La literatura también sufre desplazamiento forzado

Por: Gustavo Enrique Ortiz Clavijo


Alguna vez, siendo adolescente, le comenté a Clara Blanco de Galvis, esposa de uno de los magnates de medios impresos, que quería vivir, amar y morir dentro de una biblioteca, que eso era suficiente, quizá asombrado de la biblioteca personal de esta familia. Los libros quizá por razones que no importan se constituyeron como mi unidad familiar y mis docentes, mis hermanos.

Un profesional en estudios literarios, un escritor, y alguien que se dice y lo dicen que es poeta, debe tener sus libros. A hoy, me quedan unos pocos, cinco o seis. Los demás fueron expurgados de mi corazón por el sistema.

Hace un año largo al ser desplazado del Occidente de Boyacá, sí, un día tuve que coger una ambulancia con una historia clínica “confusa” que el especialista luego me derrumbó, porque a pesar de ser funcionario público en cierto lugar, no había forma de quedarse allí y por orden de un apellido se cerraron todas las puertas. Personería y otros entes de control cerraron los ojos. Mis excompañeros docentes a pesar que hice solicitudes que me ayudaran a recuperar pertenencias, casi toda mi ropa, documentos, cartas amorosas y libros, siempre dijeron, le toca que baje.

La salud ya no me permite viajes medianos, son un asunto suicida si los asumo. A pesar de existir requerimientos ante el personero de ese municipio – bajo la ley 1618 y el derecho de solidaridad - y él falsamente responderme que me iba a ayudar, en diciembre del año pasado, tengo copia de su mensaje vía email, a hoy no han regresado mi literatura. Sí, hay un libro inédito en pasta negra allí.

Eso sí que duele a alguien que escribe.

Ante defensoría del pueblo y con traslado a la de Boyacá, según radicado 5032596, no ha habido respuesta. ¿Qué costaba decir, es imposible, no lo desean, debe mandarnos cierta cantidad de dinero? El silencio administrativo es una agresión al ciudadano, y más en situación de discapacidad.

Escribo nuevas historias, con menos dolor y espero libros clásicos como una esperanza para no ser exiliado en exilio doble de mi macromundo, la biblioteca que cubra las heridas de mi soledad. Información para lecturas de milagro a geortizc@unal.edu.co.

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