Reseña. Rafael Baena y Victoriano



La novela del colombiano Rafael Baena, La guerra perdida del indio Lorenzo me devolvió la esperanza de una América unida en el sueño de Bolívar, de una Patria Grande sin izquierdas ni derechas desfasadas.

Por: Ricardo Arturo Ríos Torres* / Panamá.


Letras con sangre nacen al escribir con dolor, rabia e indignación, así surgen palabras de odio y rencor sobre todo ante la humillación, traición, cinismo y corrupción que se dan ante el crimen institucional perpetrado el 15 de mayo de 1903 contra un auténtico descendiente de Quibián y Urracá.

La soledad existente en ese recodo secreto de tu mundo interior, unida al perdón fortalecen el alma cuando reconoces que el vía crucis del guerrillero transparente sembró las semillas de la épica de la soberanía, acción nacional que le hizo justicia al cholo fusilado por los liberales y godos colombianos en asocio con la elite dominante panameña aliados al imperio de Washington.

El canal era el gran negocio bursátil, la herramienta para ejecutar el Destino Manifiesto y la política del gran garrote del nuevo imperio que haría del Caribe y el Pacífico oriental el gran lago estadounidense. Asesinar a Victoriano era la consigna, a Belisario Porras lo exilian.




La prosa de Rafael es puntual sin eufemismos ni concesiones. La narración electrizante y el suspenso te agobian. Los conflictos abismales de los protagonistas así como la trama angustiante nutrida de las vivencias individuales y colectivas promueven una lectura apasionante

Los caínes, brutus y judas criollos le quitan a Belisario Porras los derechos civiles, le temen. La ciudadanía militante exige sus derechos y lo hace tres veces presidente de la república mediatizada por un enclave colonial ominoso.

La novela del colombiano Rafael Baena, La guerra perdida del indio Lorenzo me devolvió la esperanza de una América unida en el sueño de Bolívar, de una Patria Grande sin izquierdas ni derechas desfasadas.

La prosa de Rafael es puntual sin eufemismos ni concesiones. La narración electrizante y el suspenso te agobian. Los conflictos abismales de los protagonistas así como la trama angustiante nutrida de las vivencias individuales y colectivas promueven una lectura apasionante. El escritor Baena le pone énfasis a La Guerra de los Mil Días en Panamá, las dramáticas escenas y el realismo fascinante golpean tu sensibilidad. El horror de la guerra, sin adornos verbales, te hacen emocionan hasta sufrir.




Rafael Baena tiene el don de contar con credibilidad, las pasiones encontradas te hace partícipe de un entorno violento, sanguinario, pleno de iniquidades. 

Las paradojas de hombres ambiciosos, egoístas, con valores fatuos contrastan con la hidalguía, el coraje y el honor de la indiada coclesana apoyada por seres solidarios con sus ideales de redención social. El asedio de sentimientos opuestos genera una crisis existencial agravada por una humanidad huérfana de principios morales, éticos, cívicos y patrióticos.

El alma se conmociona, te duele el calvario de un victoriano en lucha contra la adversidad.

Rafael Baena tiene el don de contar con credibilidad, las pasiones encontradas te hace partícipe de un entorno violento, sanguinario, pleno de iniquidades.

Los Herreras Emiliano y Benjamín con sus mezquindades e infamias contra Belisario y Victoriano te llevan a despreciarlos, ¿dónde quedaron ellos en el devenir colombiano? Con seguridad en el basurero de la historia.

Porras y Lorenzo son dos íconos de la nación panameña. Belisario es el mejor estadista de Panamá supo enfrentarse al imperio de Wall Street y Victoriano la bandera de los marginados y de las luchas sociales de los istmeños. Su ejemplo está presente en la épica de la esperanza del acontecer nacional.

La Guerra de los Mil Días fue una manifestación bélica de los istmeños hacia la separación de Colombia, así lo entendieron los liberales colombianos y sobre todo el coloso del Norte, el cual impidió el éxito de la misma pues era imposible negociar un tratado canalero tan leonino con una revolución triunfante.

Victoriano, como visionario, siempre reconoció que el verdadero enemigo eran los norteamericanos, ellos impusieron la paz con el Tratado de Wisconsin lo cual facilitó el asesinato institucional del cholo guerrillero de las montañas de Coclé.

Referencia Bibliográfica.


Baena, Rafael, La guerra perdida del indio Lorenzo / Bogotá: Alfaguara, 2015, 222p. il.

Nota. La acuarela de Victoriano es de Changmarín

Nota. Las letras panameñas le rinden homenaje a Victoriano con poesía, narraciones, dramas y ensayos. La Biblioteca Nacional tiene una amplia bibliografía al respecto, así como de La Guerra de los Mil Días en Panamá. Recomiendo La Antología de la Guerra Civil de los Mil Días (1899-1902) de Jorge Conte Porras,

Dedicado a La Estrella de Panamá 
Ícono de nuestra memoria histórica 



*Ricardo Arturo Ríos Torres. (Docente y escritor). Es Licenciado en Filosofía, Letras y Educación con especialización en Geografía e Historia y Licenciado en Bibliotecología


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