De las pasarelas de París a las trochas de Ghana

Por: Jaime Alberto Báez Peñuela 

Servir. Quizá ese sea el sentido más profundo de la vida. Puedes tener cosas materiales, pero no encontrar tu ser ni tu motivo trascendente. A muchos les ha pasado, sin distinción de raza, credo o profesión. Abundan los ejemplos de deportistas, músicos y empresarios que han puesto sus fortunas al servicio de los más necesitados. Una de estas famosas personalidades es Lisa Lovatt-Smith. 

La vida de Lisa (1967) es una apasionante e intrincada novela. Su padre la abandonó cuando era muy pequeña, su mamá hizo lo posible por criarla, pasó un año acogida por una familia amiga y, en la adolescencia, cuando no sabía cómo iba a costear la universidad, su vida cambió por primera vez. Lisa se presentó a un concurso de jóvenes talentos, organizado por la revista Vogue, y, aunque no ganó el certamen, su astucia le permitió comenzar desde abajo una exitosa carrera en esta prestigiosa publicación. 



Lisa se codeó con los grandes referentes de la moda y el espectáculo de la época, fue escalando profesionalmente y llegó a ser editora gráfica y directora de moda en las ediciones británica, francesa y española de la revista. 

Tenía puesto fijo en la primera fila de los principales desfiles de alta costura, ganaba miles de euros al mes y llevaba lo que se denomina una “buena vida”. Sin embargo, su vida personal no era ajena a ciertas dificultades, entre esas la educación de Sabrina, su hija adoptiva. 

Portada de Mañana quién sabe (una familia encontrada en África)

Mañana quién sabe 
(una familia encontrada en África) 

Autor: 
Lisa Lovatt-Smith 

Editorial: 
Turner Noema 

Páginas: 
316



Y fue justo Sabrina la que indirectamente le dio un nuevo rumbo a su vida. En busca de respuestas a ciertos comportamientos de su hija, Lisa emprendió un viaje a Ghana. La idea era ser voluntarias de una ONG por algunas semanas, pero en el caso de Lisa allí “echaría raíces”, como ella misma menciona. 

Un fuerte choque con la realidad de un país muy pobre, en el que poco a poco fue entendiendo que nada era como parecía. Pululaban los orfanatos que traficaban con niños, la caridad se confundía con el maltrato y todo era conocido por las autoridades, que pasaban desapercibidas. 

Teniendo en cuenta estas circunstancias, Lisa creó OAfrica, su propia ONG, a través de la cual ha generado un cambio profundo en el país y, sobre todo, en ella misma. 

Nada ha sido fácil para Lisa; cada uno de sus pasos ha estado rodeado de hechos vertiginosos, los cuales narra ella misma en Mañana quién sabe. Una familia encontrada en África (Turner, 2015). Un libro que pone a prueba muchos conceptos del cooperativismo y la vida en general; una crónica detallada sobre el desapego y la capacidad del ser humano para reinventarse y servir a los demás. 

“Y había caído allí, en África occidental, con unos niños cuya desesperación era mucho mayor de lo que nunca fue la mía, que se enfrentaban a unos peligros y unos sufrimientos que no se podían ni comparar. Y sin embargo, yo sentía simplemente que su historia y la mía eran la misma. Un gesto de amor había cambiado mi vida, ¿podría hacer yo lo mismo por ellos?”



*JAIME ALBERTO BÁEZ PEÑUELA.

Periodista.


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