Escribir, otra forma de pedir perdón


Por: Víctor Manuel Mejía Ángel / Coordinador Programa Palabras Justas*


En un hecho sin precedentes para la historia reciente de Colombia, el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- acordaron el cese de hostilidades. Seguramente muy pronto vendrá la firma de la paz con este grupo armado.

Termina la guerra con uno de los grupos alzados en armas más grande y antiguo del país y comienza el largo camino del perdón, camino que no solo deben emprender quienes tuvieron participación activa en los grupos violentos sino también todos los colombianos, porque la guerra nos ha afectado a todos sin distinción dentro de un conflicto que supera los 50 años.

Frente a semejante empresa, las instituciones del estado deben buscar mecanismos creativos y convincentes para coadyuvar con los procesos de perdón y reconciliación, facilitando a víctimas y victimarios puntos de encuentro y puentes de entendimiento.

Con esta perspectiva, desde hace tres años, el Grupo de Reintegración del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario –INPEC- con el apoyo de la Fundación para la Lectura –FUNDALECTURA- desarrolla el programa “Palabras Justas”, que ha beneficiado a más de 300 postulados a la ley de 975 de 2005, o Ley de Justicia y paz.

El programa nació en el año 2014, basado en la metodología del programa “Libertad Bajo Palabra” creado en el año 2006, por el escritor José Zuleta Ortiz y que desarrolla talleres con población carcelaria en Colombia.

Basado en esta experiencia de más de 8 años, el Inpec se propuso el desarrollo de un programa similar orientado a la escritura de historias de perdón con población de los postulados a la Ley de Justicia y paz, así nació “PALABRAS JUSTAS” programa que le apunta a que los participantes escriban historias, relatos, crónicas, cuentos y poemas cuyo eje es el perdón y la reconciliación

La escritura creativa es utilizada en diferentes contextos formativos como mecanismo de resocialización. En centros penitenciarios en España, Alemania, Francia, Rusia y Cuba, la producción de textos es columna vertebral de procesos educativos que conducen a la reconciliación y ayudan a los sindicados y condenados a entender mejor su situación y compartir sus sentimientos.

El programa “Palabras Justas” inicia sus actividades con un módulo formativo en el que los docentes trabajan fundamentos académicos de la creación literaria que sirven como herramientas para los participantes. También se aborda lectura de cuentos, crónicas y poemas para contrastar a los internos con las grandes obras universales.

Simultáneamente los docentes realizan ejercicios de sensibilización para explorar las vivencias y recuerdos de los participantes. También, a partir de la versión de este año, se tienen como actividades video foros de películas para reflexionar sobre el perdón y la reconciliación.

En una etapa final del proceso y cuando los internos deciden contar sus experiencias por medio de la palabra, se logra que saquen afuera de sí mismos la tensión producida por sus acciones y se explora el mecanismo universal de la confesión para liberarse de sus propias frustraciones y conflictos y tender un puente de reconciliación con sus víctimas al escribir esas historias que quieren ser puentes de perdón y resarcimiento.

Del programa “Palabras Justas” ya se han publicado dos libros de memorias en los años 2014 y 2015 que reúnen los mejores textos de los talleres y que se convierten en un acervo invaluable, un espacio para compartir sus historias y puntos de vistas disímiles en busca de la restauración propia y de sus víctimas.

“Palabras Justas” se enmarca dentro de la metodología de justicia restaurativa, cuya implementación paulatina es uno de los objetivos del INPEC en los próximos años y que plantea nuevos retos en el contexto actual del proceso de paz que está a punto de firmarse con las FARC.

De acuerdo con Sampedro-Arrubla (2010), citado en el documento del INPEC “Justicia Restaurativa: Una teoría humanizadora”, las condiciones para la aplicación de la justicia restaurativa son:

a) Responsabilidad por parte del ofensor, porque cada persona debe responder por sus acciones u omisiones.

b) Restauración de la víctima, quien necesita ser reparada. Requiere abandonar su posición de dañado, así como toda la sociedad.

c) Reintegración del infractor, quien necesita restablecer los vínculos con la sociedad, que a su vez, necesita del buen desempeño de todos sus integrantes para su correcto funcionamiento.

Palabras Justas ofrece a los postulados a la Ley 975, herramientas para iniciar su proceso de reconocimiento de la falta y el deseo de la restauración por medio del desarrollo de historias en los diferentes géneros literarios. En todos los procesos de restauración el reconocimiento es el primer paso y por medio de las historias escritas, que pueden ser compartidas entre ofensores y víctimas, se lograrían mecanismos de acuerdo y comunicación muy efectivos.

“Palabras Justas” es un camino nuevo hacia la búsqueda de perdón, una metodología noble y efectiva que establece puentes comunes entre víctimas y victimarios.



* Tomado de Fundalectura

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