Sobre “El esplendor y el miedo” de Alberto Vélez

“la complicidad del silencio que extiende sus dominios
con raíces oscuras”

(Casa paterna, Fátima Vélez)


El retorno

Por: Mateo Ortiz Giraldo
¿Cómo hablar de poesía sin ponderar sobre ella? ¿De qué manera acercarse a un poema y tratar de referenciarlo? Son preguntas sin respuesta. En El arco y la lira Paz hace lo propio: pondera y ordena. Es complejo, sobre todo cuando al hablar de poesía se termina por recrear una especie de “metapoema” (cosa que corre frecuentemente en la sinopsis de los libros de poesía) o se termina por abordar los lugares comunes: “es un libro que versa sobra la muerte, el amor, las obsesiones vitales “y demás. Lugares comunes que por comunes son cómodos.

El esplendor y el miedo (Editorial Universidad de Antioquia, 2018) de Alberto Vélez hacen parte de esa categoría de libros que terminan por categorizarse en estándares fijos: muerte, amor, obsesiones, tiempo…olvido. Temas que, se podría pensar, se agotaron con el surgimiento mismo de la lengua. Borges, por solo mencionar un ejemplo, abordó una y otra vez estos temas. Entonces ¿qué caso tiene volver allí, una y otra vez? La poesía no es misteriosa y está claro, o por lo menos Vélez deja claro, porqué volver: se debe a la necesidad de recrearnos, de retornar.

En este libro, Vélez retorna a esos lugares, pero desde una nueva forma. La palabra, una vez dicha o escrita, ya está muerta. Leer una novela o un cuento es sentarse a contemplar un cementerio de palabras. Nos hablan los fantasmas desde sus tumbas de papel. Con este libro de poemas, esa hipótesis muere. Aquel retorno del poeta a esa “complicidad del silencio” que propone Fátima Vélez en el epitafio de esta reseña, es lo que le resta validez a la afirmación. La unión con el silencio hace que a leer este libro estemos frente a palabras vivas, que al leerlas renacen. El poeta no descubrió nada nuevo.

El libro es corto, pero también es excesivo, las voces del poema suenan tan fuerte que en ocasiones el aturdimiento es el único resultado. Estos poemas recorren parajes comunes, regresa a la “patria del poeta” que se supone es la infancia o eso dice Rilke (por cierto, otro lugar común); retorna al rostro de la juventud y se imagina la vejez. Interpela al padre y así mismo. No hay nada mágico aquí, pues Vélez es un poeta que ha explorado y se ha perdido y como resultado entrega un libro como este: sencillo. La sencillez de quien puede conversar en sus poemas con Raúl Gómez Jattin, sobre el todo el de Los hijos del tiempo.

Hay un poema en especial que grita dentro del libro. Se trata de una imagen que se refleja, palabras que van a un cuerpo y terminan en otro. Van del padre al hijo y con eso, de la memoria al recuerdo. Ambas falsas pero legítimas dentro del mundo de retornos del poema.

Mi padre

Lo vi durante años hacer el mismo gesto.
Envejeció él,
No el gesto, que siguió siendo joven.
Lo pienso y un escalofrío
Me recorre.

¿Seré yo así?
¿Me habrán visto los otros envejecer
Mientras un gesto mío,
Cualquiera,
El más pequeño,
Conserva su frescura,
Me roba la juventud
Que me abandona?
(p. 47)

Así es El esplendor y el miedo un gesto que se mantiene joven, que revive y que explora en la nimiedad de una arruga toda la historia vital del poeta y del lector. Un lector según Vélez debe tener, para poder aproximarse a un libro de poemas “sensibilidad y una mente abierta. Más allá de las teorías”. ¿Ven? Terminé ahondando en una especie de metapoesía…quizás esa sea la labor del poeta: aflora la poesía en los demás.


Título: El esplendor y el miedo
Autor: Alberto Vélez
Editoral: Universidad de Antioquia
110 páginas
País: Colombia




*Mateo Ortiz Giraldo

Leedor. Presunto escribidor.
Estudia periodismo y filosofía. 

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Twitter: @plumasinave

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