Entrevista, Juan Fernando Hincapié

Apuntes e
inquietudes
sobre
Gramática pura 


Bajo el sello de Rey Naranjo Editores, el escritor bogotano Juan Fernando Hincapié publica su primer libro


Por: Andrés Mauricio Muñoz* 


Acabo de terminar de leer la novela Gramática pura, de Juan Fernando Hincapié. Miento, porque no es así, por lo menos no del todo; es decir, leí por completo hasta el último renglón, pero no la he terminado. Lo digo por el hecho de que Emilia Restrepo Williamson sigue dando vueltas dentro de mi cabeza. Me parece escucharla todavía, con sus aires de señorita bogotana de bien, metiendo la nariz por todos lados, arrastrando una soberbia que la sobrepasa y destilando prejuicios. 





Portada de Gramática pura
Gramática pura 


Autor: 
Juan Fernando Hincapié 

Género: 
Novela 

Editorial: 
Rey Naranjo Editores 

Páginas: 
223



Emilia cree que es más que los demás porque habla con corrección gramatical, porque se aferra al lenguaje como si de esa sujeción dependiera la vida, porque conoce dónde anida el secreto que nos hermana con el subdesarrollo; los demás, tan solo somos una tracamandada de ignorantes, unos bausanes. 

Tremendo desafío narrativo el que emprendió Hincapié con esta obra, porque no solo arquitectó un novela basada en los últimos diez años de la vida de esta señorita sabionda y opinionada, logrando configurar un personaje sólido, coherente y pertinaz, sino que cumplió con un propósito que, como autor que enarbola el lenguaje como su mayor fetiche, lo trasnochaba: elaborar un manual de gramática. Entonces nos enfrentó a una mujer que mientras nos cuenta sobre su vida, sus amores, sus años en Estados Unidos donde interactuó con todo tipo de gente para después regresar a Colombia y engranarse de nuevo a la clase social a la que pertenece, mientras nos permite husmear en su vida, quiero decir, nos alecciona también en asuntos del lenguaje, nos enseña cómo se conjugan los verbos, el porqué de las imprecisiones y los desatinos al hablar, cómo no trastabillar a la hora de expresarnos y comprender muy bien el uso del condicional, el pretérito y todo lo que atañe al subjuntivo. 

Un proyecto literario de mucha envergadura, me digo; entonces le escribo, lo busco, le pregunto y él me responde. 




¿Cómo nació el personaje de Emilia? ¿Fue difícil definir el carácter de este personaje? 

A decir verdad, se trató de una cuestión de instinto. Comencé con el ímpetu que suele acompañar dichos esfuerzos. Llenaba cuartillas y cuartillas todos los días. Sabía que quería escribir un «manual de gramática novelado», había definido algunas situaciones e incluso la estructura de los capítulos, pero algo en la voz narrativa no me convencía, o tal vez me sonaba parecida a la voz que había usado en mi primer libro, que era la de un hombre más o menos de la edad que tenía entonces. De manera que un día, frustrado, se me ocurrió que debía hacer otra cosa, y comencé a escribir como si la narradora fuera una mujer. Antes había escrito un cuento narrado por una chica, y por entonces leí una novela escrita por un hombre y narrada por una mujer que me pareció brillante (Ciencias morales, de Kohan). Con estos elementos fui construyendo a Emilia. En cuanto al carácter, ya no recuerdo dónde pero leí en alguna parte que la corrección gramatical es el último refugio del fascista. Sin duda, la gente que siempre anda corrigiendo a los demás, proclamando que esto es correcto y esto no, es peculiar, por decir lo menos. Y en peculiaridades como esa se puede encontrar la literatura. 

Gramática pura es un texto que se mueve entre la exigencia y el rigor que conlleva una explicación gramatical, pero a la vez esta «gravedad» está matizada por la historia de una chica, que puede ser banal e incluso muy divertida.
Juan Fernando Hincapié
Juan Fernando Hincapié, fotografía de: Lina Varela




¿Cómo lograste conciliar el peso adecuado en cuanto a manual de gramática, comparado con la fuerza narrativa de la vida de Emilia? ¿Sientes que lograste ese equilibrio? 

Hombre, la pregunta no es fácil, y sin duda quien escribió el libro es la persona menos indicada para responderla. Yo siento que sí, que está balanceado, seguramente el editor del libro también lo pensará y algunos lectores, pero evaluar el trabajo propio es un terreno en el que prefiero no ingresar. No le veo mucho sentido. Di mi mejor esfuerzo, eso seguro. Gramática pura es un texto que se mueve entre la exigencia y el rigor que conlleva una explicación gramatical, pero a la vez esta «gravedad» está matizada por la historia de una chica, que puede ser banal e incluso muy divertida. 



¿Sientes que nuestro lenguaje y sus reglas están en riesgo por la transformación implícita que ha tenido nuestra forma de comunicarnos en una época saturada de medios audiovisuales, redes sociales e inmediatez? 

No entiendo muy bien lo de «estar en riesgo». ¿En riesgo de qué? ¿De desaparecer? ¿De cambiar? El lenguaje siempre se transforma. Es un proceso que siempre se está dando. No porque unos señores en Madrid fijen unas reglas los hablantes nativos de Bogotá, Chihuahua o Tucumán las seguirán. El idioma es de los hablantes. En cuanto al debate de los medios audiovisuales y la inmediatez, siento que es un poco tonto. Cada medio utiliza sus modos y lenguajes y nada de eso está mal. 



*ANDRÉS MAURICIO MUÑOZ.

Escritor


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