Me parece que si Plazas Vega tiene conciencia, deberá remorderle, aunque sea en sus pesadillas, lo sucedido en el Palacio de Justicia

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)

Así hubieran pasado los años de los años, nunca fue tarde para saber que Arias Cabrales y Plazas Vega debían pagar sus penas en una cárcel por los hechos del Palacio de Justicia. 

Y así la esposa del arrogante coronel Plazas Vega hubiera publicado, casi con grito de dolor “¡Qué injusticia!, la justicia dijo: “¡No!” y ordenó que los dos altos oficiales deben pasar varios años recluidos en una cárcel, porque no podía ser posible que jamás hubieran dado una respuesta clara respecto a los
desaparecidos del Palacio. Todo fueron arrogantes evasivas como si aún fueran comandantes de sus regimientos o escuadrones, sin mirar el dolor de los familiares que les imploraban, casi de rodillas, que les dijeran en dónde estaban sus seres queridos. 

Y así hubiera pasado el tiempo y así hubiera cojeado un poco la justicia, ésta llegó. Y así lo dijo en una vieja oportunidad la periodista Olga Behar quien había publicado Noches de humo (Planeta) que contaba con lujo de detalles lo sucedido en la Toma del Palacio y que desde sus páginas exigía precisamente eso: “¡Justicia!”. 

Hoy el libro toma inmensa vigencia como también Vivir sin los otros de Fernando González Santos (Ediciones B), como también Noche de lobos de Ramón Jimeno y El Palacio de Justcia: una tragedia colombiana de Ana Cardigan (Ícono) para nosotros el mejor y el más impactante documento sobre este dramático hecho. 

Olga Behar ahora publica El Clan de los doce apóstoles y aprovechamos esta grata ocasión para dialogar con ella al respecto. 

- ¿Por qué duró tanto el silencio de Olga Behar
- Fueron varios los motivos. El primero, tenía que ganarme la vida en Costa Rica, a donde viajé con mi familia, e hijos pequeños, hace 12 años. Esa era la prioridad, criar y disfrutar inmensamente a los niños (mis mejores obras) y hacer televisión comercial.
Pero hay otra razón, también de mucho peso. Durante la década de los 90 y el inicio del nuevo siglo, los temas importantes se relacionaban con narcotráfico y paramilitarismo, que no me atraían como objetivos de trabajo. Solo ahora, que la realidad está mucho más decantada, creo que es mi momento para afrontar estas temáticas. 

- ¿Aún sigue latiendo con furia el corazón por el periodismo investigativo? 
- Sí y El Clan de los doce apóstoles es una buena muestra de ello. Además, dicto un curso en la Universidad Santiago de Cali, que se llama “Unidad de Investigación Periodística”, en la que cumplo con uno de mis grandes anhelos en esta etapa de mi vida, que es el de aportarle mis conocimientos y experiencia a las nuevas generaciones. 

- El señor Alfonso Plazas Vega insiste que no hay desaparecidos del Palacio de Justicia ¿Será que no leyó Noches de humo? 
- Seguro que lo leyó, y también estará bien al tanto de los 'ríos de tinta' que han corrido por los expedientes judiciales. Pero más que estos argumentos, me parece que si tiene conciencia, deberá remorderle, aunque sea en sus pesadillas. 

- ¿Hasta cuándo vamos a seguir financiando Las guerras de la paz de los gobiernos de turno? 
- Hasta el día en que la gente en este país les quite las máscaras a ciertos dueños del poder y hasta el día en que el “teflón” se despegue. 

- ¿A quién se le podrá decir “frentero” y “de carácter” o más bien grosero y patán? 
- Jaja. Esto tiene nombre propio... que “sea varón”. 

- ¿Por qué decidió escribió El Clan de los doce apóstoles? 
- Por un compromiso ético con este país. Al conocer las informaciones y los testimonios, tenía dos opciones: dejar el periodismo y dedicarme a vender empanadas, o darme la pela, con los riesgos que esto implica. 

- ¿Es un libro para reflexionar sobre ocho años de gobierno o para denunciar lo que se hizo en ocho años? 
- Es una herramienta útil para entender histórica y políticamente por qué fue posible crear las condiciones para todo lo que pasó en esos ocho años. 

- ¿Cree que este libro no lo debe leer ni Ernesto Yamhure, ni Fernando Londoño, ni Plinio Apuleyo Mendoza, si que menos el primo de Pablo Escobar? 
- No, por el contrario. Me parece importante que lo lean. Yo he leído con interés muchos libros cuyas bases ideológicas no comparto, incluidos los de Plinio, por ejemplo. Creo que es necesario para nuestro país que los actores conozcan los detalles de los papeles que juegan en nuestra sociedad. 

- ¿No teme que la tilden de “terrorista” como tildaron a Hollman Morris, a Jorge Enrique Botero y a Daniel Coronell? 
- Ya me lo dijo un 'twittero'. La verdad es que creo firmemente en la Constitución y las leyes de Colombia y el 'delito de opinión' no debe existir en el país. Uno de los pilares de la democracia es la libertad de expresión y, dentro de ella, el derecho que tenemos los escritores, a producir nuestras obras en la diversidad. Así es que espero el calificativo, pero pienso que el público no se lo creerá.

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