Lectura arrimada a buen árbol


Mariana Yépez Andrade 


Resulta interesante como la novela ‘A la sombra del árbol violeta’ (Salamandra), de Sahar Delijani, relata la situación de Irán desde la revolución iniciada en los 80’. A través de los personajes, principalmente mujeres, se aborda la tragedia de los niños abandonados, de las mujeres encarceladas, de los hombres ejecutados, de los temores permanentes y del control político y religioso 

La realidad de países lejanos parece que no nos llega, y por ser pueblos de costumbres tan diferentes, da la impresión que no debemos preocuparnos porque asumimos que adoptarán soluciones adecuadas a sus sistemas; pero no es así. La novela revela que Irán fue engañado con la revolución; que fue víctima de injusticias sin límite; que su población fue perseguida; que el dolor de las madres es igual en todo lado; que la soledad en la que crecen los niños huérfanos no superan la tristeza fundamental de sus primeros años de vida; que la solidaridad entre mujeres es un común denominador: en las cárceles, en la familia, en el vecindario; que las mujeres son verdaderas heroínas para llevar a feliz término su embarazo en circunstancias denigrantes al estar privados de la libertad; que el miedo es diario como el Sol en la mañana. 

La autora, con conocimiento de su realidad social, inicia el relato con la triste historia de Azar, próxima a dar a luz a su hija en las peores condiciones, a quien le da el nombre de Neda, quien será separada de su madre a los pocos días de nacida. 

La historia continúa en el último capítulo, cuando Neda ha buscado nuevos horizontes en Milano y descubre que el padre del hombre con quien mantiene una relación sentimental, era guardián de la revolución en Teherán, o sea uno de los miembros de un ejército de hombres sin escrúpulos, sin sentimientos que persiguieron sin reparo a las personas que no estaban de acuerdo con la revolución ni con la religión impuesta. 

El estilo de la autora, detallista y delicado, parece un poema escrito en prosa: “La niebla acariciaba todas las cosas con dedos delicados y seductores, como una anciana y sonriente novia de cabello plateado (fs. 100)”. También cuando dice: “Una bandada de golondrinas remonta el vuelo en un cielo teñido de amarillo y naranja (fs. 161)”; o cuando revela los sentimientos de los niños separados de sus madres: “Se acercan a Leila con las mejillas encendidas y se sientan uno a cada lago. Sus cuerpos huelen a las misteriosas oleadas del amor y el dolor, a algo que se rompe y que florece, a pasado y futuro”. 

Los hechos dolorosos, como mantener la zozobra y el peligro ante la persecución política y la muerte, son relatados con firmeza, claridad y verdad. Es una novela dolorosa, que bajo el sugestivo título ‘A la sombra del árbol violeta’ recoge todo lo vivido en una pequeña casa que fue el hogar de los hijos arrebatados de su madre. 

Deja en quien tiene la oportunidad de leer, un sabor a historias desconocidas pero presentidas de una sociedad que crece y transcurre con miedo, aunque la esperanza no termine porque en sus sueños están tiempos mejores.



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