Ian Kershaw, historiador británico: "Mi Lucha nos recuerda la peligros ideología de Hitler"

Ian Kershaw
Ian Kershaw


Tomado de http://www.latercera.com/ / Por: Pablo Marín


El investigador inglés comenta el regreso del controvertido Mein kampf a Alemania.

Hasta abril de 2015, al cumplirse 70 años de la muerte de Adolf Hitler, el gobierno regional de Baviera, en acuerdo con el Ejecutivo en Berlín, tuvo prohibida en territorio alemán la circulación de Mi lucha. El infame libro de 1925, donde el futuro líder del III Reich fusionó autobiografía, panfleto político-ideológico y diatribas antisemitas, vio en esa fecha extinguirse la validez de sus derechos de autor, lo que alimentó cierta inquietud.

Pero la señalada expiración era también una oportunidad de ver el pasado con otros ojos. Así lo entendió el Instituto de Historia Contemporánea (IFZ), con sede en Múnich, que tras larga tarea colectiva publicó Hitler, Mein Kampf: Eine kritische Edition (Hitler, Mi lucha: Una edición crítica). Un volumen doble cuyas anotaciones y comentarios tienen una extensión que casi triplica la del texto original, que despertó alguna oposición en la comunidad judía de Alemania y que no pasó en absoluto inadvertida en la prensa y las librerías.

A principios de año, la obra tuvo una presentación formal en la sede del IZF. Y allí estuvo, entre los presentadores, Sir Ian Kershaw. Nada extraño, considerando que el destacado historiador británico, profesor emérito de la U. de Sheffield, es una autoridad mundial en Hitler y el nacionalsocialismo.

En los años 70, en lo que llamaron el “Proyecto de Baviera”, Kershaw fue discípulo del investigador alemán Martin Broszat, quien lo incentivó a buscar nuevas aproximaciones a este objeto de estudio, partiendo por el modo en que los alemanes comunes percibieron al Führer y su régimen. He ahí el origen de obras como El mito de Hitler: imagen y realidad en el Tercer Reich (1987), La dictadura nazi (1985), donde aborda problemas de interpretación histórica y reformula preguntas básicas, y El final. Alemania 1944-45 (2011).

Pero lo que más visibilidad le ha dado, sin mencionar sus colaboraciones con la TV, es una obra oceánica que también es referencia ineludible: Hitler. La biografía definitiva (2010), que reúne las dos partes publicadas originalmente entre 1998 y 2000. La misma que comienza diciendo que el primer golpe de suerte de Hitler le ocurrió 13 años antes de nacer, cuando su futuro padre, el campesino austríaco Alois Schicklgruber, cambió su apellido: “’Heil Schicklgruber!’ habría sido un improbable saludo a un héroe nacional”.

-Cuenta Kershaw a La Tercera, que por años se manifestó en favor de una edición académica de Mi lucha. Y agrega que, cuando finalmente ésta salió a la luz, no pudo sino aplaudir una publicación que califica de “excelente”.

-¿Cómo interpretar el hecho de que una edición crítica de 2 mil páginas, que se vende a 60 euros, se convierta en un bestseller?

Me parece que hablar de bestseller es una exageración, aunque es verdad que las ventas han sido mucho mayores de lo esperado. Ahora, debe considerarse que se trata de una nueva publicación de un libro que había estado prohibido por 70 años. Eso, junto a toda la publicidad gatillada por esta nueva edición, ha acrecentado el interés y la curiosidad.

-¿Qué puede decirles Mi lucha a los lectores de hoy, dentro y fuera de Alemania?

El valor de esta nueva edición para el público de hoy, radica en que entrega un contexto para las ideas repulsivas de Hitler y ofrece una necesaria dimensión crítica. Ahora, el texto mismo no dice nada nuevo acerca de Hitler, pero les recuerda a los lectores actuales la peligrosa ideología que defendió cuando era ajeno al sistema político, casi una década antes de llegar al poder y de aplicar esa ideología como una práctica política.

-Ud. ha abordado la diferencia entre el Hitler rodeado del aura del poder y el hombre concreto. ¿Qué contribución han hecho a este respecto filmes como La caída (Alemania, 2004)?

Pude ver esa película antes de su estreno. Me pareció que Bruno Ganz ofrece un excelente retrato de Hitler en sus últimos días. Ahora, la intriga se restringió a la “historia del bunker”, por lo cual no tuvo que hacerse cargo de las preguntas relativas al aura de poder de Hitler en la sociedad alemana.

-Su biografía subraya que el movimiento völkisch (nacionalista/racista) buscaba un “salvador” para Alemania y lo encontró en Hitler. ¿En qué medida esta dimensión sacra del personaje incidió en el modo en que fue visto por los alemanes?

Lo crucial fue el modo en que el estatus cuasi-religioso de Hitler, que se había construido cuando el Partido Nazi era aún pequeño, tomando elementos de las ideas völkisch, se convirtió por medio de la propaganda incesante en una visión. En una visión de la salvación nacional que estaría en el centro de lo que llegaría a ser un gran movimiento nacionalsocialista (y después de 1933, magnificado a través de la propaganda estatal).

-En la biografía se lee que la I Guerra Mundial “hizo posible a Hitler”. ¿Es tentador hacer paralelos con el presente, ahora que se conmemoró el centenario?

El mundo actual da muchas razones para el temor y el pesimismo. Pero, pese a todos los problemas del presente, al menos la situación en Europa ofrece grandes contrastes con 1914. Un continente de democracias, en el que los militares no tienen un gran rol político y donde la economía y los sistemas políticos son mucho más fuertes de lo que eran tras el término de la I Guerra, da cierta seguridad frente a un posible regreso a la era oscura de los años 30.

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