Entrevista con Juan Guillermo Gómez

No. 5.811, Bogotá, Vienes 30 de Septiembre del 2011 

No hay camino que no yerre, ni juego donde no pierda. Ni amigo que no me engañe, ni enemigo que no tenga

Quevedo en Diálogo del Rebusque 


Juan Guillermo Gómez 
Hay tantos libros de interpretación de Borges que uno se puede agotar en este verdadero laberinto 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras) 

Dice en la contraportada del libro Jorge Luis Borges: ensayo de interpretación ( B ) que “es un ensayo canónico que apareció cuando el escritor argentino era un desconocido ilustre en Europa. Fue una prueba heroica para Rafael Gutiérrez Girardot, quien a través de su genialidad crítica y rigor investigativo se acercó a las claves de la creación borgeana”. Solo con este abrebocas, un lector asiduo de Borges siente el inmenso deseo de leer lo que propone Juan Guillermo Gómez al publicar este fantástico documento. 

Pero tiene varios elementos que ayudan a entender por qué de Borges y Gutiérrez Girardot, uno de ellos la entrevista que Alfonso Carvajal sostuvo con Gutiérrez en Bogotá. Otro elemento es el extenso y sólido prólogo que Gómez introduce en este libro. Pero aún mejor son las fotografías de Gutiérrez y de Borges y los facsímiles de los originales de los ensayos. 

Por eso quisimos meternos aún más en la vida del genio porteño y del analista colombiano por medio de quien en Colombia sabe más de Borges. 

- ¿Cuál cree que fue la razón por la cual Borges empezó a ser reconocido internacionalmente? 
- La recepción de Borges fue relativamente tardía, en Europa y en América Latina. En nuestros países se leía con fervor el indigenismo, a Icaza o a Alegría. Tal vez hoy se les pueda releer con más provecho, pero ellos marcaron una estética que era realmente pobre o que reducía la literatura a denuncia social. Sin duda esta literatura cumplió un papel de fortalecimiento de una entidad latinoamericana. Instigó la protesta por condiciones insoportable de existencia de los millones de explotados indígenas. Esto era y es una realidad indudable. Pero la literatura quiso ser un reflejo pasivo de las condiciones sociales y descuido la naturaleza creativa. Esto lo aportó Borges; volver sobre una ruta trazada por el Modernismo. Por esto no se entendió en su primera hora el llamado. Era demasiado elaborado por un público latinoamericano que demandaba denuncia y un europeo exotismo. Miguel Ángel Asturias entendió el medio y se favoreció conciente de él. Por eso ganó el Premio Nobel en 1967, cuando apenas Borges conocía algunas traducciones al francés o alemán. 

- ¿Considera que Borges tiene más raíz europea que latinoamericana? 
- La pregunta es equívoca. Latinoamérica está acuñada por la europeización, en principio de cuño ibérico contrarreformista, desde hace quinientos años. Esta es la realidad histórica de Latinoamérica, ser un fragmento equívoco, mixto de Europa y realidad americana. Desde hace quinientos años ya no es imaginable el paisaje social-cultural americano sin la presencia del peninsular; sin la estructura de dominación, si se quiere aducir, del español y el portugués en América. Borges es un producto muy acabado de esa europeización; no es europeo ni es indígena. También los africanos son americanos, desde su importación y su cuadro cultural lo ha proporcionado, por ejemplo, un Gilberto Freyre en Casa grande y senzala. Todo ello es América; también el esfuerzo de liberación del cuño español, como lo hizo Rubén Darío. Si miras bien, la independencia se hizo con una fórmula no “americana”, la ilustración. Había resentimiento criollo contra los españoles; resentimiento indígena y pardo contra los criollos. Pero gracias a Bolívar- o San Martín- se encontró el código cultural ilustrado para la independencia. ¿Qué más americana que la Independencia? Borges hace parte de ese esfuerzo creativo del continente latinoamericano de beber de sus sustratos culturales, que son heterogéneos, que son múltiples. En Borges sobresalen ciertos rasgos culturales de amor a la cultura europea, al cosmopolitismo que le es característica. Borges decía en los años veinte: tenemos el derecho de amar la cultura universal; estamos en la situación de los judíos de no tener una patria fija y toda patria es nuestra. Este cosmopolitismo es el latinoamericano. Por eso se puede decir que somos espiritualmente como eran los judíos antes de asentarse violentamente en el Estado de Israel. 

- ¿Cómo un colombiano como Gutiérrez G. “descubre” a un argentino desconocido en Europa? 
- El joven colombiano Gutiérrez Girardot, de cerca de 22 años, descubrió en Madrid a Alfonso Reyes, a Jorge Luis Borges, a América Latina. En Colombia, la patria de Caro y Cuervo, no se estudiaba literatura. No se tenía idea qué era (en gran parte el aislamiento sigue) América Latina. Los colombianos se alimentan muy frecuentemente de su solipsismo cultural. Esta es la herencia del la Regeneración. Uno de los presidentes de la era carista recordaba que su padre lo subía al cerro de Monserrate y le señalaba el horizonte. “Esto que usted ve allí es la civilización sabanera, más allá es la tierra caliente”. Esta actitud mental persiste en nosotros. La universidad no ha logrado abrir ese horizonte. Gutiérrez Girardot tuvo la suerte, la percepción y la libertad de descubrir esos horizontes negados en su patria colombiana. Se asomó al mundo y se asombró con Reyes, Borges, Vallejo. Por eso es una excepción en el medio colombiano. Leyó a Reyes con un fervor y una consagración enorme en sus años de Madrid (1950-1953). Pasó lo mismo con Borges, posteriormente (1955-1959). 

- ¿Cuál fue el impacto del argentino sobre el colombiano? 
- El impacto, podemos decir, fue mediado, como te digo. Primero descubre a Reyes. Este le enseña la ruta de América. La imagen de América de Reyes precede la de Borges, que es más compleja. Reyes enseña a comprender a América como en un paisaje transparente, astringente. Esta sobriedad estética también es una actitud ética, la seriedad frente al conocimiento. La inteligencia americana se caracteriza por ello: capacidad de asimilación universalista, sobriedad en la prosa, diligencia en el saber. Para esquematizar se puede decir: Borges enseña a jugar, a desplegar las velas de la fantasía, con rigor de ajedrecista. Quine juega, juega en serio; pone reglas y las cumple. Desconcierta y asombra a su lector porque soporta el rigor de las reglas; no defrauda, sorprende. Me parece así se puede resumir la experiencia de lector y la crítica misma de Gutiérrez Girardot sobre Borges. El maestro del juego, de la paradoja. Es el maestro además de la crítica del lenguaje castellano, de la literatura española, y sobre todo el poeta doctus. El concepto es desarrollado ampliamente por Gutiérrez Girardot. Es la categoría del escritor exigente del siglo XX: un Thomas Mann, Hermann Broch, y también Borges. No es simplemente erudito; es un scholar, que domina los conocimientos, que discute con ellos, que los pone al servicio de la literatura. 

- ¿En cuál de los escritos de Gutiérrez G. se nota más pasión por Borges? 
- El primer ensayo, de 1959, que acaba de publicar Alfonso Carvajal, con mucho acierto, en Ediciones B, sigue siendo el canónico. Este ensayo de interpretación es insuperable, no porque Gutiérrez no hubiera pretendido superarlo, sino porque era, en su modo, una joya artesanal de crítica y un clímax a su modo de su formación intelectual. Los demás ensayos son satélites de este ensayo mayor. Es el la pieza clave de la interpretación sobre Borges. Este ensayo es un libro autónomo, mientras los otros ensayos tienen intereses especiales. No que Gutiérrez se repita, sino que sus variaciones son partes de ese fragmento mayor, que no por ser fragmento, renuncia a su totalidad. Es magistral como ensayo, y cumplida muestra del género en lengua española. En nuestro medio se mide el ensayo pro su extensión de páginas; no por la naturaleza del género, que tiene esto de método de conocimiento explorativo. Eso esto Jorge Luis Borge. Ensayo de interpretación de 1959. Hay otros ensayos que son un lujo, en un sentido provocativo, como la recepción de Borges en Alemania. Hay otro muy libre, plástico, “para señoras”, como el que leyó en Bonn en un Club, que también publicó Alfonso Carvajal en Panamericana. Pero el grande fue el de 1959. 

- ¿Aún nos falta mucho para conocer más a Borges? 
- Los estudios borgianos son, hoy por hoy, casi inabarcables. Hay tantos libros de interpretación de Borges y tantos intentos de redescubrirlo, de escribir la última palabra, que uno se puede agotar en este verdadero laberinto. La verdad no frecuento esta literatura secundaria, aunque hay obras de mérito. Para nuestro caso, por razones pedagógicas, y hasta de salud mental, creo conveniente recomendar a los jóvenes el ensayo de Gutiérrez por la prístina seriedad con que lo escribió y por el método quirúrgico en que extrajo sus materiales conceptuales. No quería deslumbrar a nadie. Solo someter la obra borgiana a un examen atento y parcial. 

- ¿Por qué decidió escribir este libro sobre Gutiérrez G.? 
- El libro sobre Borges fue en principio un compromiso académico, como contraprestación de una beca que obtuvo en el Instituto Iberoamericano de Gotemburgo. Creo que hubiera podido tardar unos meses en “pagar” la deuda. Requirió cinco años de consagrada lectura y relectura. Cinco pacientes años para desentrañar y explorar las vetas más exigentes; que no fuera un trabajo enciclopédico, o engañosamente monumental. Fue sereno, lacónico, contraído a su intención de abrebocas al universo borgiano; de rigor en los temas y problemas planteados. 

- ¿Cree que Gutiérrez G. hoy esta más vivo que nunca? 
- Gutiérrez Girardot está más vivo que nunca, primero porque no se le conoce a fondo, segundo porque sobre él ha recaído tantos prejuicios que no se ha logrado leer sin prevención y verdadero provecho. Cierto que se le lee en círculos cada vez más amplios. Tengo entendido que maestros de colegio lo leen. Me parece que se debe pensar en un trabajo de recepción de la obra de Gutiérrez que debe ser múltiple. Como la obra de Gutiérrez es tan variada, múltiple, compleja, no es tarea fácil. Nosotros hace años empleamos el método fácil de la provocación; de hacer de Gutiérrez Girardot pretexto de nuestra protesta. Fue muy estimulante. Pero ello se agotó y hasta pudo ser contraproducente. Nos interesa ahora presentarlo en forma más sistemática; que los jóvenes (nosotros también) logremos asimilarlo paso a paso. Este el objeto de las ediciones que emprendemos Selnich Vivas y yo. Por ejemplo los dos volúmenes de Ensayos de literatura colombiana que publicó Uni-Aula. Luego vendrán los ensayos de literatura latinoamericana, esto consultando sus archivos, que están en la Universidad Nacional. 

Nota: si desea adquirir este libro, escríbanos a contacto@librosyletras.com

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