Tratado de sonidos elementales, la mirada crítica

En 2012, Lauren Mendinueta corregía y prologaba Tratado de sonidos elementales, obra de Rodolfo García (Gustavo Ortiz) y cuyas luces dieron vida en Ciénaga, Magdalena, compartimos aquel prólogo.

En el ámbito colombiano la voz poética de Rodolfo García es singular y merece ser escuchada con atención. La suya es una propuesta alejada de lo convencional, un canto que se escribe para romper el silencio de la noche

La poesía no debe explicarse. No tiene sentido hacerlo. Sin embargo, es un placer compartir las impresiones que nos deja la lectura de un buen libro de versos. Tratado de sonidos elementales, el nuevo libro de Rodolfo García, recuerda en su ritmo movedizo, en su discurso fragmentario, a veces irracional y erizado, la música que se escucha en los antros de jazz. Una trompeta suena allí, le contesta un bajo, el piano conversa con el saxofón, la batería insiste en su monólogo, sonidos aparentemente inconexos pero, que sin embargo, recrean la armonía de la música y las aventuras del espíritu.


Máscara contra máscara
Signo contra signo
por encima de la tercera cuerda.
La representación suspendida del destino, causa y esfuerzo del instante.
Las palabras se resquebrajan
y alguien debe recoger
los pedazos cascajos espacios
para una bolsa poema.
Latido Metzwey
única suficiencia teórica del silencio.


(Latido Metzwey)



Uno de los rasgos más interesantes de este libro es su singular tratamiento del tiempo. El presente parece ser la estación predilecta del poeta. Rara vez García recurre a la narración en tiempo pasado, más bien escribe en un perpetuo presente-futuro, o como si interpretara un blues. Los poemas recrean una extraña atmósfera en la que se anula el tiempo por expresa voluntad del poeta.

El sonido es diferente
la realidad idéntica a sí misma
y lo único que apetece a los sentidos
es cualquier cuerpo
cuerpo de palabra
cuerpo de alguna cosa.
Y por eso te hacen mito, Ofelia
porque les diste una imagen
para vencer la historia.

(Otras hambres)


La poesía es el arte de lo particular y pequeño. Es una respuesta a la amenaza de la masificación y homogenización del mundo contemporáneo. En el ámbito colombiano la voz poética de Rodolfo García es singular y merece ser escuchada con atención. La suya es una propuesta alejada de lo convencional, un canto que se escribe para romper el silencio de la noche. Sus versos, como él mismo dice en un poema, son la técnica vocal de la soledad. Una soledad tan profunda que el poeta no necesita recurrir a la anécdota fácil, al recuento de tragedias personales (que las tiene en abundancia), para transmitirle al lector la inmensa desolación de un alma que lucha contra las más adversas circunstancias. Si existe en este libro un recuento autobiográfico está escrito en clave. El lector podrá descífrarlo, pero no a través de experiencias confesadas por la voz lírica sino en la sintonía del espíritu con aquello que lee. Leer a Rodolfo García es como sentarse a escuchar blues. Más vale prepararnos para que la melancolía nos tome de sorpresa.



¿No sé qué mentira debo creer?
Esa que llaman palabra.
La palabra es un exceso
y todos paran
para mirar a la extraña.
A mí sólo me duelen las piernas,
soy un artista que busca definiciones

y no me gusta esa fiesta.
Como lo pide la muerte

como lo pide el amor

la palabra necesita de su desnudez.

He vivido en tantas palabras solas.

(Arte poética)



¿Qué tipo personas leen poesía hoy? la inmensa minoría. Los lectores de versos siempre serán pocos aunque sean muchos, serán siempre muchos aunque sean pocos. Los editores se quejan constantemente de lo poco que venden los libros de poesía. Es una queja injustificada. En 1846 el gran Baudelaire escribió en sus “Consejos a los Jóvenes Literatos”: “desafío a los envidiosos a citarme buenos versos que hayan arruinado a un editor.” Es raro que un libro de poemas venda miles de ejemplares, pero también es raro que no encuentre su inmensa minoría de lectores. Hasta hace muy poco, esas inmensas minorías pertenecían a las más altas élites. Por fortuna eso está cambiando y la poesía se ha bajado del pedestal imaginario en la que la habían subido los académicos, los críticos y ante todos sus propios creadores, para acercarse a la vida cotidiana. Por eso no podemos más que celebrar con mucha algarabía la publicación de un nuevo volumen de versos. Bienvenidos sean tus poemas, Rodolfo García.


Lauren Mendinueta


Lisboa, mayo 27 de 2012

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