La ola detenida: un estremecedor retrato de Venezuela

A través de su personaje principal, Magadalena Yaracuy, una mujer detective,  contratada para dar con el paradero de una joven española que ha desperecido en Caracas, el autor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez hace una radiografía de la crisis que actualmente atraviesa su país. 


Juan Carlos Méndez Gúedez presenta en Bogotá 
su  novela La ola detenida

El autor conversará con Pedro Badrán Padauí

Fecha: Viernes 9 de Noviembre de 2018
Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Librería del Fondo de Cultura Económica
(Calle 11 #5-60)
Entrada Libre

Sobre la novela

La ola detenida es un thriller apasionante, cuyo escenario es la ciudad de Caracas donde se ha perdido el rastro de la española Begoña, hija díscola de un influyente político conservador. Para averiguar su paradero, la familia de la chica contrata a Magdalena Yaracuy, original detective que para resolver sus casos combina la santería, las artes marciales y una certera puntería con las armas de fuego.

Pero la desaparición de Begoña se complica.

Crímenes sanguinarios, grupos paramilitares, secuestradores, narcotraficantes y militares corruptos, rodean el mundo de esta muchacha que quizá ha cometido el error de enterarse de peligrosos secretos en un país aplastado por la escasez, el miedo y la violencia. Magdalena Yaracuy deberá echar mano de su agudeza, su intuición y en una feroz carrera contra el tiempo rescatar a su cliente antes de que sea capturada por los múltiples enemigos que desean exterminarla.

Un thriller original, trepidante y de plena actualidad que no da tregua al lector.

Juan Carlos Méndez Guédez nos comparte algunos detalles del proceso creativo de La ola detenida


Así nace La ola detenida 

"María Lionza es la deidad máxima de la religiosidad propia que hay en Venezuela: el espiritismo marialioncero. No soy un experto en religiones, pero no creo que sea muy común que la máxima entidad sagrada de una religión sea una mujer. Así que digamos que en el principio de esta novela estaba el deseo de hablar oblicuamente de esa diosa. Me encontraba en Aix-enProvence en una residencia para escritores. Faltaban días para concluir esa experiencia y ya había cerrado el texto narrativo que debía entregar a los organizadores. Tenía tiempo para seguir escribiendo y quise aprovechar esos días para lanzarme a un nuevo proyecto. Desde hace años, imaginaba la posibilidad de escribir un policial “clásico”, un texto que se ciñese a ese esquema (en la medida en que yo soy capaz de ceñirme a estos deliciosos géneros tan codificados)". 

"Había pensado, por mis lecturas de Georges Simenon o Fred Vargas que lo que más destaca en este tipo de libros es la presencia de un personaje poderoso, llamativo, particular, y creía tener entre manos uno de esos personajes: una detective que se apoyaba en la brujería para resolver sus casos, una mujer enamoradiza, independiente, de una gran vitalidad. Así que me puse manos a la obra. En cuatro días tenía cincuenta páginas; era obvio que yo estaba tomado por la voz y los actos de aquella mujer, a quien llamé Magdalena, ya que se supone que en esa zona de Francia donde yo me encontraba, había desembarcado María Magdalena, el personaje bíblico". 

Magdalena Yaracuy, su protagonista


"Es una mujer culta, inteligente, independiente, luchadora, y ama el espiritismo marialioncero y las artes mágicas, pero no tiene un talento especial para ellas. Ese es uno de sus grandes dramas; le apasiona algo para lo que posee una capacidad limitada; pero lo compensa con su excelente puntería con las armas de fuego, su conocimiento de las artes marciales, su agudeza y su inteligencia analítica".

"Magdalena Yaracuy es una mujer enamoradiza, irónica, solitaria y a la vez amorosa. Vive las relaciones humanas con intensidad, ternura y escepticismo. Lo mejor y lo peor de su vida surgen de ese apasionamiento suyo con el que enfrenta este caso que debe resolver en La ola detenida. Un caso complicado porque deberá enfrentar peligrosos pistoleros, grupos paramilitares, narcos, espías, servicios de inteligencia, que intentarán impedir a toda costa que logre salvar a Begoña de Sotomayor, la española que ha desaparecido en Caracas sin dejar rastro".

Caracas, la ciudad que inspiró la historia 


"Mi personaje, Magdalena Yaracuy ama Caracas, aunque la teme y la respeta".

"Adoro Caracas, pero no puedo ocultar que Caracas es ahora la ciudad más peligrosa del mundo. Su porcentaje de homicidios, la impunidad con que se cometen delitos, la participación absolutamente clara de las fuerzas policiales y militares dentro de la criminalidad, la represión de las protestas, la inoperancia de un poder judicial que no persigue a los delincuentes sino a los adversarios políticos, todos esos elementos la convierten en un lugar muy inseguro".

"Escuché una vez algo muy doloroso.  Alguien decía: “los caraqueños ya no salimos a la calle salvo en dos ocasiones: cuando hay que enterrar a un amigo o familiar que han asesinado los delincuentes o los militares; y cuando vamos a despedir al aeropuerto a algún ser querido que se marcha del país”.

En Caracas la delincuencia utiliza armamento militar de primera calidad. Granadas; fusiles de asalto que sólo deberían estar en manos de las fuerzas armadas. No es complicado imaginarse cómo sucede ese trasvase de armamento".

"Por otro lado, el gobierno utilizó las estructuras delictivas ya existentes para crear grupos paramilitares llamados “colectivos” que cumplen funciones de exterminio y persecución de las protestas contra el régimen, y que también tienen toda una infraestructura vinculada al robo, el secuestro y el tráfico de drogas".

No es algo original. Imposible olvidar a los Tonton Macoutes de Duvalier, delincuentes que respaldaban aquella dictadura.

"Caracas, históricamente, fue una ciudad con cierto nivel de peligrosidad, pero nada comparable al infierno de este momento. Yo crecí en un barrio popular, lleno de gente maravillosa, entrañable, pero también caracterizado por su peligrosidad. Una zona de la ciudad donde ahora mismo los taxis no se atreven a llevarme de noche. El caso es que los años en los que yo viví y crecí allí, dentro de cierta medida vivimos una existencia feliz, normal, en la que yo iba a fiestas, iba al cine, estudiaba, regresaba a casa en la noche. Eso ahora es imposible".

"Pero Caracas fue, y espero que vuelva a ser, un lugar maravilloso y especial. Era la ciudad soñada por personas del mundo entero, y en sus calles se reunieron personas de todo el país, y también de España, Portugal, Italia, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay, Alemania, Francia. La ciudad recibió a muchos migrantes económicos y a muchos exiliados políticos; los recibió con generosidad, y era un lugar moderno, con movilidad social, con proyección de futuro, con una educación pública de calidad, con excelentes museos, orquestas musicales, espléndidas librerías. Todo eso se fue diluyendo en los años noventa y saltó hecho pedazos en el 98 cuando los militares que habían dado un golpe en el 92, formaron un partido político que retomó ese poder que históricamente ellos han tenido en la vida venezolana".

"El caso es que Caracas ahora mismo puede que sea un infierno, pero es una ciudad a la que no puedo dejar de amar, porque allí fue feliz y allí fue feliz mucha gente. Espero que algo de ese resplandor se haya conservado en sus calles".

Título: La ola detenida
Editorial: HarperCollins Ibérica (Distribuye Ediciones Urano)
316 páginas
ISBN 9788491391760


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