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Las lecciones aprendidas de guitarras Gibson. Leyendas del pop Ep. 28

Gibson ES-335 Dot Custom Shop propiedad del autor.
Gibson ES-335 Dot Custom Shop propiedad del autor.

Desde hace ya un largo tiempo, y desde diversas fuentes, se viene especulando sobre la inminente bancarrota de la compañía de guitarras, y referente norteamericano, Gibson. Más allá de todas las posibles hipótesis y conjeturas ¿qué es lo que realmente sucedió con el gigante con sede en Nashville?


Por: Julián Franco Ocampo
leyendasdelpop@librosyletras.com


La vida es definitivamente cíclica. Así como hay ciertos fenómenos de la vida que ocurren en un espacio determinado de tiempo, lo mismo ocurre con ciertas modas y hasta algunas tendencias. Pasa el tiempo, todos parecen olvidar aquello, y un día cualquiera, se vuelve a imponer aquella tendencia del pasado que se creía olvidada.

No quiero con lo anterior, afirmar que todo está inventado, pero es cierto que vivimos una época en que se ha vuelto muy común mirar atrás, para retomar ciertos conceptos del pasado. Mirando por ejemplo ciertos diseños de electrodomésticos y ciertos automóviles, podría reforzarse esta tesis.

Hace bastantes años, me causó bastante risa, tendría yo unos 14 años, cuando leyendo la historia de The Beatles, leí, según cuenta la leyenda, que la compañía inglesa, Decca Records, los rechazó en 1962, con el argumento que los grupos con guitarra estaban pasados de moda

¿Cómo pudieron afirmar aquello, los ejecutivos de Decca? —Pensaba yo, con la ilusión de convertirme en guitarrista profesional—, el horizonte y las expectativas de aquel final de los años 80, cuando el panorama mostraba a la guitarra como elemento clave, es bastante diferente a mayo de 2018, cuando escribo esto.


No se va por la vida cambiando de guitarra, como de teléfono móvil, o sistema operativo, como aquello de “entre más nuevo, mejor


Gibson Les Paul “Joe Bonamassa” signature edition propiedad del autor, exibida en 4Works Studio.
Gibson Les Paul “Joe Bonamassa” signature edition propiedad del autor, exhibida en 4Works Studio.

El autor y su Gibson Les Paul “Joe Bonamassa” signature edition Goldtop.
El autor y su Gibson Les Paul “Joe Bonamassa” signature edition Goldtop.

El autor y su Gibson ES-335 ex- Luís Dueñas, guitarrista de “Los Speakers”. Fotografía: Sebastian Dueñas Ocampo.
El autor y su Gibson ES-335 ex- Luís Dueñas, guitarrista de “Los Speakers”. Fotografía: Sebastian Dueñas Ocampo.

Izquierda, Gibson ES-335 Dot junto a Gibson Les Paul Goldtop. Fotografía original del autor.
Izquierda, Gibson ES-335 Dot junto a Gibson Les Paul Goldtop. Fotografía original del autor.



Parece que al final, los ejecutivos de Decca, sin saberlo, 56 años después, tendrían la razón. El auge de nuevas corrientes musicales que recurren en su totalidad a la electrónica, y a los trucos de estudio, en donde “fabrican” artistas y estrellas que no lo son, como si se tratara de una fabrica de nuevas tendencias, muestran que ahora la guitarra, es un elemento innecesario. Me cuesta creen que es así, pero para el más escéptico, como yo lo soy, están las estadísticas.

Esto por un lado. Por el otro lado, cuando hace unos años, buscando una guitarra, me encontré con aquel sistema de Gibson, en que las cuerdas se afinan automáticamente, por medio de un complejo, pero efectivo mecanismo que las mantiene entonadas, la verdad que esto no me hizo ninguna gracia. Sentí que algo se estaba perdiendo. Un no sé qué, pero algo ya no era como antes…

Irónicamente, el mismo día en que Gibson, uno de los fabricantes más grandes de guitarras, y de renombre, e historia legendaria, además de 116 años en el negocio, se declaró en bancarrota, el primero de mayo de 2018, ese mismo día, tuve acceso a una guitarra eléctrica de ellos mismos, fabricada en épocas en que el panorama de la guitarra, era prometedor y con un amplio horizonte. De entre algunas características de esta guitarra, está la calidad de fabricación, la atención al detalle, la selección de maderas, y como la cereza que le faltara al pastel, ese sabor, y aroma “vintage”que desprende aquella guitarra solo al abrir su estuche…

Para los verdaderos amantes de la guitarra eléctrica, esa variable atemporal de la guitarra, es bastante válida y hace parte del encanto. No se va por la vida cambiando de guitarra, como de teléfono móvil, o sistema operativo, como aquello de “entre más nuevo, mejor”. Entre más historia, y más edad acumule nuestro instrumento, más cómodo, y más confortable lo sentimos en nuestras manos.

Al parecer, la gerencia y la administración de Gibson, no ha tenido nada de lo anterior en cuenta: por un lado, sabemos de antemano, que el mundo de la guitarra, está atravesando un difícil momento. Es inferior, —de acuerdo al número de ventas de los últimos años—, el volumen total de guitarras vendidas. Eso muestra que la juventud no está interesada en aprender a tocar la guitarra tanto como antes.


En 2017, Fender resolvió cambiar el nombre, y ahora hay toda una carta de “sabores”derivadas del modelo Stratocaster. ¿Para qué lo hacen? ¿Por qué el objetivo es siempre confundir más al comprador?


Gibson ES-335 Dot. Fotografía original del autor.
Gibson ES-335 Dot. Fotografía original del autor.

Izquierda: Fender Stratocaster American Standard y Fender Stratocaster Highway One, propiedad del autor.
Izquierda: Fender Stratocaster American Standard y Fender Stratocaster Highway One, propiedad del autor. 

Gibson ES-335 Dot Custom Shop propiedad del autor.
Gibson ES-335 Dot Custom Shop propiedad del autor.

Estuche original Gibson de 1982 propiedad del autor.
Estuche original Gibson de 1982 propiedad del autor.



Además de esto, el comprador de guitarras Gibson, compra una guitarra de este alto precio y valor, asumiendo que compra un instrumento legendario, con una tradición, y una calidad como ningún otro. La gente compra ciertas marcas de productos electrónicos, porque en teoría son innovadores, pero no recuerdo que alguien venga a decirme que compra una guitarra Gibson por su innovación y tecnología de punta.

En contraposición a esto, resulta que uno de los pilares sobre los cuales Gibson ha trazado su estrategia de expansión durante los últimos años, es justamente la innovación, lo cual por supuesto no está mal, pero si se trata de una compañía, con otro perfil de comprador, parece que no es de esos casos en donde la compañía realmente le importe qué opinan sus potenciales clientes. La estrategia, es opuesta a lo que se esperaría de Gibson desde el punto de vista de una marca legendaria.

… y siempre está el factor, relación calidad-precio: por ese mismo valor de una costosísima guitarra Gibson, el mercado ofrece guitarras premiun, como Fender, PRS, Ibanez, Jackson, ESP, etc., que por menos valor, se ajustan a la calidad que el consumidor espera al invertir cierta cantidad de dinero en cada una de ellas. La calidad de las guitarras Gibson nuevas, no atraviesa tampoco su mejor momento.

Cuando era niño, suponía que las guitarras, eran de las pocas cosas que con los años, no cambiaban. Seguramente por eso, veía muchas veces con cierto desdén, cuando de un año al siguiente, cambiaban ciertas características, y luego leía en los reportes que no necesariamente ese cambio era para bien. Aun intentando comprender que ciertos cambios son necesarios, está visto que para Gibson fue como tomar el camino de una vía sin salida.

…Y por lo visto, Fender también nos trae de vez en cuando alguna que otra “perla”: La Fender Stratocaster Standard, es todo un referente en cuanto a guitarras. No en vano, es con la que se ha escrito gran parte de la historia del Rock, La historia de la música. En 2017, Fender resolvió cambiar el nombre, y ahora hay toda una carta de “sabores”derivadas del modelo Stratocaster. ¿Para qué lo hacen? ¿Por qué el objetivo es siempre confundir más al comprador?

Pueda que la juventud ahora esté interesada en otras cosas, pero si no se les da argumentos para volver a la guitarra, y lo único que se ofrece es como ahora ocurre en todo, el camino fácil como ejemplo particular, unos afinadores automáticos, esa definitivamente tampoco es manera de tratar a los profesionales que por años han consumido caras guitarras Gibson, que por cierto, no vamos a cambiar como lo hacen algunos, de teléfono iPhone cada año…

*JULIÁN FRANCO OCAMPO.

Comunicador Social y Periodista, amante de la música, músico por adopción. Ha trabajado como corrector de estilo, programador, editor de video, locutor y compositor de música corporativa, actualmente se desempeña también como docente de fotografía. Leer más AQUÍ
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