Maurizio Ferraris, filósofo italiano: "La tecnología es algo más grande que el pensamiento"

Maurizio Ferraris
Maurizio Ferraris


Por: Patricio Tapia / Tomado de La Tercera / Chile 


Foto: La Tercera 


El filósofo italiano inauguró en la UDP la Cátedra Globalización y Democracia 2016 con la conferencia Web, Globalización y Movilización. 

En su último libro, Maurizio Ferraris cuenta de una noche entre sábado y domingo en que se despertó a las tres de la mañana para revisar su teléfono celular: había recibido un mensaje y debía responderlo. No es que él se dedique a actividades que requieran reacciones ultraveloces -transacciones accionarias, oficinas de emergencias, agencias de noticias, decisiones militares (a pesar del título del libro: Movilización total)-, sino a la disciplina aparentemente más apacible de la filosofía. 

Sus intereses han girado entre la estética y la ontología, desde la filosofía alemana al posestructuralismo francés, jugando roles importantes Gianni Vattimo y Jacques Derrida, de quienes ha sido amigo. En cierto momento abandonó los relativismos de la hermenéutica y de la deconstrucción para abrazar una forma de “nuevo realismo” como reacción contra las posturas posmodernas. 

Sus publicaciones más recientes están dedicadas a Nietzsche y sus espectros, así como a los efectos de la revolución digital que han implicado, según él, una “movilización total”, llegando a afirmar que la web tiene una estructura panóptica, que permite al “guardián” observar a todos sin ser observado. 

-¿Cómo los nuevos medios y las redes sociales pueden convertirse en una “movilización total”? 

-Porque producen una responzabilización total. Si miro la televisión, puedo dormirme y no pasa nada. Pero es difícil dormirse frente a la computadora o al smartphone, porque me plantean preguntas, tengo que responder, saben que les he leído (pensemos en el doble check azul en WhatsApp), por lo tanto soy responsable. 

-¿Por qué usar un vocabulario de guerra? 

-Porque la guerra, mucho antes que destruir o disparar (esto es gangsterismo) es hacer planes, coordinar las acciones, generar sentimientos de responsabilidad: esa es la tarea de los estados mayores y de los generales que los comandan, y eso es lo que está sucediendo hoy en día en las redes sociales (a menudo muy belicosas) y en los aparatos que nos conectan. 

-¿No es algo exagerado decir que el panóptico es la web? 

-Es exagerado desde el punto de vista del usuario, que sabe muy poco, pero no del punto de vista de las empresas que gestionan la web: son mucho más potentes que el panóptico, valiéndose de la colaboración de los mismos controlados, y no requieren que haya un Zuckerberg que está despierto todo el día para vigilar. 

-¿Cuál es su posición respecto de la tecnología? 

-Es lo más grande que la humanidad haya realizado, mucho más grande que el pensamiento, ya que permite expresarlo (como en este momento; estoy usando varias tecnologías: el idioma, el correo electrónico, luego la prensa...); demuestra la condición humana, lejos de alienarla. ¿Quién habría imaginado que los seres humanos amasen tanto escribir? Es una revelación absoluta de los últimos años, no prevista ni esperada por técnicos, pero que es posible gracias a la tecnología. 

-¿Es necesario leer a Nietzsche para entender el mundo actual? 

-No, pero ayuda. Nietzsche, por ejemplo, tiene la psicología típica del blogger, hoy habría pasado su tiempo en las redes sociales, pensemos en las cartas exaltadas que escribe al final de su periodo turinés: al Kaiser, a Burckhardt, a Taine, a Carducci... 

-En su libro dice que él encarna “la aspiración colectiva a ser extraordinario”. ¿Fue un precursor del ansia de celebridad? 

-Nietzsche manifiesta una voluntad de poder que es dependiente del juicio de los otros. Una voluntad de poder que es una total voluntad de reconocimiento, esto es, una debilidad total. Nietzsche es la web antes de la web. 

-Hermenéutica, deconstrucción, realismo. ¿La suya es una evolución filosófica o un radical cambio de perspectiva? 

-Una evolución, por supuesto. En una calle se encuentran tropiezos, las cosas que no funcionan y que deben ser resueltas de otro modo. Entonces se cambia de dirección, pero el camino permanece siempre el mismo. 

-Es de Nietzsche esa frase “no hay hechos, sólo interpretaciones”, contra la cual lucha el realismo... 

-Sí, pero también él se preguntó cuánta verdad puede soportar un hombre; se ve que en algún momento no soportó más y ha escrito aquella otra frase.

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