Un café en Buenos Aires con Adriana Morán Sarmiento

Adriana Morán Sarmiento
Adriana Morán Sarmiento. Foto: Martín Castillo Morales. 

Por: Pablo Di Marco / Argentina / Especial para Libros & Letras.



Ya lo saben, adoro entrevistar a libreros. Desde siempre vinculé al librero con la figura de un puente. Porque eso es un librero, un puente que une dos soledades. La del lector y la del autor. Nuestro puente de hoy se llama Adriana Morán Sarmiento, dueña de LaVaca Mariposa Libros, una librería de puertas adentro que se ha convertido en uno de los secretos más queridos de los lectores porteños. Vengan conmigo, los invito a conocerla.


Abrir una librería tiene mucho de utopía. ¿Qué te llevó a emprender semejante aventura?
Hace muchos años trabajo con libros, de una u otra forma. He sido librera, editora, coordinadora de un fondo editorial universitario, decana de cultura, periodista de arte y cultura, amiga de escritores..., así que la idea no era tan descabellada. Cuando llegué a Buenos Aires, en 2008, me di cuenta de que el mundo editorial era mucho más accesible, así que armé una editorial, La Vaca Mariposa. La librería y todo lo que gira en torno a ella es parte de un proyecto general, que tiene que ver con mi profesión, mi oficio y mi amor por los libros.


La Vaca Mariposa es una librería llamémosla… íntima, de puertas adentro. ¿Qué gana el cliente con una librería así de particular?
Las librerías puertas adentro, que poco a poco han ido creciendo en Buenos Aires y otras ciudades, son una alternativa al local comercial. Sólo eso, una alternativa. No es una competencia. El catálogo es seleccionado con más cuidado y capricho. Los libreros decidimos que títulos vender según lo que nos guste


Hay menos intervención del mercado.
No estamos regidos por el mercado. El cliente, no es un "cliente", es un amigo que viene a buscar recomendaciones, tomarse un café, conocer a otros lectores o escritores. Es como estar en una fiesta con amigos recomendando libros. Es una relación más estrecha. En muchos casos, el "cliente" se convierte en tu amigo.


La tuya es mucho más que un librería que vende libros. La Vaca Mariposa también funciona como un punto de encuentro entre lectores y escritores, ¿no es así?
Sí, la idea es crear un espacio donde el lector pueda tener otras experiencias. Son actividades que vengo realizando desde hace años, en otros espacios o para otras instituciones. Son ideas que van surgiendo de experiencias pasadas y que puedo trasladar a esta casa-librería, con las limitaciones que representa que sea "tu casa". Los encuentros enriquecen mucho las experiencias que cada quien pueda vivir. Una cena con un escritor o un club de lectura, o una charla entre varios escritores son experiencias distintas y nos gusta que la gente que se acerca pueda vivirlas así.

 Foto: Martín Castillo Morales


¿Cómo conviven la Adriana-librera con la Adriana-escritora? ¿Qué podés contarme de tu libro más reciente?
No sé si llamarme "Adriana-escritora". Si es por escribir, soy periodista, así que escribo todos los días. Antes, también hice mucha vida académica por lo que tengo publicado dos libros de ensayos. Mi libro más reciente, Crónicas Repetidas, es el resultado de un blog que escribí durante mis últimos años en Venezuela y primeros años en Argentina, que fue una etapa de mucho aprendizaje personal. Es un libro que tiene mucho de mí, de mi infancia, del lago frente al que crecí, de la casa de mi abuela, y de mi padre. Pero también tiene mucho del conflicto de ser mujer: amor, sexo, desilusiones, etc.


Sos venezolana, no puedo dejar de preguntarte por el momento que vive tu país. ¿Cómo se llegó a un punto así de crítico? ¿Qué desenlace intuís que puede tener la situación actual?
Pregunta difícil. Temo que cualquier desenlace será fatal. La situación llegó a un punto que es insostenible, donde ya no importa tanto identificar al culpable -lo que, creemos, que resuelve el asunto- sino comenzar a pensar de qué manera se puede salvar la sociedad, la civilidad. Temo por una generación que crece entre tanta violencia verbal y física. Una vez terminado el asunto político, pasarán años para que la sociedad venezolana pueda recuperarse. Estamos jodidos hasta la médula, incluso, nosotros, los que estamos afuera.


Vamos a temas más amables, Adriana. La última, la pregunta con la que cerramos todas las charlas de nuestros cafés en Buenos Aires: te regalo la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier artista de cualquier época. Contame quién sería, a qué bar lo llevarías, y qué pregunta le harías.
Se me ocurre que podría tomar un café con leche doble con Kurosawa, mi director favorito. Lo llevaría a Bambi, un viejo café de mi ciudad Maracaibo donde por años fui a desayunar y leer la prensa cada domingo. Le preguntaría cómo se le ocurrió dirigir ese cuento maravilloso que es Rashomon; por qué le gusta tanto Shakespeare o si, de verdad, los sueños, son los mismos sueños que siempre estamos repitiendo. Si todo sale bien, de ahí, lo traería a Buenos Aires a tomar unas cervezas.


No dejes de sumarme a ese encuentro.
Quienes quieras saber más sobre La Vaca Mariposa Libros, tal vez acá abajo encuentren alguna pista: https://lavacamariposalibros.com/



Pablo Hernán Di Marco

* Pablo Hernán Di Marco.

Autor de las novelas Las horas derramadas (ganadora del XXI Certamen Literario Ategua 2010, España), Tríptico del desamparo (ganadora de la I Bienal Internacional de Novela «José Eustasio Rivera» 2012, Colombia), y Espiral (finalista del XIX Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2015, España). Desde Buenos Aires trabaja vía Internet en la corrección de estilo de cuentos y novelas.

Sígalo en Facebook: pablohernan.dimarco

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