato de García Lorca

Federico García Lorca
Federico García Lorca


Germán Rodas Chave/ Tomado de La Hora, Quito. 


El triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de España en 1936 (16 y 23 de febrero de ese año), dio paso a la existencia de la República, y fue el punto de partida, al propio tiempo, para que las fuerzas contrarias a tal forma de gobierno –particularmente los falangistas- comenzaran a agruparse alrededor del General Francisco Franco quien, cuando se produjo el alzamiento de las tropas de Marruecos en contra del Gobierno del Frente Popular, se trasladó a África y se puso al frente de la campaña militar hasta la consecución de la victoria, en 1939, que le llevó al poder. 

La Guerra Civil Española se inició hace 80 años cuando en Melilla, Ceuta, Tetuán y Larache, los jefes y oficiales del ejército del Norte de África iniciaron una sublevación que al día siguiente se ramificó por toda España. A los alzados hicieron frente -en medio de una resistencia llena de toda clase de sacrificios y heroicidades- los oficiales profesionales defensores de la República y cuadros militares que estuvieron vinculados con los sectores sindicales y los partidos de izquierda. 

Treinta días después de haberse iniciado este enfrentamiento civil, en la madrugada del 19 de agosto de 1936 -y en el contexto de las ejecuciones iniciadas el 17 de julio de ese mismo año que solo llegaron a su fin en 1942- fue ejecutado en su tierra natal, Granada, el más grande poeta y dramaturgo de la época: Federico García Lorca, quien entonces apenas tenía 38 años de edad.
García Lorca fue cuñado del alcalde de Granada, Fernández Montesinos -de militancia socialista y quien también fue asesinado por los falangistas-, parentesco político que permitió que el poeta desarrollara una importante amistad con la izquierda española, y lo cual contribuyó para que se decretara su muerte.
El poeta fue detenido en la vivienda de otro intelectual, Luis Rosales, y posteriormente fue asesinado cobardemente en el barranco de Viznar -en cuyo sitio y en medio de una fosa común reposan aún sus restos- conforme a la orden dada por el recién nombrado Gobernador Civil de Granada, José Valdés Guzmán, jefe de las milicias falangistas locales, además de coronel de la Guarnición.
García Lorca, uno de los más lúcidos exponentes de la llamada Generación del 27, estudió en las universidades de Granada y Madrid. En esta última ciudad vivió en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza y allí conoció a Manuel de Falla, Luis Buñuel y Salvador Dalí, con quines vivió una azarosa relación que formó parte de su personalidad que se tradujo, en más de una oportunidad, en su inmensa y variada producción literaria.
Ochenta años han corrido después de la muerte de un poeta que susurró al oído de muchos por varios continentes y que prendó con sus versos cortos -así como con sus composiciones varias- a innumeras generaciones, aquellas que con la misma intensidad de siempre lo sienten más próximo al recordar sus versos premonitorios escritos en Nueva York: “Cuando se hundieron las formas puras /bajo el cri cri de las margaritas /comprendí que me habían asesinado”.
El recuerdo de su asesinato no puede transcurrir olvidado a propósito del vértigo de la cotidianidad y de esa manía que nos impone los vericuetos de la monotonía. Tampoco podemos dejar de lado los aprendizajes sobre los sucesos de la guerra civil española que marcó a muchas generaciones de Europa y de nuestra región. Estos asuntos deberían ser motivo de un espacio para la memoria y para la reflexión.

No hay comentarios:

'; (function() { var dsq = document.createElement('script'); dsq.type = 'text/javascript'; dsq.async = true; dsq.src = '//' + disqus_shortname + '.disqus.com/embed.js'; (document.getElementsByTagName('head')[0] || document.getElementsByTagName('body')[0]).appendChild(dsq); })();
Con la tecnología de Blogger.