El misterioso amigo (A Jorge Consuegra)

#GraciasJorgeConsuegra

Jorge Consuegra
Jorge Consuegra

Por: Germán Borda.


Hace ya unos años recibí una llamada, se me comunicaba que Jorge Consuegra deseaba entrevistarme en un programa de televisión. La verdad, <<mea culpa>>, jamás había oído hablar de ese periodista, mi vida de ermitaño, a veces, las más, me desliga de mucho de lo que ocurre. Asistí a la cita y descubrí un personaje muy especial, gran admirador de mi obra que en apariencia había seguido paso a paso, sobre todo cuando estuvo vinculado a la Filarmónica.

Trabajador incansable, con una capacidad que envidiarían las hormigas o las avispas, lo movía el motor de la fuerza del pueblo, de la necesidad de educarlo. Nada mejor, pensaba, que los medios de comunicación, fundó un periódico virtual y se manifestó por varios canales; siempre impulsando con fervor y entusiasmo cualquier actividad cultural. Desde ese momento, el de la primera entrevista, surgieron varias más, y a través de sus escritos avivaba mi labor literaria y musical.

Su fe era inquebrantable con la realidad socialista, con un convencimiento que producía admiración y respeto. Aunque internamente juzgáramos que su ingenuidad era a veces flagrante, algo cándida, con relación a sus bondades y su capacidad de logros.

Lo invitaron a participar en un homenaje que me hicieron en Uniandinos, club de antiguos estudiantes de Uniandes hizo el honor de acercarse a lugares transitados por la “detestable burguesía”. Pero mucho más con un discurso bello, desmedido, generoso. Discurso que olvidé pedirle al final cuando hablé con él los dos únicos minutos en toda nuestra profunda amistad.

Me solicitó le cooperara semanalmente con una columna en su periódico Libros y Letras, lo que hice por año y medio largo, dentro de los parámetros que él manejaba, con la lealtad, los honorarios y reconocimiento que se da a los “boy scouts”.

Un día sin que aún sepa que ocurrió, o que aconteció, me sometió al destierro. No me publicó más, ahí concluyó nuestro contacto. Pero no impidió que continuara teniendo por él estima, admiración y reconocimiento. El que se le debe a un ser excepcional.

Lamenté el sello final que imponen las enfermedades y en secreto seguí su batalla, que sabía estéril, contra el terrible sino de la existencia. No por esperado deja de lamentarse aún más su deceso.

Jorge se amistó, en esos meses horribles de lucha, con Dios. Al final usó su gran fe e ingenuidad, creyó que “el Hacedor Magnifico” y la política de izquierda, podrían arreglar el mundo.

No hay comentarios:

'; (function() { var dsq = document.createElement('script'); dsq.type = 'text/javascript'; dsq.async = true; dsq.src = '//' + disqus_shortname + '.disqus.com/embed.js'; (document.getElementsByTagName('head')[0] || document.getElementsByTagName('body')[0]).appendChild(dsq); })();
Con la tecnología de Blogger.