Huellas antológicas del poeta Ramiro Lagos

Ramiro Lagos
Ramiro Lagos 


Este libro del poeta Ramiro Lagos, lo constituye un manantial de poemas que por su cantidad es un Aconcagua del verso, y por sus contenidos y calidad, es una sábana de flores poéticas como lo es el jardín de Versalles. 


Por: Efer Arocha* 


El primer poema del libro resulta ser una creación extensa de 182 versos, de título obvio por ser prácticamente un verso más del texto, y asumiendo en esta dirección hace parte del contenido “Pasos del poeta”, el que es un registro de sensibilidad, testimonio de vida, autobiografía. 

Uno de los mejores aciertos del autor es el espacio dedicado a los pueblos indígenas, el cual dedica el poema “Descubrimiento racial Indo-Americano” y termina con el poema “Yarima, hija del sol”. Presenta un rasgo bien marcado de carácter épico, donde se revive la memoria a través de hechos históricos cuyos pueblos han sido despojados, perseguidos y exterminados por los invasores. 

El poeta reivindica mediante sus versos a la mujer indígena, rara actitud en la escritura latinoamericana, y prácticamente inexistente en la poesía, se detiene en la indígena vituperada, caso de la Malinche. 

Otra mujer versificada, y completamente desconocida, inclusive dentro de sus compatriotas los colombianos, es la princesa Yarima de la etnia Yariguíes, hoy completamente extinguida. Ella organizó militarmente una fuerza que se opuso tenazmente al español para defender su territorio y su pueblo. 

“Héroes de la raza bronce” es un poema épico sustentado en numerosos botalones que loan a distintos héroes de las gestas indígenas e independentistas, entre quienes se encuentran Rumiñahui, Caupolicán, Cuauhtémoc, Tupac-Amarú, Pipatón, Tomás Catarí, Micaela Bastidas. El paladeo épico exige ser un verdadero gourmet del conocimiento de la memoria del Nuevo Mundo. 

Retomando el poema anterior, “Ante el cerco feudal” lo referencia el tiempo cronológico y lo epopéyico, donde el verso usando el espacio reminiscente potencializa valores fundadores de identidad y pertenencia reafirmado con los rasgos épicos como lo hizo en la antigüedad La Iliada y la Odisea respecto del pueblo griego. 

En el espacio poético la creación abandona el localismo y se universaliza. Esto se debe al acierto creativo de ese rapsoda que hay en Ramiro en el que los títulos son un verdadero anuncio del contenido. Él es un rapsoda curtido en esta clase de temática, hace uso de las herramientas propias como es el poema político y la loa histórica. “Ante el cerco feudal” se destacan los perfiles comuneros con Josë Antonio Galán y Manuela Beltrán. 

En el libro hay un espacio dedicado al Libertador que comprende “Bolívar, sol comunero” hasta “La heroína de Ayacucho”. El elemento capital del poemario hecho al Padre de la Patria. El bardo de solvencia intelectual recurre al uso de herramientas propias como el giro epopéyico, el rasgo dramático, el apologema y los ingredientes míticos. 

El poema “Bolívar el de ruana” es un formidable acierto, el título estremece y anula por antagonismo las connotaciones guerreras, propias del individuo sobresaliente, llevándolo al cuarto del anonimato del combatiente común. Como se puede colegir, sin un gran esfuerzo cognitivo, el verso hace del héroe un hijo del pueblo. 

En todo el libro el contenido epopéyico es notable; sin embargo, en un poemario se presenta la pertinencia textual, espacio donde el significante y la significación del verso se encresta por su función y contenido; esto es muy visible en el poema, “Bolívar, sol comunero”. 

Hay un recorrido dedicado a mujeres, que se inicia con el poema “Eva del mapa Indoamericano”. Aquí el bardo procede de la misma manera que sus congéneres de todos los tiempos, donde hay mujeres de trayectoria heroica que resultan ignoradas y prácticamente desconocidas, inclusive para especialistas. Algunos nombres de la larga lista poetizada: Ángela Mejía, Eugenia Salazar, Elena Santos, Evangelina Díaz, Fidela Ramos, Leonarda Correa, Manuela Uscátegui, Anahí, Beatriz Juntiz, María Vargas.El autor al mencionarlas poetizándolas lanza un llamado contra el olvido y el desconocimiento. 

El “El Cristo roto de la calle”, título que por sí mismo es ya una ruptura en lo teológico seguido de una versificación de contenido que presenta una gnoseología interesante, puesto que la idea teológica está al servicio de lo social. Es un poema militante, y por ello es conciencia política de los desamparados. El poema de Lagos trabajando la divinidad de Cristo por oposición creativa, como el lector lo puede verificar en los poemas “El Cristo del arenal” o “El Cristo indignado” saca a flote todo el cuerpo de la injusticia social, pero también el papel de las jerarquías religiosas al lado de los poderosos.




*EFER AROCHA.
Profesor desde París

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