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“De Chile no me saca nadie, ni yo mismo me saco”: Nicanor Parra

Este 23 de Enero el poeta chileno Nicanor Parra falleció a la edad de 103 años. Procedente de una familia dedicada al arte y a la cultura, el premio Cervantes (2011) fue el creador de la antipoesía. Publicó varios libros, cuyas obras más conocidas son Cancionero sin nombre, Manifiesto y Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas.

Nicanor Parra fue uno de los poetas latinoamericanos más influyentes del siglo XX. Varios autores, entre ellos, Harold Bloom, lo consideraron uno de los mejores poetas de Occidente.

Compartimos el siguiente texto del poeta colombiano Ramiro Lagos sobre su encuentro con el antipoeta.



Por: Ramiro Lagos.


El premio Cervantes otorgado al poeta chileno Nicanor Parra no fue una sorpresa. Fue sorpresa que no se lo hubieran otorgado antes. Fue sorpresa también histórica la que se produjo en tiempo de la dictadura de Pinochet al haber sido Nicanor el único poeta de Chile que no se exiló. Esto puso en duda su actitud, criticada, ante la persecución del régimen “pinochancro” contra los intelectuales chilenos. Pero ello tuvo una explicación del anti-poeta. En la visita clandestina que le hice al poeta en Chile, allá en el año de 1978, yo le pregunté: “¿Por qué, Nicanor, no te exilaste?”. A lo que me contestó (y este no es el texto fiel): “Sería lo último que hubiese hecho en un país que tanto quiero. De Chile no me saca nadie ni yo mismo me saco”. 


Mi anti-poesía se originó en las “Gotas amargas

Por otra parte, sin exilarse, había montado en su misma patria el baluarte de su resistencia: organizó un espectáculo teatral llamado “Las hojas de Parra”. Y, como si fuesen hojas de su papel opositor, eran las de un manifiesto directo o indirecto contra el régimen del oprobio. Valiente, realmente fue la actitud de Nicanor Parra por haber sido el poeta más representativo, después de Neruda, que no quiso exilarse y se quedó en sus pagos, sacudiendo “las hojas de Parra” contra el viento oprimido de su país. Ello lo constaté en diálogo con él en su bucólica morada andina. Y no olvido que al despedirme del anti-poeta, después de una larga tertulia clandestina, le pregunté que si no quería enviar un poema de su anti-poesía a Colombia, a lo que me contestó: “Con mucho gusto envió un soneto”. Era un soneto de doce líneas blancas sin texto. Lo que se interpretaba como un soneto mudo, censurado. Diríase que un soneto escrito con puño duro de opositor al régimen. Al fin y al cabo del puño iconoclasta de su anti-poesía...Que por cierto su poética es un legado de nuestro Parnaso colombiano, según lo reconoció el Premio Cervantes Nicanor Parra: “Mi anti-poesía se originó en las “Gotas amargas” de José Asunción Silva”. Este concepto lo comparte, mi colega universitario el poeta Mark Smith Soto, quien se doctoró con una tesis sobre el poeta colombiano, y al respecto, sostiene: “Las “Gotas amargas”, es obvio, representan un deseo de destruir y socavar totalmente, los ideales más consagrados de la sociedad contemporánea”. Y yo concluyo que la contemporaneidad, no la del Silva de “El Nocturno”, sino la del Silva de “Gotas amargas” se hace eco reconocido en la antipoesía de Nicanor Parra, y se podría agregar que hasta hay anti-poesía entre los poetas que han sabido llevar la poesía al pueblo indignado contra el sistema subyugante, sin olvidar que Silva también es autor de un manifiesto titulado “La musa indignación.”


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