Haruki Murakami ante el caos

Haruki Murakami
Haruki Murakami


Por: Javier García / Tomado de www.latercera.com


Situaciones límites, conflictos existenciales, animales merodeando y la música de Wagner y Mahler de fondo, confluyen en la más de media docena de relatos que conforman El elefante desaparece, ejemplar del autor japonés que ahora llega a librerías por Tusquets. 

Los últimos en ver al elefante fueron cinco niños de un colegio que estuvieron frente a él para dibujarlo. Fue un 17 de mayo en Tokio. Esos pequeños serían los testigos de la partida del gran animal desde su jaula y también de su cuidador. Las Fuerzas Armadas, la Policía y los Bomberos de la ciudad salieron en busca del cuadrúpedo. La operación se extendió por varios días. Pero nada. 

“Solo había una conclusión posible: el elefante no se había escapado, había desaparecido”, dice el narrador del cuento El elefante desaparece, que le da título al último volumen del escritor japonés Haruki Murakami (1949). Es el libro número 19 de su obra traducido al español por editorial Tusquets. El conjunto de 17 relatos acaba de llegar a librerías chilenas. 

“A veces tengo la sensación de que a mi alrededor se ha roto el equilibrio del que disfrutaba antes. Quizá solo sea una ilusión, pero desde el incidente del elefante, he perdido mi equilibrio interior y muchas cosas me resultan extrañas”, dice abrumado el protagonista de El elefante desaparece. 

Es Murakami de cara al caos. En sus cuentos hay seres enfrentados a conflictos existenciales, combinados con situaciones surrealistas o fantásticas, ante la presencia de algún animal merodeando. Hay elefantes, muchos gatos, pájaros y canguros. Y, a diferencias de otros libros donde el jazz está presente, acá se repite la música de Wagner, Mahler, Brahms y Mozart. 

“¿Por qué no tomas el sol conmigo hasta que aparezca tu gato?”, le sugiere una extraña del barrio al protagonista del cuento El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes. El, un abogado sin trabajo, ha sido enviado por su mujer a buscar a Noboru Watanabe. Así se llama el gato de ambos. Sin embargo, esa salida de casa ha sido una pista ante una serie de extrañas llamadas telefónicas, que se han venido sucediendo desde hace algunas semanas. Una mujer desconocida lo llama, le dice que le dé 10 minutos de su tiempo. Solo 10 minutos. Luego lo seduce sexualmente. Pero el desempleado marido en busca del gato se pregunta: “¿Qué demonios estoy haciendo con mis treinta años de vida? (...) Cuándo se rompió la aguja de mi brújula, cuándo me perdí en esta vida errante”. 

Los 17 textos del autor de Tokio blues, Kafka en la orilla y eterno favorito para el Premio Nobel de Literatura, fueron escritos en la década del 80 y publicados primero en revistas de Japón, como en las estadounidenses Playboy y The New Yorker, antes de reunirse como libro en El elefante desaparece. “Todas estas historias suceden en mundos paralelos no muy lejanos de lo cotidiano, sino más bien ocultos en la superficie: senderos secretos que ofrecen perspectivas inesperadas e inquietantes”, apuntó sobre el ejemplar el diario The New York Times. 

Asaltos duplicados 


No puede dormir. Mientras su marido dentista descansa de noche y mantiene una consulta de día, ella no pega los ojos ni menos descansa. “Tenía la cabeza envuelta en una niebla permanente”; “Mi cuerpo llegó a perder la sensibilidad como el cadáver de un ahogado”; “Caía la noche y regresaba la intensa vigilia ante la cual me sentía impotente...”, son algunas frases que repite la angustiada protagonista a lo largo del cuento Sueño. 

No quiere contarle a su marido. No quiere preocupar a la familia, que se completa con un bello hijo. “Hasta ese momento siempre había pensado que el sueño era una forma de muerte, una invasión en el territorio de la vida”, se dice, quien durante las noches de insomnio encuentra refugio en las noches en el coñac y en la novela Anna Karenina, de Tolstói. 

Hay varias historias breves en El elefante desaparece. Las hay de dos o de 10 páginas, como la llamada El comunicado del canguro, cuyo joven personaje, que trabaja en el área de control de calidad de una empresa, desea “estar en dos lugares al mismo tiempo”. 

Una pareja es el centro de la historia del relato Nuevo ataque a la panadería, como en Sueño y en El pájaro que da cuerda... Un matrimonio de recién casados no logra dormir. Tienen hambre, “feroz, casi desesperado, como si nos atacara el tornado de El mago de Oz”, dice el marido, quien confesará una anécdota del pasado: alguna vez con amigos asaltó una panadería. Su mujer, quien no conocía el hecho, pide detalles. Hasta que en un momento deciden, pasadas las 2 de la madrugada, asaltar un McDonald’s. “Treinta Big Mac para llevar”, ordena la mujer.

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