Opinión: Kassel no invita a la lógica de Enrique Vila-Matas


Por: Marco Tulio Polo Salcedo


Este libro es una extraña experiencia para el escritor sobre el objeto efectivo de su labor. Inútil, hilarante, inconexa. La ironía de la representación de una supuesta e inexistente vanguardia. Donde una “loca” predica la muerte de Europa con mucha lógica.

Una autoficción dice el autor que es.

Existe la Kassel que rebusca la objetividad del valor del arte por encima de la muerte de Europa.

Un escritor se desliza por una ciudad llena de extrañas propuestas artísticas de vanguardia que al final acepta como arte, frente a su vejez y la incomprensión y rechazo de los atrevimientos.

El autor se encuentra con su contradicción, vida o ficción. ¿Actuar la vida es vivirla? ¿Si se la representa, es menos vida?

El autor nos habla a veces de su “reportaje novelado”. Así llama también a su novela. Su función es la de tratar de representar al escritor que es, en el momento de escribir, sentado en un restaurante chino de Kassel. Como una prueba de que la vida es el arte y el arte es la vida en contradicción con el inaceptado realismo de los europeos, muertos desde el neardenthal. Y sus frases debemos conservarlas en forma de citas:


“El arte, pensé entonces, es algo que nos está sucediendo”

“Arte y memoria histórica eran inseparables”


La vanguardia, el realismo y la ficción se dilucidan y revierten en la admisión de la vida.

Gala le manifestó a Dalí sobre un libro que aquel le dejara leer:

“Si lo que en él decía resultara verdad sería genial, pero si al final resultaba que no era verdad, entonces el libro era aún más genial”

El artista por ser un intelectual, no es un lujo sino una necesidad. Porque puede llegar a cambiarnos la vida. Porque debemos escucharlos ya que en nuestros días, son todo lo contrario de los políticos.

Las consideraciones sobre una supuesta vanguardia ejercida, son aquel lejano provincianismo de lograr la ruptura.

Siempre la ruptura.

La única forma de vivir la vida es actuándola, así pareciera menos verdadera. Porque teatralizar la vida propia, es un modo de intensificar el sentimiento de estar vivo, otro modo de crear arte. La vida y el arte pasan al mismo tiempo.

“Todo está ahí, y yo no soy nada”. Decía Goethe.


“El arte es lo que nos sucede, que el arte pasa como la vida y la vida pasa como el arte” Aseguran Sehgal,Gander, Cardiff.

Antes de morir, Schwob vivió sus relatos.


“…todos los escritores contemporáneos, más que posicionarse en contra, trabajaban en sintonía con el capitalismo y no ignoraban que uno no era nada si no vendía libros, o si su nombre no era conocido, o si no acudían decenas de admiradores cuando firmaba ejemplares de sus novelas, no menos cierto era que las democracias liberales, al tolerarlo todo, al absorberlo todo, hacían inútil cualquier texto, por peligroso que éste pudiera llegar a parecer…”

“…qué era lo que había podido sucederle a la humanidad para que resultara tan difícil darle interés literario a la alegría, a la excitación de estar vivos, a la exaltación de lo que veíamos”.

En su madurez Enrique Vila-Matas con su novela Kassel no invita a la lógica nos obliga a repensar la labor del escritor, del artista, del buscador de explicaciones y cercanías entre la vida, el arte, la realidad y la ficción.



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