Entrevista, Ricardo Aricapa. Autor de Comuna 13

Ricardo Aricapa 


Escribí sobre la Comuna 13 porque creí que el periodismo tenía una deuda con ese tema 


Por: Jorge Consuegra 


¿Qué lo llevó a escribir sobre la Comuna 13? 
Primero, la magnitud del suceso y lo impactante que fue para Medellín, y para el país en general. Esa guerra —porque fue una guerra— que se libró en la Comuna 13 de Medellín en los inicios del siglo, años 2001 y 2002, fue la primera, y la única, que en el largo conflicto armado colombiano se libró en zona urbana, en los barrios de una ciudad; una guerra con ejércitos combatiendo en las calles: milicianos y guerrilleros versus paramilitares y cuerpos armados del Estado, que eran las alianzas. Además, la Operación Orión, la más célebre de las batallas que allí se libraron, fue el primer experimento a gran escala de la política de seguridad del Presidente Uribe, que no es un detalle menor. Y segundo, porque sentí que el periodismo tenía una deuda con ese tema. Durante esos años crudos de la guerra, los periodistas poco se arrimaron a ella, la contaron de lejitos, en parte por temor, no se atrevían a entrar a la comuna, y en parte porque no la entendían. Así que una vez terminó la guerra y se pudo entrar, me di a la tarea de averiguar qué fue lo que pasó y eso fue lo que conté en el libro.



Ricardo Aricapa, fotografía de: Jairo Ruiz Sanabria
Ricardo Aricapa, fotografía de: Jairo Ruiz Sanabria

Había un aire de liberación y renacimiento en la comuna. no había disparos porque ya mataban con cuchillo, o desaparecían a las víctimas. Y todo eso en connivencia con las fuerzas del Estado, como se estableció a partir de confesiones de exparamilitares.



Un tema como este produce angustia, dolor, desazón. ¿A usted le produjo eso? 
Por supuesto. Y ese es el primer ejercicio que debe hacer el cronista cuando se enfrenta a un tema donde hay dolor, brutalidad, muerte y desazón: pasar en lo posible por encima de sus propios sentimientos porque si no corre el riesgo de enredar su misión, que es narrar desde la subjetividad pero con la mayor objetividad que pueda, o por lo menos intentarlo. Al lector de una crónica le interesa sobre todo que el periodista le cuente los hechos, no tanto cómo se sintió ante ellos. 


¿Qué fue lo más difícil en el proceso investigativo? 
Realmente nada. El proyecto tuvo el apoyo de la Secretaría de Cultura de Medellín, y eso me ayudó mucho en lo financiero y lo logístico. Problemas de seguridad o de temor tampoco tuve. La investigación la hice entre los años 2003 y 2004, o sea en el momento en que menos confrontación ha tenido esta Comuna desde que existe. No hay que olvidar que los milicianos y guerrilleros habían sido derrotados y en la zona sólo quedó reinando un solo gallo: los paramilitares, Don Berna y compañía, que mandaban a sus anchas. Había un aire de liberación y renacimiento en la comuna, no había disparos porque ya mataban con cuchillo, o desaparecían a las víctimas. Y todo eso en connivencia con las fuerzas del Estado, como se estableció a partir de confesiones de ex paramilitares; los mismos que contaron que en La Escombrera habían sepultados cadáveres por montones. 


En el libro todo el tiempo las armas y el temor a los victimarios están de telón de fondo, respirando en la nuca.



¿Es un libro para hacer un alto en el camino y reflexionar? 
No creo. Es un libro que cuenta todo el tiempo sucesos, no tiene espacio para análisis y reflexiones, se inscribe dentro del género del periodismo literario. Tal vez al final sí invita a reflexionar sobre el sinsentido de la guerra, los dolores, las angustias y la miseria humana que ésta produce. Reflexionar sobre la precariedad de los instrumentos que tiene la ciudad y la sociedad, aún hoy, para resolver los conflictos. 


¿Este es un tipo de libro que dice lo que jamás se dijo sobre la Comuna 13? 
Sí. Entre otras cosas hay pocas publicaciones sobre el tema. Como el libro es un compendio cronológico y un tanto pormenorizado de los sucesos de la guerra, recoge episodios desconocidos de ésta. También recoge la historia de la comuna, el contexto urbano y social en el que nació en los años 70 y 80, como zona de invasión, tugurial. Vi necesario hacer esa inmersión a ese pasado para poder entender lo sucedido. El origen y las circunstancias particulares de la Comuna 13 explican mucho de lo que pasó allí, que fue un tanto distinto a lo que pasó en el resto de la periferia de la ciudad, donde también hubo guerra en esos años. Y eso si no se había contado.

Portada de Comuna 13, libro de Ricardo Aricapa
Portada de Comuna 13, libro de Ricardo Aricapa

Comuna 13
(Crónica de una guerra urbana)


Autor: 
Ricardo Aricapa

Género:
Crónica y testimonio

Editorial: 
Ediciones B

Páginas: 
302 




¿Cree que quedaron algunos temas que no alcanzó a abordar? 
Sí, muchos, todos los relativos a los victimarios. Me interesaron más las víctimas, esas 130 mil personas que habitaban los 16 barrios de la comuna, que fueron realmente las que llevaron del bulto. Todas fueron víctimas, y desde ellas es que se cuenta la historia de este libro, que estructuralmente está armado como una novela, con personajes a lo largo de ella. Son nueve esos personajes, todos vecinos de los barrios. No participaron en la guerra directamente pero fueron testigos y víctimas de lo que pasó. Consideré que ese punto de partida aportaba más significado social y comprensión del fenómeno. Descarté de entrada el protagonismo de los grupos armados, de los victimarios. Por saturación. En casi todos los libros que en esa época trataban el conflicto armado los protagonistas eran mafiosos, guerrilleros o paracos. Esos eran los chachos. Las víctimas no contaban, o no estaban de moda, para ponerlo en términos más crueles. Pero eso sí, en el libro todo el tiempo las armas y el temor a los victimarios están de telón de fondo, respirando en la nuca. Su presencia se siente en cada página. Incluso se siente más que si estuvieran en primer plano. 


¿Cómo ha sido hasta ahora la respuesta de quienes lo han leído? 
Por lo que sé y me han comentado, bien. Ahora está llegando a un nuevo público. El libro originalmente fue publicado por la editorial de la Universidad de Antioquia, en el 2005, unos dos mil ejemplares, que se agotaron. Desapareció de las librerías hasta el año pasado, cuando lo reeditó Ediciones B, con el añadido de un prólogo que hace la conexión entre los sucesos que cuento en el libro y La Escombrera, donde actualmente se están haciendo excavaciones para dar con los cadáveres que se supone están allí, bajo miles de toneladas de escombros. 


¿Tiene en salmuera otro libro similar a este? 
Similar a este, no. Es una historia muy distinta, más amable si se quiere. Estoy a mitad de camino de un libro, también en el género de periodismo narrativo, sobre un personaje que fue de todo, un paisano mío, de Riosucio, Caldas: culebrero, brujo, tahúr y magnífico estafador, y líder político después. En tal condición le tocaron importantes episodios de la vida nacional. Un personaje de esos que ya no hay, casi macondiano. Me contó su historia hace como 20 años, ya estaba viejo cuando lo hizo, dos años antes de que un sicario lo asesinara, a los 78 años de edad. Inicié la escritura del libro, pero que por diversas circunstancias lo debí engavetar. Ahora la retomé y estoy muy contento con esa historia. 

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