Libro La crítica cinematográfica de Ángel Fernández-Santos



España.


Una opinión bastante extendida sostiene que la crítica cinematográfica, desde hace ya varias décadas, está sumida en una profunda recesión. Los factores esgrimidos son muchos y variados: los nuevos ejes teóricos de la Posmodernidad, que menoscaban el régimen evaluativo inherente a la crítica; la irrupción de internet y el decaimiento de la potestad de las otrora voces “autorizadas” frente a la ingente cantidad de opiniones vertidas en el ciberespacio; la marginación de la crítica en las páginas culturales de los diarios; la constante (e injusta) deslegitimación que sufre esta cuando se la compara con el análisis fílmico; y, obviamente, la multiplicación de las ventanas de exhibición, que complica aún más el trabajo del profesional para cartografiar el mapa audiovisual.

Sin embargo, la crítica debe continuar desempeñando las funciones que se presuponen esenciales a su ejercicio: orientar a los aficionados entre la vastísima producción de títulos que se estrenan año tras año; identificar las aportaciones de las obras que abren nuevas vetas formales y temáticas; pero también denunciar otras tantas generadas a partir de motivaciones doctrinarias, superficiales o hipócritas, motivaciones que no permanecen ajenas a su materialidad, sino que, al contrario, se remontan a su superficie, esto es, a su plano formal y semántico.

Este libro propone una reflexión (y, consecuentemente, una reivindicación) de la crítica cinematográfica vehiculada a partir de unos fundamentos estéticos con que edificar juicios y apreciaciones. Particularmente, somete a análisis el paradigma estético de uno de los críticos más prestigiosos del cine español, Ángel Fernández-Santos (1934-2004). Por ello, este libro supone una inmersión en el corpus periodístico que el crítico desarrolla en el medio donde ejerció su actividad profesional, el diario El País; pero también se atienden otras colaboraciones para otras revistas, así como sus puntuales incursiones en el ensayo. El propósito no es otro que esclarecer las líneas medulares que subyacen a sus valoraciones fílmicas.A pesar de las limitaciones derivadas del estudio de un único ejercicio crítico y de las asociadas a los hábitos profesionales de la crítica como disciplina en sí misma, pensamos que los parámetros y fenómenos estéticos aquí dilucidados no son obsoletos sino que tienden a resurgir en el panorama cinematográfico actual, no sin antes haber sometido al filme a un proceso de interrogación con el que discernir sus articulaciones expresivas y qué efectos y/o significados pretende engendrar. Porque es evidente que a menudo el espectador —sea o no crítico o analista— solo será capaz de aprehender una obra cinematográfica si, abandonando sus esquemas analíticos convencionales, permite reconfigurarlos dentro de los nuevos presupuestos estéticos hacia los que esta le encamina, lo que no supone sino ampliar y complicar el mapa de la sensibilidad artística, en palabras de George Steiner.

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