Recordando a Lorca y su obra cumbre, Poeta en Nueva York, ochenta años después de su asesinato


Por: Francisco Vélez Nieto* / Tomado de Mundiario


Su libro de poemas ‘Poeta en Nueva York’ es quizá su obra de mayor influencia, no solo en la tradición hispanohablante sino en la cultura contemporánea occidental.

“El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia... La que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento. ¿Quién soy yo?”


León Felipe


Se cumplen este 18 de agosto los ochenta años del fusilamiento del poeta de la variedad múltiple Federico García Lorca (Fuentevaqueros 5 de junio de 1898 - Camino de Viznar 18 de agosto de 1936), por los fascistas impregnados de envidia e ignorancia premeditada.


Asesinato



Dos voces de madrugada en Riverside Drive


-¿Cómo fue?

-Una grieta en la mejilla.

¡Eso es todo!

Una uña que aprieta el tallo.

Un alfiler que bucea

hasta encontrar las raicillas del grito.

Y el mar deja de moverse.

-¿Cómo, cómo fue?

-Así

-¡Déjame! ¿De esa manera?

Sí.

El corazón salió solo.

-¡Ay, ay de mí!



(Poeta en Nueva York)


Ochenta años y todavía los herederos del franquismo mantienen el silenció de testigo, muestra de involución, sobre el envolvente mito en el espacio de la cultura y la sociedad. Granada ejemplo lamentable de no cumplir la Ley el “Ayuntamiento del Partido Popular solo quitó el monumento a José Antonio Primo de Rivera en el último momento” Pero también a ellos les llegará el mundo de la muerte.

Qué significó y significa esta personalidad creadora deslumbrante convertida en mito tallado para la historia de la cultura universal. Luego todo es posible a la hora de pensar y adentrarse en el mundo mágico y popular de la vida y obra del poeta de Fuentevaqueros, aventura en la que nunca se terminará de haberse dicho todo a las estrellas.

Claro que igualmente se podría divagar y verter criterios con respecto a Cervantes o Shakespeare. Esta es la razón de continuar escribiendo, profundizando sobre un creador que ya es mito con leyenda propia: Poesía y Sociedad, aunque todavía no falte quien pregunte: “Es clásico” ¿Es que acaso alguien puede dudar que Lorca no lo es? Lorca es inagotable, por encima de su trágica muerte en manos de los fascistas. Distinta es la utilización del asesinato por otros, aunque siempre con la razón y la lógica nunca será una falacia señalar que fue asesinado vilmente, cuando su mayor “delito” fue estar dotado por los dioses para la creación literaria y artística.



El valorado ejemplo lo tenemos en esta edición de Galaxia Gutenberg Poeta en Nueva York (2013), preparada con rigor y esmero por el hispanista británico Andre A. Anderson, que sigue fielmente la última voluntad de Federico García Lorca, que se puede con toda garantía considerar “la primera edición moderna que se basa directamente en ese material esquivo, y por lo cual puede considerarse, sin lugar a dudas, como versión definitiva de un poemario que se cuenta entre las cimas del siglo veinte...” de aquí “su poderosa influencia no solo en la tradición hispanohablante sino en la cultura contemporánea occidental” Firmes criterios que ya en 1940 expuso el poeta y novelista norteamericano Conrad Aiken (1889-1973) manifestando en aquella edición con la que se habría una nueva colección de Poeta en Nueve York, “que la fertilidad aparentemente inagotable de la imaginación de Lorca. Una imaginación pródiga y fantástica, que estaba en todas partes a la vez: los mundos subjetivo y objetivo combinados e inflamados en una sola bola; lo cotidiano desposado singularmente con lo clásico; la canción popular cruzada con el barroco”

Nadie ha podido borrar su sonrisa, la alegría de la vida, bailar con los luceros en noches de guitarra, su mágica inspiración creadora. Que algunos españoles salgan de vez en cuando con el “Ya está bien de Lorca” no deja de ser otra cosa que la envidia ibérica, la ignorancia voluntaria, esa zafiedad de tirar al derrote, tan castiza como espeluznante en una España que, afortunadamente, el embestir con la cabeza retrocede, aunque todavía poseen un amplio campo por el que su verborrea es escuchada y aplaudida desde el graderío, fúnebre pantano del inmovilismo. Porque sobre el autor de Poeta en Nueva York se han escrito muy diversas biografías, algunas llenas de medias verdades, que en gran medida durante años han venido confundiendo al ciudadano lector. De aquí que con Lorca no se puede ser solamente lector, son muchas las personalidades, las cuales en su mayoría podrían estar justificadas ante el estado de censura vivido durante tantos años en España. Esta cuidada edición es el más vivo venero poético de tan importante e innovadora parte de su obra. Hoy sus versos de Poetas en Nueva York cuadran con la realidad de esta España de charol y sacristía en la trastienda y descaro público de monaguillos fieles vigilantes de los sochantres barrigudos de la corrupción. ¿Acaso estos versos lorquianos que cierran mi crónica no están poseídos de humanidad y realismo sin fronteras?

No hay más que un millón de herreros

forjando cadenas para los niños que han de venir.

No hay más de un millón de carpinteros

que hacen ataúdes sin cruz.

No hay más que un gentío de lamentos

que se abren las ropas en espera de la bala.

(Poeta en Nueva York)

*Escritor, poeta y comentarista literario. Colaborador de Mundiario.

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