Header Ads

ads

Los cinco libros de Sílaba Editores que no debe dejar de leer en FILBo 2018

Como editorial independiente, Sílaba Editores abre sus páginas para libros y publicaciones culturales, con énfasis en literatura, crónica, memorias y ensayo de autores nacionales y extranjeros. Su objetivo ha sido el de editar libros de calidad, con hermoso diseño y profundidad en sus contenidos.


ads

Sílaba Editores llega a la Feria Internacional del Libro con lo mejor de su catálogo de novedades, entre los que se destacan los siguientes títulos:


En el nombre del padre, de Juan José Hoyos


Juan José Hoyos es un contador de historias. Sabe muy bien dónde se esconden las mejores, y va en busca de ellas. Las ha encontrado en libros, en selvas, en ríos, en campos de batalla, en suburbios, en corazones y en trincheras, e incluso en los secretos de las canciones populares. Es uno de los mejores cronistas del país. En el nombre del padre reúne un puñado de sus crónicas periodísticas, seleccionadas entre las que publicó durante doce años, cada domingo, en El Colombiano. El criterio de selección es el tema general de la lectura y los lectores en relación al significado del “padre” para Juan José. Así, como el título lo expresa, hay una secreta línea de homenajes a los padres que la vida ha ido ofreciendo a Juan José Hoyos para su formación y crecimiento espiritual, desde los antepasados y padres físicos hasta los padres de su profesión y gusto. Luis Fernando Macias.

En el nombre del padre, de Juan José Hoyos
En el nombre del padre, de Juan José Hoyos



Las calles de las ciudades ajenas, de Jorge Bustamante García

Lo primero que nos acompaña e invade al seguir las páginas de este hermoso libro es su tono juvenil, fresco, en el cual la memoria de los días idos contrasta con un presente donde el temor y el desasosiego son una constante. Libro de viajes que, paradójicamente, surge del estar detenido. Eddy, el protagonista, rememora desde la detención en Colombia sus días de estudiante de geología en la Unión Soviética, país que se abre frente a nosotros con su geografía, su historia, su literatura. El autor recrea con la sencillez de su estilo, rico en imágenes, bordeando la poesía, las aventuras de Eddy y sus compañeros de estudios, su trajinar por calles, ciudades, suburbios, poblaciones y campos de ese país que oscila entre el misterio y la luz, Rusia, así como la vieron y sintieron GogolTurguéniev, Pushkin, Chéjov. “Escribir es una manera de volcar el mundo interior”, nos dice el autor en este libro, y así lo comprobamos, al verlo frente a nosotros, resplandeciendo. Armando Romero.

Las calles de las ciudades ajenas, de Jorge Bustamante García
Las calles de las ciudades ajenas, de Jorge Bustamante García



A Tony le gusta jugar con las visitas, de Marisol Leal Acosta


Sutil, muy suave y sutil, Marisol Leal ve llegar –con luz de mañana entre la niebla– la delicada brisa de una ausencia, que sopla como sombra entre las cosas vivas, las acaricia –con la voz, inasible. Entonces nos pregunta, se pregunta ella misma –susurrando– sin esperar respuesta: Cuando se tumben las casas y los árboles... Y lo escribe contra el hermoso vaho que la noche y el frío han dejado en el cristal de la ventana, delicada, despacio, como si ella misma fuera la noche, la niebla, la ausencia... el fantasma. Tal si fuese una novela, una pequeñísima novela –callada– escrita en verso, en verso libre y muy íntimo, atado al rigor de lo que debe ser dicho, este libro está poblado de personajes, a los que Marisol ama, y que todos son tal vez uno solo, una sola vida, a orillas de esa ausencia, que como brisa pasa entre arbustos, sobre la superficie del agua del lago, y lo hace brillar y más hondo, como un alma, que está en todas partes, como el aire que nos trae el sonido del campo al quebrarse entre las manos una rama. Santiago Mutis D.

A Tony le gusta jugar con las visitas, de Marisol Leal Acosta
A Tony le gusta jugar con las visitas, de Marisol Leal Acosta


Camposanto, de Marcela Villegas


Premio de novela corta 2016 Universidad Javeriana


Esta novela nos duele sin recurrir a falsos patetismos ni sensacionalismos. El relato de la degeneración mental de la madre de la protagonista, Amalia, va aparejado con el del paisaje horroroso de las fosas comunes que ella va descubriendo a lo largo y ancho del país en ejercicio de su trabajo como antropóloga forense. Dos descomposiciones aparentemente remotas, pero en realidad cercanas. Su autora nos narra, sin estridencias, las reflexiones que un ser humano se hace ante la inminencia del olvido: el uno obligado por la naturaleza quizá injusta pero implacable de la muerte cerebral; el otro, un olvido progresivo y silencioso de los miles de muertos que habitan extraviados, víctimas de la guerra interna más reciente de nuestro país. Guido Tamayo.

Camposanto, de Marcela Villegas
Camposanto, de Marcela Villegas



Y nos robaron la clínica, de Emilio Alberto Restrepo


“Nadie compra catorce clínicas así como así, sin cometer algún delito. Nadie se hace dueño de semejantes negocios sin dejar un reguero. Sígale la pista al dinero y descubrirá que, detrás de todo, hay un sujeto gordo, insaciable y glotón, que no da la cara, pero es el que mueve los hilos”. esta frase resume las palabras de un curtido médico, personaje de esta novela, al tratar de comprender la forma como un poderoso grupo económico se apoderó de cerca de una quincena de clínicas privadas en todo el país, dejando a sus accionistas en medio de una debacle económica y moral y con las ilusiones despedazadas.

Este libro, considerado un verdadero thriller corporativo, es el segundo de la “trilogía perversa de la salud”, llamada Historia clínica, historia cínica, que comenzó en 2005 con El pabellón de la mandrágora, recrea las intimidades del caso, mientras ahonda en situaciones increíbles de los ambientes hospitalarios que el ciudadano de a pie no conoce, y que a veces ni siquiera alcanza a creer que sea posible que existan.

Una lectura que le hará estremecerse sin poder abandonar el gusto y el asombro de cada una de sus páginas.

Y nos robaron la clínica, de Emilio Alberto Restrepo
Y nos robaron la clínica, de Emilio Alberto Restrepo



No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.