La justicia poética de Antonio Cillóniz

Tomado de La República / Perú.


Contra el poder. El poeta peruano acaba de publicar en Lima Victoriosos vencidos, un poemario que protesta contra aquellas políticas todopoderosas que asolan al mundo.

Poetas peruanos que radican en España hay tantos como narradores; entre los más jóvenes podemos mencionar a Martín Rodríguez Gaona o Nilton Santiago. Ese exilio de la tierra natal, pero no de la lengua, se ha vivido desde el inca Garcilaso de la Vega.

Antonio Cillóniz (Lima, 1944), salió del Perú en 1961, y desde entonces vive en la “madre patria”, donde se licenció en Filología Románica por la Universidad Complutense y en Historia Moderna y Contemporánea por la Autónoma de Madrid. Ha ejercido la cátedra en lengua y literatura. Ha publicado aquí y allá libros como Verso vulgar (Madrid, 1968), Después de caminar cierto tiempo hacia el este (Lima, 1971), Una noche en el caballo de Troya (Madrid, 1987), La constancia del tiempo (Lima, 1990), entre otros.

Si bien cuenta con una vasta obra, por la que ha obtenido premios como el Poeta Joven del Perú y el Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana, y ha sido traducido al italiano, árabe y francés, la crítica señala cierta marginalidad e insularidad que lo distancia del ámbito cultural hispánico y de la literatura peruana. Antonio Melis dice: “Desde sus comienzos, lo que llama la atención del lector en la poesía de Antonio Cillóniz es su acento profundamente ético. Este rasgo peculiar, junto con otros componentes, vuelve problemática su colocación dentro de un cuadro generacional o de un grupo poético. A mitad del camino, desde el punto de vista cronológico, entre los poetas del 60 y los del 70, se aleja en realidad de ambos”. Por su estética y visión del mundo, por la edad, o por su no pertenencia a grupo alguno, hay una particularidad que María del Carmen Sotillo también resalta: “Tal vez esas singularidades, fruto del carácter periférico o, si se prefiere, marginal o insular de la poesía de Antonio Cillóniz, sean la causa de la dificultad de clasificar esta poesía que –como dice Víctor Fuentes–‘no encaja dentro de los esquemas generacionales del Perú ni en los de la Península’ (…) y esa falta de adscripción a grupos o generaciones por parte del poeta hace que se traduzca muchas veces en otra marginación, esta vez la de la escasa difusión de su poesía, razón del silenciamiento”.

Pese a ello, o gracias a ello, pues los encasillamientos a rótulos no siempre permiten la libertad creadora, tenemos a Antonio Cillóniz presentando un nuevo libro de poesía, Victoriosos vencidos (Hipocampo Editores, 2016), y anuncia la publicación de la totalidad de su obra, Opus est poesía completa (1965-2016), en la misma editorial peruana.

Victoriosos vencidos (Hipocampo Editores) está compuesto de seis poemas largos en donde el poeta levanta su voz ante las injusticias que han hecho y hacen lo que es el mundo de hoy. En el primer poema, “Cantoral de la doctrina Monroe”, aborda la política expansionista de Estados Unidos. Con ese estilo que Alberto Escobar viera, un “dominio de la norma coloquial”, y los rasgos que Blanca Varela encontrara, “la paradoja, el humor negro, la crítica social”, Cillóniz aborda en los siguientes poemas el tema de los campos de concentración y de exterminio nazis, las falencias del capitalismo, el nuevo circo romano, la demagogia, la democracia, las migraciones forzadas, la crítica al triunfo de la colonialidad del poder.“No pisarán jamás/ ni un solo pensamiento nuestro/ esparcirán los sesos y las vísceras/ pero no llegarán/ no llegarán jamás/ a tocar nuestras almas”, dice el poeta guiado por algo superior como el que viene del simple producto de la conjunción de poesía y vida.


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