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Reseña de “Hace miedo aquí”, de Liliana Díaz Mindurry

Por: Dioni Arroyo Merino


Manual para aprender a vivir en un mundo sin certezas.




“(…) y era el cielo de Ciudad Oscura cayendo en pedazos sobre la carne amarga, la araña lentísima en el agua, la basura, la delicia.”

La editorial Huso está llevando a cabo una labor maravillosa para la divulgación de la literatura, publicando en España los clásicos contemporáneos que aún no existían en nuestro mercado editorial, corrigiendo una anomalía de la que disfrutaremos los lectores, y con la edición de lujo de Hace miedo aquí, de Liliana Díaz Mindurry, publicado por primera vez en Argentina en el año 2004, podremos sumergirnos en un universo alternativo e insólito, en el que se desdibuja la realidad y nos encariñamos con personajes castigados por la existencia.

Hace miedo aquí, es una de esas obras que no deja de sorprendernos página a página, escrito con maestría por una de las autoras más importantes del panorama latinoamericano actual, que invita a contagiarnos de su prosa poética, del cúmulo de realidades alternativas que se desdoblan y yuxtaponen para mostrarnos la vida desde ángulos diferentes, en los que la realidad solo es una posibilidad, una opción, algo pueril y secundario, prescindible y pasajero.

H.P. Lovecraft, creador de los mitos de Cthulhu, llegaría a decir en La Casa Maldita, que “aquel lugar olía a fiebre…”. ¿A qué huele el miedo? La autora perturbará nuestros sentidos explicándonos que aquí hace frío, miedo, fiebre, dolor, “hace un deseo imposible y hace muerte”. A medida que continuamos con la lectura, somos conscientes de que nos adentramos en los camarotes de un barco a la deriva, y el poder está en manos de quienes son capaces de manipular el lenguaje. El lenguaje, tan maltratado como deificado, símbolo del desencanto del posmodernismo, que nos insiste en que su misión es moldear, crear y desfigurar la realidad a su capricho. El lenguaje genera y produce pensamiento, y quienes tengan el poder de dominarlo, ejercerán un control ilimitado.

Hallaremos le universo de los Tristes, donde todo se encuentra bajo el control de una fuerza desconocida, y la realidad, fenecida tras el retroceso de la razón, muerta en su lucha por comprender las claves del tríptico de “El jardín de las delicias”, se transforma en un “como si…”. En ese inhóspito mundo de los Tristes, las palabras se emplean para mentir, y se prohíben algunos términos, como “jardín”, y otros como “delicia” se dejan en manos de los poderosos.


 

Hace miedo aquí nos invita a disfrutar de una estructura innovadora y del derroche de recursos narrativos, estilísticos y provocadores de una gran escritora, con una calidad literaria de enorme magnitud

Nuestro personaje se desnuda bajo la atenta mirada del lector, presentándose en segunda persona para causar desasosiego, produciéndose el mismo efecto que desarrolló Masahiro Mori en su teoría del “valle inquietante”, un ser que no resulta indiferente a nadie pero que nos provoca rechazo, obligando a abandonar nuestras creencias, dogmas o axiomas, generando un impacto que nos desorienta. Nos encontramos ante un ser siniestro aquejado por la fiebre y pesadillas que lo atormentan, y que consigue traspasar el papel para transmitirnos su maldición. Un joven fascinado ante la presencia de la imagen más seductora de la creación, “El jardín de las delicias”, de El Bosco, repleto de claves y pistas que sacudirán su vida, de elementos alegóricos referidos a la realidad que nos muestran los sentidos, que poco a poco, capítulo a capítulo, nos van comunicando pequeños mensajes que, tal vez, no sean del todo ficción.

Su vida y su mundo, en el que el poder es un juego manipulador al que todos sirven, que esclaviza destinos y desvanece cualquier efímera esperanza. El poder lo poseen quienes controlan el lenguaje a su voluntad, en un laberinto de universos virtuales, porque “hemos inventado las palabras para mentir”. Por eso, los personajes que atraviesan las trincheras del miedo, son un reflejo de la conmoción de una sociedad que ha normalizado el dolor, el sufrimiento, que ha sido incapaz de enfrentarse a sus pesadillas y vive acosada, torturada por ellas. “Como si fuera real”, jugando siempre con realidades alternativas y virtuales, triangularizando el existencialismo y las obsesiones humanas, de manera kafkiana y con la misma lucidez de Murakami al construir la orwelliana 1Q84. Profundizando en los significados de la insatisfacción que produce el posmodernismo, el sinsabor de una época en la que la verdad está ausente, en el dominio absoluto de lo relativo y de las incertidumbres. Nos revelará que “lo que te hace sufrir siempre es real porque no consigues negar el sufrimiento”.

Hace miedo aquí nos describe a los extraños, seres procedentes de otros mundos a los que se les intenta asesinar, lobotomizar, torturar, y entre ellos no pueden faltar los artistas, aquejados de locuras y patologías mentales que les impulsan a guiarse por la libertad, como si fuese posible, convirtiéndose en un guiño, una advertencia a nuestra nueva realidad política, en la que la creatividad artística es vigilada bajo ridículos e inquisitoriales patrones de conducta, y el menor desvío que cuestione el statu quo, el poder establecido, se castiga con la privación de libertad, con la pena de prisión.

Por todo ello, al finalizar el libro, lo más estremecedor es el hecho de que comprendemos que se pueda comparar el miedo con el clima, y sintamos que, en nuestra vida cotidiana, también hace miedo.

Hace miedo aquí nos invita a disfrutar de una estructura innovadora y del derroche de recursos narrativos, estilísticos y provocadores de una gran escritora, con una calidad literaria de enorme magnitud, pero además de gozar, de entretener, consigue que nuestra imaginación y nuestra mente, reflexione sobre las incertidumbres de la vida, sobre lo que significa la verdad, y hasta qué punto la manipulación del lenguaje crea el pensamiento y deforma nuestra realidad.

Este libro es imprescindible en nuestro tiempo, porque parece haber sido escrito para cada uno de nosotros y en este momento de la historia, como un regalo del destino que, si sabemos comprender su intencionalidad, podremos extraer toda su sabiduría, aprender de los mensajes ocultos que se intercalan entre sus páginas. Y os aseguro que dejará una profunda huella en vuestras creencias.

Liliana Díaz Mindurry, porteña de nacimiento, ha publicado cerca de veinticinco libros, alzándose con el prestigioso Premio Planeta del Cono Sur por Pequeña música nocturna, además de numerosos premios y reconocimientos internacionales a lo largo de su carrera literaria. Con Hace miedo aquí, lleva a cabo una acertada incursión en el género fantástico con ambición de renovarlo, y enriqueciéndolo aportando elementos que, sin duda alguna, sabrá admirar el lector de nuestro país.

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