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Ministerio de Cultura de Colombia

Mujeres

54. En 1953 Sylvia Plath intentó suicidarse tomando pastillas para dormir y la familia la puso en terapia de electrochoques y sicoanálisis para tratar de equilibrarla. La muerte de su padre, cuando todavía era una niña, y la constante manipulación emocional de su madre la convirtieron en una mujer inestable que intentó hallar en la literatura su propia identidad. En sus diarios y poemas la norteamericana plasmó la tensión que le generaba ser hija, esposa, madre y escritora ejemplar. En 1958 escribió: “He estado, y estoy, luchando contra la depresión. Es como si mi vida fuera manejada mágicamente por dos corrientes eléctricas: una jubiloso y positiva y otra negativa y desesperada. Cualquiera que sea la que corre en el momento domina mi vida, la inunda”. La infidelidad e su esposo, el poeta Ted Hughes, la sumió en una profunda depresión y ante la posibilidad de repetir una vida como la que su madre, una viuda amargada con dos hijos, en 1963 Sylvia prefirió meter la cabeza en el horno de gas y suicidarse.

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