Xavi Ayén: “El boom es la emancipación de América Latina, el ejercicio mundial de su soberanía literaria”

Xavi Ayén. Foto: © Llibert Teixidó

El gran momento de la independencia literaria latinoamericana: entrevista a Xavi Ayén, autor de Aquellos años del boom


Por: Juan Camilo Rincón*

Viajar al pasado, a aquellos años del boom, a esa Barcelona de los años setenta, epicentro de la producción literaria latinoamericana, es lo que el periodista español Xavi Ayén nos ofrece en esa máquina del tiempo que es su más reciente libro, editado por Penguin Random House (Debate). A través de él recorremos los caminos interiores de uno de los grandes momentos de nuestra literatura, con Barcelona como protagonista; esa capital literaria que, de la mano de Carmen Balcells, acogió e impulsó a los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX.

A Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Jorge Edwards, Guillermo Cabrera Infante, Sergio Pitol y otros creadores más no los unían unas características comunes formales y estéticas, o una mera coincidencia temporal o espacial; el boom era más que eso. Desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia, fueron llegando con sus escritos bajo el brazo y con el deseo de crear otros tantos, buscando nuevas posibilidades en la capital catalana, la ciudad de lengua española que se convertía en el último puerto para entrar a Europa, esa Europa que los escritores latinoamericanos querían cautivar. Cambiando las carabelas por aviones, la conquista se hacía en sentido inverso y eran ellos quienes se tomaban un mercado literario que estaba listo para rendirse ante sus letras.

El boom es “una amalgama apasionada y vital en la que todo se mezcla: es un estallido de buena literatura, un círculo cerrado de buenas amistades, un fenómeno internacional de multiplicación de lectores, una comunidad de intereses e ideales, un fecundo debate político y literario, salpicado de dramas personales y destellos de alegría y felicidad”, señala Xavi Ayén en Aquellos años del boom. Este libro nos entrega una historia -exquisitamente relatada- de “lo más importante que le sucedió a la literatura en español del siglo XX”, logrando transformar “nuestra sensibilidad en algo más rico y profundo”.

La revista Libros & Letras habló con el autor para invitar a los lectores a deleitarse con esta suculenta historia:

¿Por qué algunos académicos consideran que el boom no es un movimiento, o que no existió como tal?

A diferencia de cualquier -ismo, los autores del boom no tienen una estética común; las novelas de Cortázar no se parecen a las de Vargas Llosa, por ejemplo, y no existe ningún manifiesto con sus valores. Sin embargo, son el último grupo de escritores que funciona coordinadamente como tal, con similares ideas sobre la preeminencia de la novela como la mejor forma para expresar la complejidad de la experiencia humana, similar idea de compromiso político del escritor, un trato personal continuado entre ellos, la coordinación de Carmen Balcells, las citas periódicas en Barcelona (donde muchos de ellos vivieron en los años 60 y 70) y La Habana, los proyectos comunes (revistas, libros...).

¿Qué huellas concretas dejó el boom en las nuevas generaciones de escritores latinoamericanos?

Tan grandes, que a veces olvidamos que el mundo editorial que habitamos lo crearon ellos. Para empezar, ellos fueron el Big Bang que multiplicó el número de lectores de novelas latinoamericanas en todo el mundo. Consiguieron ser la primera generación profesional de escritores, gracias a que Carmen Balcells impuso a los editores que los contratos caducaran tras unos determinados años, y que en cada país o zona geográfica se requiriera un nuevo contrato. También derruyeron las fronteras nacionales y crearon, por primera vez, un mercado global de la literatura en español.

En 1977, Carlos Fuentes afirmó que el boom fue ese momento en el que "nuestra literatura era la mejor que se escribía en el mundo". Bajo esos términos, ¿cree usted que podrá surgir, tal vez dentro de algunas décadas, un nuevo boom latinoamericano? ¿Por qué?

Por primera vez, cuando el mundo piensa en sus mejores escritores vivos del momento, en las universidades, la prensa y el gran público de los cinco continentes, se piensa en latinoamericanos. Eso fue una inyección de autoestima brutal. En el futuro puede suceder cualquier cosa, pero hoy en día los escritores no se agrupan en grupos de una forma tan sólida. Yo creo que ya sucede que, entre los mejores escritores del mundo, hay varios latinoamericanos. Lo que no sucede es que esos autores sean los más vendidos, como sucedió entonces. 

Xavi Ayén junto a Gabriel García Márquez. Foto: © Kim Manresa
La Feria del Libro de Bogotá tuvo a Colombia como país invitado,  que celebra el bicentenario de su independencia. A propósito de esto, ¿puede considerarse el boom el gran momento de la independencia literaria latinoamericana? ¿Por qué?

Totalmente. El boom es la emancipación de América Latina, el ejercicio mundial de su soberanía literaria y la caída de las fronteras nacionales. No es casualidad que haya ido tan ligado a los primeros años de la Revolución Cubana.

¿Qué ciudad del mundo podría hoy ser la Barcelona de los años del boom, esa que atrajo y acogió a sus escritores y les permitió desarrollar parte importante de su vida y su obra?

Buenos Aires es la Hiroshima del boom, porque allí se lanzó la bomba atómica, Cien años de soledad, que es el libro que expandió el universo lector y provocó un efecto de arrastre sobre todos los otros autores. Pero, justamente en esos años, Barcelona toma el liderazgo frente a México y Argentina en el número de títulos publicados, que ya no ha abandonado desde entonces. En el mundo global de hoy es imposible que una sola ciudad concentre a la vez tantas cosas como la Barcelona de los 70. Digamos que los grandes grupos editoriales y las agencias importantes siguen estando en Barcelona, pero los autores se han dispersado por todo el globo. Barcelona, por tanto, es la mejor situada para aglutinar toda esa fuerza, pero también lo son Madrid, Ciudad de México, Buenos Aires y Nueva York. Si me pregunta por lo que me gustaría, yo citaría a Cartagena de Indias, sede de la Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) como una capital ideal para los escritores de hoy. 

Siempre se ha considerado a Gabo, Vargas Llosa, Fuentes, Cortázar y Donoso como los escritores del boom. En su opinión, ¿qué otros autores deberían ser incluidos en ese listado? ¿Por qué?

El boom es una etiqueta muy elástica: hay expertos que introducen ahí a decenas de autores; otros, solo esos que usted dice (y aun cambiando a uno); otros, una docena... A mí me gusta que sean esos cinco, uno por país. Si hubiera que añadir un sexto, yo me inclinaría por el cubano Guillermo Cabrera Infante, aunque se peleó con varios de ellos a causa de la política.

Foto: Libros & Letras

Penguim Random House (Debate)
Edición: 2019 
Humanidades
506 páginas

Periodista y escritor. Publicó Manuales, métodos y regresos (Arango Editores). Ser colombiano es un acto de fe. Historias de Jorge Luis Borges y Colombia (Libros & Letras), Viaje al corazón de Cortázar. El cronopio, sus amigos y otras pachangas espasmódicas (Libros & Letras).

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