El silencio de la ciudad blanca de Eva G. Sáenz

El silencio de la ciudad blanca de Eva G. Sáenz, un thriller policíaco-esotérico que también rinde homenaje a clásicos del género

Eva G. Sáenz. Foto: Cortesía Grupo Planeta

Por: Esteban Parra* y Daniela Bejarano*

Un asesino en serie corre por las calles de Vitoria. Actuó por primera vez hace 20 años, pero la reciente aparición de dos nuevos cadáveres ha hecho que vuelva a cundir el pánico en la ciudad de la Virgen Blanca. Sin embargo, el principal sospechoso, un arqueólogo aficionado a la televisión y al esoterismo, está en la cárcel y nadie sabe si ha conseguido un cómplice o si le ha salido un imitador. Con estos elementos Eva G. Sáenz de Urturi crea un thriller policíaco que viene a sumarse a la renovación del género negro que inició hace ya algunos años por Dolores Redondo con su Trilogía del Baztán. Porque El silencio de la ciudad blanca también habla de crímenes, de ritos ancestrales y de leyendas vascas.

Ahora bien, la escritora da un paso más allá al convertir a un muerto –o al menos eso parece- en su narrador. Alguien ha disparado al inspector de policía Unai López de Ayala, mejor conocido como Kraken, mientras hacía una investigación sin darse cuenta de que él sería la siguiente víctima. De ahí su sorpresa cuando descubre que ha recibido un tiro en la cabeza.

Apenas un mes antes, en concreto el 24 de julio de 2016, Kraken analizaba el escenario de un crimen que traería de vuelta a los fantasmas del pasado a la ciudad. Los cadáveres de un chico y una chica aparecieron en una de las criptas de la Catedral Vieja, y la posición en que los cuerpos fueron encontrados rememoró los asesinatos cometidos por Tasio Ortiz de Zárate, un arqueólogo que lleva veinte años en la cárcel por haber sido declarado responsable de una serie de crímenes rituales que tuvieron como escenario principal los lugares más emblemáticos de Vitoria: el dolmen de la Chabola de la Hechicera, el yacimiento celta de La Hoya, las Salinas romanas de Añana y la Muralla Medieval. En todos los casos se encontró a una pareja (siempre hombre y mujer, y en ocasiones niño y niña) estirados en el suelo, mirándose a los ojos, cada uno con una mano apoyada en la mejilla del otro, y con tres ‘eguzkilores’ (flores del sol, antiguamente usada como protección para evitar la entrada de seres malignos en las casas) rodeando sus cuerpos. Aquellos asesinatos conmocionaron a la población a mediados de los 90s, pero también despertaron tanto morbo que incluso se crearon rutas turísticas para visitar los lugares de los crímenes. Este caso fue uno de los que animó a Kraken a hacerse policía.

Ahora, 20 años después, es el mismo Kraken quien se hace cargo de la investigación de las nuevas parejas de cadáveres que están apareciendo por toda la ciudad, las cuales murieron a consecuencia de la picadura de una abeja introducida en sus bocas cuando todavía estaban vivas y fueron después colocados en la misma posición que las víctimas de antaño. Pero él no es el único protagonista de esta historia. Tasio Ortiz de Zárate, el hombre al que encarcelaron por aquellos asesinatos, disfrutará de su primer permiso penitenciario dentro de unas semanas y, al parecer, también está preocupado por la aparición de estos nuevos cadáveres. De hecho, será él mismo quien solicite una entrevista con el inspector para ofrecer su ayuda.

El silencio de la ciudad blanca es un thriller policíaco-esotérico que no sólo rinde homenaje a clásicos del género como El silencio de los corderos de Thomas Harris, con el que comparte la idea del asesino de gran inteligencia ayudando a un inspector policía desde la cárcel, sino también a las series de televisión que han renovado la acción policíaca.


*Esteban Parra. Bloguero
*Daniela Bejarano. Periodista

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