La importancia de Borges en la literatura universal

No. 7442 Bogotá, Miércoles 15 de Junio de 2016


Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra


Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges. Foto Daniel Mordzinski.


“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos”.
Jorge Luis Borges

Por: Juan Camilo Rincón (Escritor) / Bogotá.


Juan Gustavo Cobo Borda recuerda en su libro Borges enamorado la conferencia en el The Royal Society of Arts de Londres en 1988, donde el escritor cubano ya exiliado en Europa Guillermo Cabrera Infante se arriesga a decir lo que muchos saben pero no concretaban textualmente: «Borges es la mejor cosa que le ha sucedido a la literatura escrita en español desde la muerte de Calderón, en 1681». En el siglo veinte Latinoamérica maduró en términos literarios dando sentido y fama a las lenguas española y portuguesa. Europa conoció nuestras tierras por medio de grandes escritores que llenaron de espacios fantásticos la mente ilustrada de los europeos. Nombres como Julio Cortázar, García Márquez, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Adolfo Bioy Casares, Cesar Vallejo, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Juan Rulfo, Ernesto Sábato, Miguel Ángel Asturias, Mario Vargas Llosa y el mismo Guillermo Cabrera Infante son leídos y traducidos en miles de idiomas por su valor estético. Por eso arriesgarse a dar una afirmación tan fuerte como aquella que comienza este artículo tiene un gran valor, porque se le da prioridad a un literato por encima de un grupo muy bueno de maestros en su oficio. Pero creo que el escritor cubano tiene razón y le rodearé su argumento con la voz de otros escritores de la misma talla.

Borges fue leído por la generación del boom latinoamericano. En la aparición de los grandes libros de este género ya el escritor bonaerense contaba con una cantidad memorable de textos publicados. Recordemos el prólogo hecho por Borges en su colección de la Biblioteca personal a un libro de Cortázar, donde recuerda que ayudó a la publicación la Casa Tomada en una «revista literaria, más o menos secreta», pero que fue de mucha ayuda para los primeros pasos como escritor de Julio Cortázar. Ya desde Paris, en Rayuela (capitulo 60), Cortázar en la voz del personaje Morelli hace una lista de acknowledgments o temas importantes y nombra a Borges. Luego en Vuelta al día en ochenta mundos, le dedica un poema memorable:


«Justo en mitad de la ensaimada

Se plantó y dijo: Babilonia:

Muy pocos entendieron

que quería decir el Rió de la Plata.

Cuando se dieron cuenta ya era tarde,

quién ataja a este potro que galopa

de Patmos a Gotinga a media rienda.

Se empezó a hablar de víkings

en el café Tortoni,

y eso curó a unos cuantos de Juan Pedro Calou

y enfermó a los más flojos de runa y David Hume.


A todo esto él leía

novelas policiales».

Poema que nunca le entregó pero esperó que alguien se lo leyera para así darle sentido a este acto de admiración. Pero no fue el único, al norte del continente otro maestro del boom, Carlos Fuentes, en su texto La construcción borgiana, del libro «La nueva novela hispanoamericana» hace su entrega de elogios y da la importancia necesaria al escritor argentino. Incluso nuestro Nóbel, Gabriel García Márquez, reconoce su influencia en los diálogos con el peruano Mario Vargas Llosa en el texto La novela en América Latina, donde afirma que: «ConBorges a mi me sucede una cosa: Borges es uno de los autores que yo más leo y he leído (…). A Borges lo leo por su extraordinaria capacidad de artificio verbal: es un hombre que enseña a escribir, es decir, que enseña a afirmar el instrumento para decir las cosas».

Escritor argentino Ricardo Barnatan afirma que Borges: «Ejerció una discutible maestría en la literatura de nuestra lengua con una socarrona humildad. Su influencia indeleble en los grandes escritores latinoamericanos ha sido reconocida por quienes respetan su literatura más allá de las coincidencias o divergencias políticas. Octavio Paz, Julio Cortázar, Manuel Mujica Láinez, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, e incluso García Márquez y Carlos Fuentes han repetido muchas veces que ellos no hubieran sido lo que son si no hubieran bebido del manantial Borgiano»1. Recordemos la famosa frase «su obra es dadora de vida», en el artículo del Nóbel mexicano Octavio Paz que fue hecho el día después de la muerte del argentino y que ha sido publicado en varios periódicos latinoamericanos incluyendo El Tiempo.

Incluso aquellos que son reconocidos por tener una posición política diferente le dieron un enfoque privilegiado en temas literarios al escritor argentino. Un ejemplo es el Nobel chileno Pablo Neruda que plantea que: «Hemos tenido grandes escritores, pero uno universal, como Borges, es una rareza en nuestros países». Pero es interesante detenernos un poco en la relación entre Ernesto Sábato y Borges, donde sus dos formas de ver el mundo llevaron a largas discusiones y peleas que serán analizadas en otro artículo. Sin embargo cuando Borgesmuere, Sábato lo recuerda de una forma muy personal: «es una pérdida muy especial para el mundo. Era sin duda uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo y en lo referente a la lengua castellana, era un supremo maestro, un gran artífice. Todos los que hemos venido después le debemos mucho, sobre todo de estilo: los valores de forma, que no se pueden separar de los valores de contenido, fueron en su obra de gran belleza» (N.N.Borges será sepultado en Ginebra. En: El Espectador. Bogotá (16, Jun., 1986)).

La importancia de Borges llegó hasta tal punto que fue reconocido en el ámbito de las letras del viejo continente conocido por ser cerrado y estricto, aún más para aquellos que vienen de nuestra parte del mundo. Literatos europeos tan importantes como la escritora francesa Marguerite Yourcenar percibieron a América desde la literatura de Borges. El premio Nóbel de litera-tura en 1960 Saint – John Perse dice sobre el escritor argentino: «Lógico y poeta, tan lucido como temerario, Borges mantiene libremente su lugar – que lugar es un lugar muy osado- en los goznes mismos de este siglo muy complejo»2. En el conjunto de entrevistas hechas por Georges Charbonnier a Borges, se encuentra una larga discusión sobre los textos publicados en francés y su influencia en la nueva literatura gala. Europa amó a Borges y los últimos premios nobeles leyeron sus libros como textos religiosos, un ejemplo se ve en la admiración de Seamus Heaney y el conocimiento que tiene de la obra del escritor argentino en una entrevista que data de 1981 (Seamus Hearney. Dialogo con Borges. Libros y Letras. Junio. 2006. Nº 58, pagina 30 a la 34). Umberto Eco en su libro más importante, El Nombre de la Rosa, crea un bibliotecario ciego que envenena a los monjes para que no busquen el conocimiento más allá de su religión, lo llama Jorge del Burgos en referencia a Borges, no como una reseña castigadora sino como «una manera de rendirle homenaje a Borges». El escritor italiano recuerda que cuando tuvo su primer encuentro con los textos del argentino lo enloquecieron; «me pasaba noches y noches leyéndoselo a mis amigos. Me reconocí de inmediato enBorges». (Eco, Umberto. Kant y el ornitorrinco Editorial Lumen, 1999).

Dejo a un lado a textos de Harold Bloom, o la carta de Emile Cioran a Fernando Savater referenciado a Borges, no por falta de importancia sino por ausencia de espacio, pero notifico su existencia para darle compañía a aquella frase que nos regaló Guillermo Cabrera Infante. Aquella que nos ha hecho pensar en la importancia de un escritor como Jorge Luis Borges no solo en nuestro idioma, sino en la literatura universal.

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