Un café en Buenos Aires con el periodista Mauro Yakimiuk

Siempre que uno hace algo público, ya sea teatro o publicar un libro, sabe que puede encontrarse con críticas”

Foto: cortesía

Por: Pablo di Marco* / Especial para Libros & Letras

El día que se analice el panorama literario argentino de principios del siglo XXI habrá que repasar las entrevistas de Mauro Yakimiuk, ya que no hay periodista que haya entrevistado a más autores argentinos que él. Pero Yakimiuk es mucho más que un excelente y constante retratista de nuestro tiempo, también es dramaturgo y director de teatro. Y hace apenas semanas publicó Esos no son todos los vicios (Azul Francia editorial), su primera novela. Intuyo con alegría que no nos alcanzará un solo café para hablar de tantos temas.

—En el ambiente literario algunos no saben que sos dramaturgo y director de teatro. Hablame un poco de esa faceta de tu vida.
Siempre me gustó el teatro y empecé a trabajar en ese ambiente por un amigo actor que estaba con algunos proyectos. Así me fui metiendo y capacitando. Estudié dramaturgia con Mariana Mazover y Producción Teatral con Gustavo Schraier. Luego de leer la novela 2022 – La Guerra del Gallo de Juan Guinot surgió la idea de poder llevarla a teatro, se lo planteé al actor Martín Amuy-Walsh y luego al escritor. Así fue que dirigí por primera vez una obra. Después, dirigí varias más, algunas de mi autoría. Igualmente, siempre vuelvo a La Guerra del Gallo, es una obra que me moviliza y que tiene que ver con Malvinas.

—No creo que haya un periodista que haya entrevistado a tantos escritores argentinos como vos. El mismo Luis Mey escribió que soñaba con ser entrevistado por vos, ya que en tu blog “Entre vidas” se juntaban los mejores nombres de la literatura nacional. ¿Cuándo comenzaste con “Entre vidas”?
Comencé el blog el 5 de julio de 2009 con unas pocas líneas en las que informaba cómo iba a ser el blog y por qué el nacimiento del mismo. Desde el 2009 hasta hoy pasaron una gran cantidad de entrevistados, en su mayoría son escritores, pero también buceando en el blog pueden leer entrevistas a actores, actrices y periodistas.

—¿Cómo surgió la idea?
La idea surgió junto con un amigo mío que también es periodista, Mariano Pagnucco. La entrevista es un género que siempre me gustó y un día hablando con él creamos “Entre Vidas”. Después Mariano por una cuestión de tiempo tuvo que dejar el blog.

—¿Recordás quién fue tu primer entrevistado?
El primero que aparece en el blog es el guionista Pedro Saborido, pero esa entrevista la hizo Mariano. La segunda entrevista la realicé yo y fue al periodista Carlos Ulanovsky. Me acuerdo que lo cité en un bar cerca de Alto Palermo y conversamos un rato largo. Fue una de las entrevistas que más disfruté y a su vez fue una linda prueba ya que Ulanovsky es un excelente entrevistador.

—Ya sé que serán muchas, pero nombrame alguna entrevista que hayas disfrutado especialmente.
Además de la de Ulanovsky, me gustó mucho entrevistar a ConcepciónChina” Zorrilla.

—Qué suerte poder entrevistar a China Zorrilla. Tan sabia como adorable esa mujer.
Sí, fue muy cálida conmigo.

—Contame alguna anécdota de ese encuentro.
Recuerdo que la nota la hice en su casa en el 2009. Ese día me contó infinidad de cosas de su extensa trayectoria y entre ello, una anécdota maravillosa que transcribo en sus palabras: “Yo un día iba en un taxi, me llevaba un tachero joven, buen mozo pero que estaba de malhumor, entonces le pedí que me contara lo que le estaba pasando. Me contó que había pedido un dinero prestado y que no podía devolverlo porque se lo había gastado. Le respondí que yo se la prestaba, justo tenía ese dinero en la cartera. Me respondió que no tenía por qué prestarle la plata. Entonces le contesté que era grande y que yo con mi plata podía hacer lo que quisiera. Le terminé dando la plata y pensé que ese dinero lo tenía que dar por perdido. Ni siquiera me había preguntado si yo era China Zorrilla, calculo que habrá ido a ver alguna de mis películas. Pasa mucho tiempo y recibo una carta que decía: “Estimada China, querría invitarla a almorzar” y yo me preguntaba quién podía ser ese admirador y aparece el tachero. Me toca el timbre y me lleva a almorzar a su casa, un conventillo divino, muy prolijo, un corredor largo y al fondo un comedor muy lindo. Comimos una carne muy rica y un postre de dulce de leche. Me despide diciéndome “Muchas gracias, China”, y me devolvió la plata. Increíble. Este cuento es importante porque en principio la gente es desconfiada. Cuando alguien pide porque tiene un chico enfermo en el hospital, la gente desconfía. ¿Y si es verdad?”

—Buenísima. ¡Qué ganas de estar ahí con vos escuchando a la China contar esa historia! Pero no todos son China Zorrilla, y entrevistar a escritores no siempre es sencillo. ¿Tuviste alguna decepción? Me refiero a algún autor que te haya pedido plata por una entrevista, respuestas plagadas de errores ortográficos, desgano…
La verdad que por ahora ningún escritor me pidió plata para que le haga una nota, me parecería terrible si eso sucediera. Cada tanto algún entrevistado con desgano aparece. Respondiendo con monosílabas o sin remarla mucho. El blog da la posibilidad de desarrollar cada respuesta y a veces, hay gente que aprovecha y se luce… Otra, todo lo contrario.

—¿Hay algún entrevistado que se haya negado a que lo entrevistes?
Por ahora, todos aceptaron gustosos. Lo que sí me pasó es con “Entre Vidas TV”, ahí me envían videos los escritores leyendo un fragmento de algo propio y algunos se negaron, pero por una cuestión de timidez a leer frente a la cámara.

—¡Ese soy yo! Hace dos meses que me pediste un video y todavía no te lo mandé. Te prometo que ya le perderé el miedo a la cámara. Igual creo que la culpa es tuya. Deberías invitarme a almorzar. Entre un par de buenos vinos seguro que me animo a leerte algo frente a cámara.
Estás invitado a almorzar y hablar de literatura y de mi querido Boca Juniors cuando gustes, Pablo. Y de paso, grabas un video para “Entre Vidas TV” y lo subo a instagram.

—Listo, arreglamos para esta misma semana. Eso sí, voy con mi camiseta de River. La vamos a pasar diez puntos más allá de cualquier camiseta. Decime, Mauro: Tanto los escritores como los actores tienen fama de ser… llamémoslos particulares, y vos conocés muy bien a unos y a otros. ¿Qué semejanzas y diferencias encontrás entre ambos mundos?
Cada mundo tiene sus pro y sus contra. Seguramente hay egos y narcisismo en ambos. Y también mucho remar para ver surgir proyectos, ya que tanto en el teatro independiente como en la literatura, los que publicamos en editoriales chicas nos encontramos con muchos obstáculos. En cuanto a diferencias creo que en el ambiente literario se dan más cofradías, en el buen sentido de la palabra. Grandes amigos he hecho en la literatura y sé que son personas muy generosas.

—Hace pocas semanas publicaste tu primera novela, Esos no son todos los vicios (Azul Francia Editorial). ¿Cuál fue el primer escollo que debiste sortear al pasar de escribir una obra de teatro a escribir una novela?
La escritura es muy diferente. En una obra de teatro si bien suelen ser menos hojas se maneja mucho por la acción. Se escribe con didascalias. Se profundiza más en la escritura de diálogos y no hay tanto desarrollo como sí lo hay en una novela. El primer escollo fue la extensión, pero el entender que una novela es una ilación de cuentos me permitió ir escribiendo situaciones cortas en cada capítulo y luego fui inyectando poética, más texto, descripciones, etc.


(...) el entender que una novela es una ilación de cuentos me permitió ir escribiendo situaciones cortas en cada capítulo y luego fui inyectando poética

—Antes hablaste de didascalias. Contá qué son, que más de uno no debe saberlo.
Las didascalias son las acotaciones que se hacen entre paréntesis indicando expresiones, gestualidad, tono de voz. Las acciones que los actores realizan. Son acotaciones que no forman parte del texto pronunciado por los actores.

—En estos días raros en que los escritores parecen muy preocupados por no ofender al lector, vos escribiste una novela cruda, poco amable. ¿Sos consciente de que te podías exponer a más de una crítica? ¿Buscaste esa crudeza desde el minuto cero, o la propia escritura de la novela te fue llevando a ese estilo?
Siempre que uno hace algo público, ya sea teatro o publicar un libro, sabe que puede encontrarse con críticas. La realidad que desde el primer momento quería escribir acerca de un personaje desalmado y que la historia tuviera crudeza. Y creo que lo conseguí, es una historia que no es políticamente correcta. En el taller con Luis Mey aprendí que nunca hay que juzgar a un personaje y que yo escribo ficción, por ende, tengo que tener la libertad de escribir sin limitarme con lo que un personaje haga. Le preguntaron al escritor Hanif Kureishi qué consejos les da a sus alumnos y respondió que escriban en contra de su decencia, de su dulzura, que no se repriman y que sean salvajes. Espero que las críticas sean buenas y llegue a muchos lectores. Disfruté mucho escribiendo ésta historia. Es muy dinámica y tiene un estilo cinematográfico. Ojalá algún día pueda ver mi novela en el cine.

—Presentaste tu novela ante un centenar de lectores y amigos. Un escritor es un tipo que da lo mejor de sí en soledad, por lo tanto no siempre le resulta sencillo ocupar, de un segundo al otro, el centro de la escena.  ¿Cómo viviste ese momento? ¿El disfrute se impuso a los nervios?
Fue un momento maravilloso que pude vivir junto a mi pequeño hijo Bautista, a mis viejos, a amigos de toda la vida, a amigos que me ha dado la literaria y a gente del ambiente literario que estimo. Tuvo la suerte de tener los mejores presentadores que podía tener: Luis Mey, Giselle Aronson, Juan Guinot y Pablo Martínez Burkett. Además, la música de Javier Amuy y contar con el apoyo de Azul Francia Editorial a cargo de la querida Francisca Mauas. Fue un momento mágico que disfruté mucho. Si bien al principio estaba un poco nervioso, después me fui relajando y la pasé bárbaro.

 —¿Y ahora qué se viene, Mauro? ¿Una obra de teatro? ¿Otra novela?
Se viene una obra para este año y un posiblemente una novela para el año que viene. El viernes 2 de noviembre a las 21:30 horas reestrenamos el unipersonal La Guerra del Gallo, escrito por Juan Guinot, protagonizado por Martín Amuy-Walsh y dirigido por mí. Vamos a estar en Dynart Espacio de Arte, en Buenos Aires. Además, sigo escribiendo narrativa y el año que viene saldría mi segunda novela así que muy contento de poder seguir escribiendo historias, y si se publican, mucho mejor. También tengo ganas de escribir una novela infantil o juvenil, ya llegará el momento.

 —Vamos con la última pregunta de Un café en Buenos Aires, Mauro: te regalo la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier artista de cualquier época. Contame quién sería, a qué bar lo llevarías, y qué pregunta le harías.
Iría de copas con el escritor Charles Bukowski ya que es uno de mis autores preferidos. Lo llevaría a El Benny Bar, que es el lugar en el que presenté mi novela Esos no son todos los vicios, y le preguntaría si realmente lo que hacía era un personaje o si realmente era tan desastroso.

*Pablo Hernán Di Marco.

Desde Buenos Aires trabaja vía internet en la corrección de estilo de cuentos y novelas. Autor de las novelas Las horas derramadasTríptico del desamparo y Espiral. Colaborador de la editorial Ojo de Poeta y columnista de la revista cultural Libros & Letras.

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