Un manizaleño de larga duración

No. 7469 Bogotá, Martes 12 de Julio de 2016 


Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra


Por: Orlando Cadavid Correa / Tomado de El Muro de Patán / Bogotá.


El manizaleño de larga duración es Gabriel Muñoz López – leyenda viva de la radio colombiana– que supo combinar a partir de 1949, en su ciudad natal, dos roles que le encantaban: el de empleado bancario y el de hombre del micrófono que mantiene el chiste a flor de labios en su bien administrada longevidad.

Bachiller que hizo la preparatoria en el Colegio de Nuestra Señora y terminó la secundaria en el Instituto Universitario, en su debut laboral sirvió fugazmente al Banco Francés e Italiano y luego se cambió para el Banco de Bogotá, ambos situados en la zona de influencia del mítico Café El Polo. Su trabajo en la banca le permitía ejercitar simultáneamente su afición a la radio, a la que llegó a través de un concurso convocado por Emisora Electra para elegir a su locutor deportivo, competencia en la que participó (y ganó) con el seudónimo del ―Narrador Fantasma‖ por temor a que se disgustara su padre, don Antonio de Jota Muñoz, administrador del almacén de la Casa Víctor, la marca del perrito ―Nipper‖ y el fonógrafo.

Muy joven, Muñoz López no se amilanó al entrar en competencia con los experimentados locutores de la época que mandaban en la plaza: Gabriel Pineda González, Julio Ernesto Márquez y Jaime Quintero Parada, los relatores deportivos que se repartían la sintonía y como tales ponían las condiciones, a mediados del siglo XX, en la capital caldense, en los tiempos del Caldas de Cuezzo, cuando todavía no se inventaban los útiles y prácticos radios transistores. Leonidas Otálora Gómez, el hombre orquesta de la precursora Radio Manizales —la de don Alberto Hoyos Arango– le madrugó a la Electra y se llevó al joven Gabriel para su estación. En esta radiodifusora, la más antigua del eje cafetero, también tuvo su plataforma de lanzamiento o su Cabo Cañaveral, en la radio colombiana, el legendario narrador costarricense Carlos Arturo Rueda Calderón, el inolvidable ― “Colorado”.

Concluida la primaria frente al micrófono en sus propios pagos, Muñoz López se marchó en 1954 de su Manizales del alma para Bogotá, en busca de un escenario más amplio y promisorio: En el altiplano trabajó medio tiempo como locutor deportivo en Emisoras Nuevo Mundo, matriz de Caracol, y el otro medio en Propaganda Época, donde hizo llave admirable con Juan Harvey Caicedo, ¡alma bendita!

En 1960 lo convocó el empresario paisa William Gil Sánchez –cofundador de Caracol—a reforzar en Medellín la planta de locutores de la prestigiosa Voz de Antioquia, especie de vaticano radial en el que este manizaleño todo terreno se codeó con las primerísimas figuras del medio y de la canción. Años después regresó a Bogotá, la ciudad de todos, y de la mano de don Alberto Peñaranda trató de imponer un estilo apropiado para las narraciones de fútbol en televisión, excelente propósito docente que a estas alturas se niegan a adoptar los perifoneadores que insisten tercamente en hacer radio en la pantalla plana.

Narrador exquisito, sin estridencias, que nunca necesitó gritar para que se le escuchara, lo mismo en la radio que en la televisión, este valor caldense se mantiene imperturbable, muy campante, saludable y activo como un muchacho de 20 abriles. Recordemos que Gabriel relató desde Arica, Chile, el memorable empate 4-4 de Colombia y Rusia, única carta credencial que tuvo para mostrar nuestro fútbol hasta cuando llegó la vilipendiada ―rosca paisa‖ de Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez que nos llevó a tres mundiales consecutivos.

Cerrado el dilatado ciclo deportivo en las ondas hertzianas, a Muñoz López se le ocurrió sacarle partido, en su cadena de toda la vida, a su afición por la música popular, adquirida a través del valioso surtido discográfico del almacén que administrativa su padre y de las tenidas familiares que con estudiantina a bordo se daban en sus casas ancestrales de Manizales y Salamina. En las tardes, de ―La Luciérnaga‖, presenta sabrosos entremeses con boleros cargados de historia, siempre con la complicidad del ahora ex director Hernán Peláez Restrepo, y en las madrugadas de cada lunes sostiene su ―Así canta Colombia‖, programa que cumple 56 años de vida hertziana bajo su dirección. ¡Suerte, salud y más longevidad, don Gabriel!

Una anécdota Una noche de bohemia, en el Medellín antañón, le buscaban nombre a un nuevo programa deportivo Miguel Zapata Restrepo, Jaime Tobón de la Roche y Gabriel Muñoz López. Cuando ya los cogía la aurora, en vista de que no se ponían de acuerdo, reclamaron la ayuda de Arturo Puerta Lucena, ―El Mico‖–el creador de la sigla Caracol– quien les recomendó tomar las dos letras iniciales del nombre de cada uno y salió ―Mi-Ga-Ja‖. ¡Así se llamó el espacio radial de la gran tripleta!

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