Rodada en Monguí, Boyacá, “El niño de los mandados”, un nuevo concepto del cine en Colombia


Por Yeiver Rivera Díaz / Bogotá.


@YRliteratura

Hacer cine de calidad en Colombia se ha vuelto una apuesta para varios directores colombianos y Carlos del Castillo lo viene logrando. “El niño de los mandados”, es la segunda apuesta cinematográfica del carismático director la que sin estar terminada, ha recibido importantes comentarios de expertos colombianos e internacionales.

La cinta que fue rodada entre agosto y septiembre de 2016 en el hermoso y colonial municipio de Monguí, en el departamento de Boyacá, es una película de época y transcurre en el año 1954 cuando Alfonso, un niño de 11 años pierde repentinamente a su madre quedando solo en una humilde y vieja casa de barro.

Para sobrevivir, empieza a trabajar como "mandadero" en la única botica del pueblo. Allí, comienza a descubrir el mundo de la farmacéutica ayudando a algunas personas, pues el boticario está consumido por el alcohol. Alfonso, termina descubriendo así su vocación por la medicina superando grandes dificultades.

Con un elenco encabezado por Alejandro Buenaventura, Judy Henríquez, Luis Fernando Montoya, Ramiro Meneses y Wilmer Amado, la película es una invitación a mostrar que si se puede hacer cine sin caer en el cliché de la guerra, el narcotráfico o las parodias de humor.

Del Castillo, quien dirigió “La Ciénaga, entre el mar y la tierra”, la que obtuvo más de 16 premios a nivel internacional en los más prestigiosos festivales del mundo y fue traducida a más de 30 idiomas, se siente orgulloso del trabajo realizado, pero no conforme con el mismo.

"Estamos muy complacidos por la reacción de los expertos con respecto al film. Varios directores de festivales colombianos e internacionales, así como productores, actores y gente de la industria del cine, nos han dado una importante retroalimentación y nos han hecho muchos comentarios positivos y favorables. Todos coincidieron diciendo que la película se proyecta como una importante pieza para el cine latinoamericano... estamos haciendo cine con el corazón y con el objetivo de mostrar lo mejor de Colombia y su gente", señaló Carlos Del Castillo, productor y director de la misma.

Otra de las apuestas es el protagonista. Wilmer Amado es un niño originario de Monguí y actor natural. Sin ninguna experiencia, realiza una actuación magistral al lado de connotados maestros que llevados por Del Castillo exploraron cada uno de sus facetas. Por tal motivo, luego de la rodar la cinta, la Academia Charlott en Bogotá, le ofreció una beca vitalicia al niño para que estudie la carrera de actuación en sus instalaciones.



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