Escribiendo sobre monstruos reales

No. 7577 Bogotá, Viernes 28 de Octubre de 2016 



Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra


Por: Esteban Cruz Niño * / Especial para Libros & Letras


Cuando uno empieza a escribir un libro surgen fragmentos de lo que uno vivió en algún momento de la vida. Si se trata de una novela aparecen amores fracasados, abuelas y amigos, olvidados o muertos. Sin embargo, cuando se trata de libros como los que escribo, en los que los personajes se alejan de la ficción y representan una realidad repleta de dolor, sufrimiento y muerte, no se parte de la experiencia, sino que surgen de caos criminales.

Frente a esto, siempre me he cuestionado la necesidad de contar historias como las de Richard Chase, quien era apodado el Vampiro de Sacramente y que, perturbado por sus alucinaciones, asesinó a un puñado de personas en la década de los setenta, para drenarles la sangre y bebérsela, en medio de un ritual que según sus creencias podría curarle.

La mente de Chase era un incendio de violencia y desesperación que lo llevó a atacar una familia que escogió al azar y que asesinó sin compasión para robar a su bebé y meterlo en una licuadora con la que se preparó una malteada.

Esta historia, digna de las películas de terror y gore es real y causó en mí tanta consternación, que sentí que debía relatarla en mi libro Vampiros, caníbales y payasos asesinos (Ediciones B), como una forma de entender la forma en que hemos concebido a la maldad y a los sujetos que la suministran alrededor del mundo.



Se trata de explicar con dimensión histórica y antropológica, como los monstruos que hemos escuchado y conocido a través de novelas, películas y documentales, son reales y extremadamente humanos.

Es así como los vampiros de las mitologías y los personajes de ficción como Drácula del escritor Bram Stoker, están relacionados con seres de carne y hueso que gozaron torturando y desangrando a inocentes, como es el caso de Vlad Tepes, el “Empalador”, quien fue un príncipe del antiguo reino de Valaquia que perteneció a la orden del dragón, conocida como “Dracul”, y que trajo la muerte a miles de personas.

De eso se trata este libro, de escarbar entre leyendas de payasos asesinos su origen racional y humano; de entender por qué le tenemos miedo a los payasos y por qué algunas personas se disfrazan de ellos para cometer toda clase de crímenes. Analizo todos los mitos que gravitan alrededor de esta clase de personajes, para poder entender las epidemias de payasos agresivos que se han desatado por estos días en varios países desarrollados, en las que docenas de jóvenes maquillados y vestidos de clowns han inundado las calles de pánico al dar rienda suelta a sus más bajos deseos, muy diferentes a los de nuestros payasos callejeros que se dedican a promocionar corrientazos, cigarrerías y pequeños supermercados de frutas y verduras.

No obstante, Vampiros, caníbales y payasos asesinos, es un libro construido para entender a los monstruos que crea la sociedad en momentos históricos específicos, y que al no poder ser comprendidos, son transformados en criaturas legendarias, las cuales también son explicadas detalladamente.



*Esteban Cruz Niño. Autor de Vampiros, caníbales y payasos asesinos.

**Artículo publicado en la edición 93 de la Revista Libros & Letras: https://issuu.com/librosyletras/docs/lyl_93_web/1?e=1860579%2F39769913

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