Ganó el Goya a mejor película de animación


Tomado de Página 12/ Buenos Aires. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero Juan José Campanella sabe que no siempre los refranes se ajustan a la realidad: por segunda vez, una película suya se alzó con el Goya, el máximo galardón que entrega la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España. En este caso, “Metegol” –titulada “Futbolín” en el país ibérico– obtuvo el premio a la Mejor Película de Animación, tras competir con producciones ciento por ciento españolas (a diferencia de Metegol, que era una coproducción). Este Goya se suma a la vitrina junto al de El secreto de sus ojos, su anterior largometraje que, en 2010, fue distinguido en el rubro Película Hispanoamericana.
“Yo ya lo daba por perdido”, le dijo Campanella a Página/12, minutos después de la conquista, porque el tiempo pasaba y no recibía ningún llamado desde el Viejo Continente. Es que, por razones de trabajo, el director de El hijo de la novia no viajó a la ceremonia de premiación y cuando atendió el teléfono estaba en plena función de Parque Lezama, la obra de teatro que dirige desde el año pasado. Si bien “Metegol” tiene la marca auténtica de un argentino, es también una historia universal. Y el propio cineasta lo confirma: “Siempre la concebí como una historia universal. De hecho, yo la he visto en distintos idiomas, porque la vi doblada al español neutro, al castellano de España, al portugués y al inglés, y las audiencias la disfrutan como si fuera original”.
Campanella tiene claro que el mayor reconocimiento que le dio esta película provino de los chicos, el público al cual está dirigida principalmente la historia que costó 20 millones de dólares. “Lo que he vivido hace dos semanas en Cartagena fue muy emocionante: estuve en una escuela rural de chicos muy humildes que vieron la película y escribieron un montón de cuentos después de verla. Recibo en Twitter mensajes con fotos de los chicos disfrazados de los personajes de la película, fotos de festejos de cumpleaños con los personajes de “Metegol”. Eso es lo mejor, es lo que más me emociona”, afirma. Su primer film animado y en 3D no le resultó dificultoso por lo técnico, sino por la audiencia a la que iba dirigido: “Me cuestionaba permanentemente si las elecciones serían las correctas porque, en general, en las otras películas lo que me gustaba a mí era lo que quedaba, y acá tenía que pensar cómo viviría un chico de ocho años”, dice el realizador sobre el personaje principal.
Pero no todas fueron buenas noticias para el cine argentino en la gala de los Goya: el tercer largometraje de Lucía Puenzo, Wakolda, no pudo obtener el premio a la Mejor Película Iberoamericana (en 2008 lo había ganado con XXY), que quedó en manos de Miguel Ferrari, director de Azul y no tan rosa. La elección de este film significó un hecho histórico: es el primer Goya para el cine venezolano, por lo que fue largamente festejado por todo su equipo. A punto tal que al finalizar su discurso, el director gritó: “¡Viva Venezuela!”. En cuanto a la producción española, la gran ganadora fue Vivir es fácil con los ojos cerrados, que obtuvo seis Goya: Mejor Película, Director (David Trueba), Actor (Javier Cámara), Actriz Revelación (Natalia de Molina), Guión Original (Trueba) y Música original (Pat Metheny). La Mejor Actriz fue Marian Alvarez, protagonista de La herida (dirigida por Fernando Franco). Curiosamente, Las brujas, de Alex de la Iglesia, obtuvo la mayor cantidad de premios Goya en la ceremonia (ocho), pero no estaba nominada ni en el rubro Película ni en Dirección.

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