Hoy en Arte Latente: la historia de Caravaggio

Por: Natalia Escallón Liévano / Bogotá.


Los invito hoy a sumergirse en la historia de uno de los artistas más controversiales de su tiempo, uno que ha fascinado y no pierde su encanto a través de los tiempos, su nombre Caravaggio.

Recuerdo la primera vez que oí el nombre de Caravaggio. Estaba en el garaje de la casa de mi mamá, tomando clase de pintura, del cual me había apropiado para hacer mi primer estudio. Hablando con mi profesor estábamos viendo el tema de las veladuras y los contrastes. A esto llegó la historia de este pintor maravilloso quién de día pintaba y por las noches en los bares, borracho se peleaba como un vil hampón en las calles. No era fortuito que sus mecenas tuvieran que sacarlo varias veces de la cárcel, pero la calidad de su pintura los tenía hipnotizados a todos. Era una pintura diferente a todo lo que se había conocido hasta el momento. Era una pintura humana y llena de sentimientos. Por un lado Caravaggio, cuyo nombre de pila era Michelangelo Merisi da Caravaggio tomaba sus modelos, no de la nobleza ni la alta aristocracia, sino de la calle, mendigos, borrachos y personas comunes del pueblo. Esto despojaba su pintura de ese hálito de belleza perfecta y luz del renacimiento y el manierismo para pasar a la realidad humana mucho más oscura, llena de sombras, curvas, y carne. Caravaggio es el comienzo del barroco con su manejo de la luz, las sombras y los contrastes, a lo que se le llama chiaroscuro.



Ver las caras deformes y enfermas de algunas de sus pinturas como en “Baco” en donde se retrata a él mismo durante su recuperación de un ataque de un caballo. Es por esto que vemos a “Baco” pálido con los labios descoloridos y en una postura un poco extraña que era la que debía adoptar el artista para verse en el espejo para poder pintarse.

Pero lo más impactante de la pintura de Caravaggio es que era una pintura que respiraba ¡estaba viva! Los personajes se mostraban en posiciones que emanaban el movimiento y permitían al espectador divisar las acciones de cada uno. Es una pintura teatral por todo lo que en ella sucede, los modelos dejan de estar estáticos para volverse actores participantes dentro de la pintura. La iluminación es dramática dándole aún más profundidad a la pintura, proyectando sombras oscuras y luces misteriosas que nos hace cuestionar cuál es la fuente de luz para ser tan expresiva.

Cuenta la leyenda que su pintura “cesto de Frutas” era tan perfecta que al terminarla los pájaros entraban por su ventana a picotear el lienzo. Lo que a primera vista se ve como un bodegón de frutas como lo han pintado muchos, es realmente una pieza llena de matices. La fruta no es una fruta perfecta como la encontramos hoy en día en los almacenes de cadena, no, es una fruta que está manchada y tiene ya varios días de estar madura, de estar probada por diferentes insectos y es una fruta que no tiene la frescura que veíamos en obras anteriores de otros artistas. Además si se mira con detenimiento la cesta no está completamente puesta sobre la mesa. Su sobra nos cuenta otra historia. Si nos fijamos en la sombra que proyecta el canasto nos damos cuenta que éste no estaba totalmente sobre la mesa sino que de hecho estaba a punto de caerse.

Todos estos detalles hacen de la obra de este artista algo maravilloso en lo que nos podemos regocijar cada vez que observamos sus obras, nos recuerdan nuestra humanidad y la vulnerabilidad de nuestra especie.


Imágenes tomadas de

https://www.wikiart.org/en/caravaggio/all-works


Natalia Escallón Liévano

*NATALIA ESCALLÓN.

Fotógrafa, artista y galerista promotora de la cultura en Bogotá y anfitriona de varios eventos culturales. Directora del proyecto Arte Latente a través del cual se busca crear espacios en donde se comparta el arte y se la trate como una actividad cotidiana entendiendo y disfrutando de todos los beneficios que trae como ser más observadores. Leer más AQUÍ
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