¿Por qué somos infelices?


Por: Alfonso Lobo Amaya (Lobito)*


&…Somos infelices por culpa del sufrimiento mental, creado para nosotros mismos, al aceptar como verdaderas las creencias falsas, los conceptos equivocados, las ideas erróneas, los condicionamientos religiosos. Es decir, porque aceptamos como verdaderos todos los pensamientos que pasan por nuestra cabeza.

&…Somos infelices por el temor a perder lo que tenemos, por la angustia de no alcanzar lo que deseamos y por estar rumiando, a toda hora, lo que hemos perdido o porque no pudimos llegar a ser lo que tanto anhelamos ser. ¿Si no nos aceptamos como somos cómo pretendemos ser felices?

&…Somos infelices por las comparaciones estúpidas con aquellos que están mejor que nosotros, con el que tiene mucho o con el que no tiene nada. Comparándonos con el que está peor que nosotros para buscar alivio a nuestras desgracias. Mal de muchos consuelo de tontos. Comparando tiempos mejores de ayeres felices con la incertidumbre del tiempo de hoy o de un futuro incierto y negativo.

&…Somos infelices por el enorme peso psicológico de las cargas de odio, resentimiento y envidia que tenemos contra otros; por culpa de la incapacidad de perdonar el daño que nos hacen los demás. Amas a Dios en el perdón del daño que te hacen los demás. Es el mensaje central de Jesús.

&…Somos infelices por la acentuada insolidaridad, insensible intolerancia y la aguda indiferencia al sufrimiento de los demás, ya que sólo nos interesa la vida del otro cuando afecta la nuestra. ¡Me muevo por mis intereses!

&…Somos infelices por culpa de la gigantesca estupidez de querer cambiar a los demás o querer cambiarse así mismo. ¿Cambiar el ADN del otro o el de uno mismo? Por pretender cambiar la vida como es en el hoy, en el presente real, por la ilusoria idea futurista de “cómo debería ser”.

&…Somos infelices por culpa de ese mal consejero que es el ego, mente metiche o mente divagadora, quien nunca está contenta con lo que tiene, pues siempre queriendo tener más y más.

&…Somos infelices por el apego enfermizo a todo lo que obtenemos, olvidando completamente que al morir, la muerte obliga a dejarlo todo contra nuestra voluntad, porque la gran verdad es que ¡nada es de nadie en este mundo¡ Así como al despertar de un sueño no nos traemos nada para el estado de vigilia, igualmente al morir no nos llevamos nada.

Entonces, si quieres ser feliz…

¡Disfruta lo que tienes sin mirar lo que no tienes!

¡Disfruta lo que la vida te da en el día a día sin apegarte a nada!

¡Acéptate cómo eres sin compararte con los demás!

¡No te creas nada hasta tanto lo verifiques!

¡Ama a todos y sirve a todos sin esperar nada a cambio!

*Escritor y cuentista.

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