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Ministerio de Cultura de Colombia

Editoriales independientes: un oficio quijotesco

Cinco editoriales latinoamericanas reflexionan sobre el difícil oficio de publicar un libro en mercados dominados por las editoriales comerciales y a veces signados por las adversidades económicas y políticas como en el caso de Venezuela.


Por: Dulce María Ramos*


Las editoriales independientes son para el lector ventanas para descubrir nuevas voces, nuevos autores, quizás hasta una joya literaria. Emprender una empresa de este tipo, y más en Latinoamérica, no es un asunto sencillo, se requiere de personas apasionadas que creen fielmente en el poder de la lectura y la palabra.

Las editoriales Angosta (Colombia), El Fakir (Ecuador), Eclepsidra (Venezuela), Calixta Editores (Colombia) y Oscar Todtmann Editores (Venezuela) nos hablan del quijotesco oficio de publicar un libro.


Alexandra Pareja: “Un emprendimiento de este tipo es una labor altruista”.


La editorial Angosta, creada por Héctor Abad Faciolince, cumplirá pronto dos años en el mercado editorial colombiano. Para su gerente Alexandra Pareja, el auge de las editoriales independientes en el país ha sido positivo: “En Colombia, empezar cualquier negocio, es complicado, pero no imposible. En el ámbito cultural, lo realmente difícil es que llegue a ser rentable. Un emprendimiento de este tipo es un acto altruista pero precisamente de eso se trata, de unir esfuerzos para lograr tener un impacto en la sociedad. Siendo conscientes de la realidad, una editorial independiente se puede sostener y encontrar el camino”.

Hasta la fecha, Angosta ha publicado autores como Alonso Cueto, Santiago Gamboa, Juliana Restrepo, Orlando Echeverri Benedetti, entre otros: “Queremos crear para el lector una biblioteca asequible, bonita y de gran contenido”. Pareja señaló además que la editorial recibe los trabajos de los autores que quieran ser leídos: “A nuestros autores les ofrecemos apertura, a nuestros lectores, selección”, lema que caracteriza la misión de la editorial.





Gabriela Alemán: “Es un trabajo muy demandante”.


La escritora y periodista Gabriela Alemán fundó hace dos años en Ecuador la editorial El Fakir, nombre tomado del apodo dado al escritor César Dávila Andrade, uno de los más importantes del siglo xx en la literatura ecuatoriana. Alemán reconoce que, si bien el año pasado en su país se creó una asociación y que ha tenido la oportunidad de asistir a ferias internacionales y poder viajar con los libros a Buenos Aires y Bogotá, ser una editorial independiente en Latinoamérica es una labor cuesta arriba: “El ecosistema para que funcione una editorial independiente, sin subvenciones estatales, es complicado y podría mejorarse. Es difícil dejar los libros en consignación en las grandes cadenas, apenas hay librerías en dos ciudades, en las demás ciudades del Ecuador hay papelerías que funcionan también como librerías o estas son negocios familiares muy pequeños, temerosos de recibir libros de ficción”.

A la fecha, El Fakir ha publicado la edición ecuatoriana de Bogotá 39, el primer volumen de ciencia ficción ecuatoriana, una novela gráfica de Fabián Patinho, la compilación de los textos teatrales de Santiago Roldós y en ocasión a los cien años del nacimiento de César Dávila Andrade están preparando un libro con sus cuentos, tres de ellos en formato cómic realizado por Carlos Villareal Kwasek y dos cuentos ilustrados por Eduardo Villacís y Luigi Stornaiolo.

En relación a la rentabilidad de una editorial independiente, Alemán dijo: “En las ferias los libros salen y hay muchos lectores, pero es un trabajo muy demandante, con pocas ventas esporádicas a lo largo del año”.


Carmen Verde: “Los libros tienen su destino”.


Hace veinticinco años apareció en el mercado editorial venezolano Eclepsidra. Su editora es la poeta Carmen Verde, una mujer apasionada por la literatura y el deseo de ofrecer buenos libros a pesar de las dificultades: “Es muy costoso editar en estos momentos, los precios de las imprentas están dolarizados. Hasta hace poco las editoriales independientes tenían la posibilidad de recibir apoyo o patrocinio de muchas empresas privadas, pero algunas han emigrado y las que quedan han tenido que reorientar su apoyo a la asistencia social por toda la situación que está viviendo el país”.

Sin embargo, Verde es optimista y no le atormenta publicar grandes cantidades de títulos. Su premisa es ofrecer buenos títulos y la editorial se adapta a las pocas posibilidades que ofrece hoy el mercado venezolano: “Nosotros somos una editorial sin fines de lucro, además siempre hemos trabajado con libros literarios: narrativa, ensayo, poesía, dramaturgia; que si bien no son libros rentables ofrecen calidad. Lo quijotesco en este oficio es que existan editores que apuesten aún por la literatura, yo creo que ahí está la trascendencia, lo humano”.

Este año la editorial Eclepsidra estima presentar seis títulos, entre ellos la antología de Bogotá 39. Verde afirmó que tienen varios proyectos pero dependen mucho de la inflación y el dólar: “Los libros tienen su destino. Un editor en Venezuela y en cualquier parte del mundo debe tener mucha paciencia y perseverancia”.


María Fernanda Medrano: “La única realidad posible para mí es trabajar con los libros”.


Hace cuatro años María Fernanda Medrano y su esposo David Avendaño crearon Calixta Editores. La editora y periodista considera que las editoriales independientes en Colombia deben enfocarse en ser muy creativos al no tener la gran maquinaria económica y comunicacional de las editoriales comerciales: “Es una tarea muy difícil, pero no imposible. La experiencia de Calixta ha sido muy positiva, hemos logrado posicionarnos bastante bien en el mercado. Para nosotros es fundamental el trabajo de la mano con los autores”, afirmó Medrano.

El reto de Calixta es acercar al público a sus autores, de alguna manera cambiarle la cara a la literatura colombiana. Medrano destaca que existen muchos jóvenes, periodistas y académicos con deseos de escribir. Hasta la fecha la editorial ha publicado veintisiete autores colombianos, la mayoría noveles, y treinta y seis títulos. Entre sus próximos lanzamientos se encuentran los nuevos libros de Álvaro Vanegas, la primera novela de Jerónimo García Riaño, Camila González y José Chehab.

La principal motivación de Medrano como editora es darle al lector una experiencia única durante la lectura de un libro: “Cuando empecé el proyecto siempre me decían que me dedicara a otra cosa, que pasaría hambre. La única realidad posible para mí es trabajar con los libros y sus autores. Reconozco que es una labor muy complicada, se requiere de mucho trabajo. Es un negocio quijotesco, pero si se hace bien, puedes marcar una diferencia en el mercado”.




Luna Benítez: “Seguimos apostando por el talento literario venezolano”.


OscarTodtmann Editores lleva cuarenta años haciendo libros; su editorial Luna Benítez lleva veinte en la empresa. La difícil situación de Venezuela hace cada día más titánico el oficio editorial. Las pocas editoriales que sobreviven, siguen con estoicismo su misión: “Los que laboramos en la industria editorial, hemos visto como nuestra productividad ha ido decrescendo; sin embargo seguimos haciendo libros a través de diversas modalidades algunos por encargo, otros en coedición y excepcionalmente en la modalidad de auspicio de algún alma o empresa con espíritu filantrópico”, señala Benitez.

Este año, la editorial espera publicar ocho libros: cuatro de narrativa y cuatro de poesía de los autores Jacqueline Goldberg, Jose Miguel Roig, Karl Krispin, Mirco Ferri, Adriana Gibs, Samuel González Sejias, entre otras plumas. Benítez destacó que siempre reciben libros sorprendentes, pero lamentablemente no pueden publicar todo ante las limitaciones existentes en el mercado.

Para Benítez más que una labor quijotesca, hacer libros en Venezuela se ha convertido en una labor de sobrevivientes: “He visto desaparecer sellos editoriales, otros han dejado el país en estampida. Tratamos de encontrar vías factibles de realizar la labor e ir sorteando los avatares en los tiempos que corren para no desaparecer como editorial y seguir apostando por el talento literario venezolano”.

*DULCE MARÍA RAMOS
PERIODISTA VENEZOLANA

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