José Luis Díaz-Granados presenta en la FILBo Las puertas del infierno



Este viernes 29 abril, a las 3:00 p.m. se llevará a cabo la presentación de la novela Las puertas de infierno de José Luis Díaz-Granados en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. El autor dialogará con el escritor Mario Mendoza

Lugar: Salón Literario Ecopetrol 2, Corferias.

Bajo el sello de Taller de Edición Rocca, acaba de aparecer la Edición conmemorativa 30 años de Las puertas del infierno, la novela estelar de José Luis Díaz-Granados (Santa Marta, 1946), cuya primera edición se publicó en 1985 en la Colección “Biblioteca de Literatura Colombiana” de la Editorial Oveja Negra.

Desde el momento de su publicación inicial la novela tuvo una amplia acogida por parte de los lectores, la crítica y los académicos. Dos años después, en 1987, fue finalista del Premio “Rómulo Gallegos”, junto con La tejedora de coronas, de Germán Espinosa, Mazurca para dos muertos, de Camilo José Cela, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, de Alfredo Bryce Echenique, Ronda de guinardo, de Juan Marsé y Los perros del paraíso, de Abel Posse. Ésta última resultó ganadora del importante certamen.



Las puertas del infierno está considerada una de las novelas emblemáticas de Bogotá, ha tenido ocho ediciones en español y ha sido traducida al ruso y al chino.

Entre las muchas reseñas y notas críticas que ha tenido esta novela destacamos la que escribió el novelista y crítico R. H. Moreno-Durán, cuando apareció la segunda edición de Las puertas del infierno (Universidad Central, 1989):

Esta novela, de título idéntico al libro de relatos del gran clásico japonés Ryunosuke Akutagawa, ofrece curiosas sorpresas. En la página 71 leemos.

“Hacia los 13 años leí con pasión, abstraído durante largos días con sus noches,Un billete de lotería, de Julio Verne; Una hora antes del amanecer, de Maugham; El piloto negro, de Conrad; Romancero gitano, de García Lorca; El estudiante de la mesa redonda, de Germán Arciniegas; Agostino, de Moravia; La tragedia de mi vida,de Oscar Wilde; La hojarasca, de García Márquez; He visto la noche, de Manuel Zapata Olivella; algo del Teatro de Sartre, y el cuento Campamento indio, una de las obras más bellas que he leído en mi vida. Yoli, tumbada en la cama, jadeaba sin cesar”.

El clima de la novela se distribuye por igual entre la autobiografía cultural y la iniciación existencial, aunque el lector queda atrapado por el jadeo de Yoli tras la larga lista de lecturas del narrador. ¿Por qué jadea Yoli?

Más adelante se nos dice que Yoli le arañó la cara y el cuello al héroe, en lo que puede ser un ejemplo extremo de crítica literaria, y al final se dice que la muchacha soltó un alarido “que despertó a los perros de la vecindad”.Un testimonio sobre la urbe con todas sus crudezas, una visión desoladora sobre los temas y figuras de la noche. [Publicada en: Quimera (Sección “Escaparate”), N° 5, julio-agosto de 1990].

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