Yo creo que la literatura infantil es igual de compleja, y de pronto más, que la literatura de adultos: María Osorio de Babel Libros

No. 7456 Bogotá, Miércoles 29 de Junio de 2016 


Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra


Por: Fundalectura / Bogotá.


María Osorio es arquitecta de profesión, pero por giros de la vida llegó al mundo de los libros infantiles. Hace 15 años es dueña de su propia editorial, librería y biblioteca en el barrio Park Way de Bogotá.

-¿Cómo ve el panorama de la literatura infantil y juvenil en Colombia?

-De tres maneras. Unos aspectos que tienen que ver con la circulación, es decir, ahora hay más libros circulando que hace treinta años cuando yo empecé. Hay muchos más libros en el mercado pero hay muchos menos editores independientes y hay mucho menos producción local.

-¿Cuál es la manera de incentivar que haya más producción local?

-Yo creo que también hay otro motivo y es la poca vida pública que tienen los libros infantiles. Desde el 2007 son los libreros los que se han encargado de que las librerías tengan un espacio especializado en libros para niños, que tengan un espacio en el cual se puedan realizar actividades.

Nosotros los libreros nos hemos encargado de que haya más gente interesada en el tema y de que haya espacios únicamente dedicados a la literatura infantil en muchas partes. Estas son iniciativas que parten de personas naturales, personas que están interesadas en el tema, que ven que en el ambiente hay algo que tiene que ver con el libro infantil, pero que están apoyadas en otros libreros, que son librerías que han nacido en Popayán, Cali, Pasto, Chía, Tabio, Villavicencio y en Yopal, esos son espacios que están creciendo y que están apareciendo para trabajar sobre el libro infantil.

-¿Qué debe tener un buen libro infantil?

-Un buen libro infantil tiene lo mismo que tiene un buen libro para adultos o un buen libro en general. Un buen libro, es un libro bien escrito, bien editado, bien ilustrado y que cumpla con alguna idea literaria por detrás. Yo creo que la literatura infantil es igual de compleja, y de pronto más, que la literatura de adultos.

El libro para niños cuando es ilustrado tiene otras complejidades en las cuales se arma un equipo y se construye un libro de otra manera. No se pueden decir cosas específicas, yo no puedo decir que las ilustraciones deben ser de tal manera o de tal otra o que los contenidos deben ser de tal manera o de tal otra; porque eso depende de los autores y esto es una cosa que para los libros no hay formula, ni hay nada establecido.

-Este año Babel cumplió 15 años, ¿cuál ha sido el principal propósito de la editorial y de la librería durante este tiempo?

-Babel es un sitio que con el tiempo ha reproducido toda la cadena de valor del libro y es un espacio de reflexión y de trabajo alrededor del libro infantil, más que un espacio exclusivamente comercial.

Cuando empezamos y pusimos la librería, comenzamos a reflexionar sobre: ¿cómo es la librería?, ¿cómo puede ser la relación con el cliente? y ¿qué otras cosas podría hacer una librería como un espacio en el que se puede ver la diversidad que existe? Entonces acá no invitamos solamente a la gente que pasa, sino a profesores, bibliotecarios e incluso a otros libreros.

Reflexionamos sobre lo sucede en América Latina, sobre lo que sucede en España, sobre cómo circulan los libros, sobre la función de la librería; por eso hicimos después la biblioteca, que es un espacio abierto al público, un espacio que parecía un poco loco que una librería tuviera una biblioteca, pero lo que estamos haciendo es enganchar a los padres para que no le tengan miedo entrar a la librería y entiendan las bondades de tener una biblioteca personal.

-¿Cómo ha sido durante estos 15 años el impacto en la comunidad?

En el barrio es impresionante, en quince años tenemos niños que ya son adultos, que son estudiantes universitarios y que ya tienen hijos a su vez. Lo más bonito es cuando vamos a un restaurante o estamos en la calle y dicen: Mire ella es de mi librería. Los chiquitos identifican a su librería, ya que es un espacio pensado para ellos y es un espacio que la comunidad agradece enormemente, es una de las satisfacciones más grandes que tenemos.

-Usted trabajó en 1986 para Fundalectura, lo que antes era la Asociación Colombiana para el Libro Infantil y Juvenil (ACLIJ), cuéntenos, ¿cómo fue su labor como promotora de lectura?

Fue una llegada accidental, como las cosas que le cambian a uno la vida, es una cosa que sucede porque tenía que suceder. Yo trabajaba en la Alcaldía Mayor de Bogotá, tenía al lado la Casa Pombo, que se acababa de fundar también. Estábamos todos alrededor de la Plaza de Bolívar en la oficina de espacio público y fui curiosamente a conocer la asociación del libro infantil y arreglar goteras, la casa la acababan de entregar y tenía un montón de problemas. Empecé a ver el funcionamiento que hacían en ese momento, se realizaban encuentros lindísimos, todo el mundo leía los libros que llegaban, se empezaba a hacer una producción y poco a poco empecé a organizar procesos y hacer otras cosas y me quedé.

Ahí conocí a Silvia Castrillón que es la persona que me enseñó todo lo que yo sé ahora, ella fue mi maestra durante todo este tiempo, fue un proceso largo, pero fueron quince años de aprendizaje, de conocimiento y eso me ayudó bastante porque ahí conocí a todos los autores, a todos los editores, conocí el proceso, conocí el mercado, conocí todas las entidades que hacen promoción de lectura en América Latina e hice todos los contactos que me permitieron después construir Babel.

-¿Cuál es el elemento más importante para la promoción de lectura en niños y jóvenes?

Para mí hay dos cosas que son fundamentales: Por un lado la escuela, buenas bibliotecas escolares y maestros formados; por otro lado la familia, familias lectoras con bibliotecas en la casa.

-¿Qué le recomienda a los padres para cultivar la lectura desde temprana edad en sus hijos?

-Que lean y que lean con ellos. Con los libros para niños pasa que los papás vienen diciendo: es que necesito un libro para un niño de 6 años. Entonces lo que nosotros hacemos en mostrarle la diversidad de libros de acuerdo a su interés y a lo que le gusta.

-A parte de ser librera y editora, ¿qué otras cosas le gusta hacer?

Me gustan los libros para adultos densos, difíciles, bien gordos, sin dibujitos, letra chiquita y que me demore un año entero. Yo soy originalmente arquitecta y esa es una formación que es tan intensa que eso no se quita, eso no se pierde, es como montar en bicicleta, eso no se olvida nunca. A mí no me interesa solamente el espacio sino que también el diseño, el diseño de los libros y la forma de exponerlos.

-¿Cómo es la relación entre la arquitectura y los libros?

Hay arquitectos en muchos sitios como en el teatro, el cine, la televisión, el arte, lo que usted quiera. La arquitectura no solamente piensa en espacio sino que también piensa la vida, la forma de vivir. El arquitecto es una persona que tiene que coordinar también un equipo de trabajo. No soy la única arquitecta en el mundo de libros para niños, hay un montón, aquí nada más en Colombia. La literatura y los libros y toda esa reflexión que se hace alrededor, tiene mucho que ver con la forma como piensa un arquitecto.

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