Lecturas que sanan cuerpo y alma


Texto por Fundalectura.


Visitamos el Hospital Universitario de Barrios Unidos y el Hospital Mayor de Méderi para conocer las diferentes actividades que se realizarán con los pacientes internos en el marco del programa "Leer para sanar”.

Como tres súper héroes Andrés, Erika y Yomar se pasean por los pasillos del Hospital Universitario de Barrios Unidos y por el Hospital Mayor de Méderi. Gracias a ellos cientos de pacientes se olvidan por minutos de su enfermedad, del dolor y de las molestias y se sumergen en historias de amor, coplas, fábulas y cuentos que los lleva a imaginarse un mundo lejos de las camillas, jeringas y medicamentos.

Es viernes en la mañana y algunas personas esperan la autorización de ingreso para visitar a sus familiares internos en el Hospital Universitario de Barrios Unidos. Con una sonrisa y algo tímida sale a recibirme Erika Aguilar, promotora de lectura en el hospital desde hace siete meses y estudiante de Humanidades y Lingüística, me guía hasta la cafetería donde se encuentran Andrés y Yomar, promotores del Hospital Mayor de Méderi.

Emprendemos la búsqueda de pacientes que quieran escuchar historias. Erika como anfitriona nos sugiere algunos lugares en los que se pueden realizar las actividades. Liderados por esta promotora de lectura recorremos el hospital, a su paso salen enfermeras, doctores y pacientes a saludarla, la llaman "Florecita”, saben que ella es la persona que les puede cambiar el día.

Nos dirigimos hacía la sala de urgencias en la que hay aproximadamente veinte personas esperando a ser atendidas. Erika se lanza, se presenta y le habla a su público sobre el programa "Leer para Sanar”, un maravilloso proyecto que nació hace cuatro años en una alianza entre la Red de Hospitales Méderi y Fundalectura, con el principal objetivo de contribuir al alivio y recuperación de pacientes internos a través de la lectura.

Las personas observan con atención a los tres personajes que están ante ellos. Empieza la actividad con un poema del Indio Rómulo:



"Ah me dijo, me dijo…

Adúltero público

Enviciado

Chusmero

Perjoro

Ignorante

Abominable

Calmadaclero

Delincuente

Peculado

Tres veces sumariado

Ladrón

Sacrilego

Mendáz

¡político!

Me mentó la madre como treinta veces”. 

A un costado de la sala de espera estallan las risas, una mujer de avanzada edad se coge el estómago y se agacha, no es de dolor, ríe a carcajadas.

Se hacen un par de lecturas más, Erika vuelve a tomar la palabra y agradece al público por haberlos escuchado, ellos agradecen por el espacio de distracción y en sus caras queda una sensación de alegría.

Los tres promotores que salen dichosos del éxito de la actividad, se dirigen hacia el área de observación, allí los esperan siete pacientes. Esta vez Andrés toma la palabra y lee "El perro y la cabra”, un divertido cuento venezolano. Se termina el relato y un acompañante dice en voz alta: "Muy gentil su forma de contar el cuento, me hizo reír mucho y pasar un rato diferente”.

Caminando hacia el tercer piso del hospital nos encontramos con el sacerdote, quien elogió a Erika por su labor y su entrega. "Esta niña lee para sanar, ella se esmera en leerles y hacerle un ratico diferente a los pacientes”, dice con admiración.

Salimos del HUBU y tomamos un taxi con dirección al Hospital Mayor de Méderi, ubicado en la carrera 30 con calle 26. Esta vez Andrés y Yomar toman el liderazgo, se mueven como peces en el agua dentro de la clínica y nos llevan a un pequeño espacio donde se encuentran los libros que prestan.

Escogen las lecturas que realizarán, a unos pocos metros hay a unas madres canguro que alimentan a sus recién nacidos y se acercan a leerles un hermoso cuento infantil. Después de esta lectura nos dirigimos a Oncología, con la esperanza de encontrar algún paciente, pero no hay nadie.

Como segunda opción vamos a la sala de observación de mujeres, los tres promotores siguen el mismo procedimiento de las anteriores actividades y regalan algunos libros a las pacientes más atentas y participativas.

Finalmente nos dirigimos a la última actividad. Hay un grupo de pacientes que están esperando su salida, nuevamente Andrés, Erika y Yomar toman sus libros para leer y disfrutar cada una de las palabras que salen por sus bocas, siempre con la esperanza de cambiarle el día a estas personas

Al final del día nos encontramos con Yolanda, quien durante mucho tiempo fue paciente de la clínica, ella nos contó cómo la lectura no sólo la ayudó con su recuperación física sino que también con la del alma.

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